domingo, enero 31

Polanski en cortos

Para escribir este post tuve que hacer una pequeña investigación dominguera, porque siempre los comienzos de los directores, aunque sean nuestros preferidos (que no es este el caso) suelen ser entreverados y, muchas veces, inflados por los comentarios de los fanáticos.

Lo cierto es que, domingo lluvioso y sándwich de queso y hongos en la mano, descubrí los inicios cinematográficos de Roman Polanski. La carátula de Cortometrajes de Roman Polanski (1957-1962) me llamó la atención en el videoclub y me arriesgué, con buenos resultados.

El video contiene siete cortos realizados por el director francés-polaco en un periodo de experimentación en sus años de estudiante en la Escuela Estatal de Cine de Lodz, en Polonia. Ya por esa época, se nota su inclinación por los temas que más tarde los harían famoso en Hollywood: la violencia, el humor negro y el sexo.

Hago una brevísima descripción de los cortos, según el orden de aparición en el video:

- Una sonrisa (Usmiech zebiczny, 1957) El humor ácido es el protagonista.

- Interrumpiendo la fiesta (Rozbijemy zabawe, 1957) En siete minutos aparecen unos cuantos Jamen Dean para acabar con un baile al que no han sido invitados. Parece un ensayo de una obra de teatro. Con este corto Polanski ingresa al cine sonoro y el montaje narrativo.

- Asesinato (Morderstwo, 1957) Es el primer corto que Polanski realiza a los 24 años en la Escuela Cine de Lodz. Es un simple ejercicio de escena única. Nunca supe que pasó.

- Dos hombres y un armario (Dwaj ludzie z szafa, 1958) Dicen que es el más conocido de los cortos del director. Obtuvo cinco premios internacionales y es que es genial, de un humor negrísimo (a Juan le encantaría) la inocencia de los personajes que vienen del mar cargando con un armario, no cabe en un mundo lleno de violencia y apatía.

- La lámpara (Lampa, 1959) Es inquietante. Genera mucha tensión producto de la música y por el no saber qué va a pasar. Leí en internet: “Una verdadera joyita experimental contada con mínimos recursos”.

- Ángeles caídos (Gdy spadaja anioly, 1959) Sublime, hermoso. Polanski lo dirigió después de haber leído un artículo periodístico sobre una anciana encargada de un aseo público que dice haber tenido una experiencia mística. Con más recursos técnicos y el flashback nos introduce en una historia maravillosa. Es el primero donde aparece el color.

- Mamíferos (Szaki, 1962) finalmente vuelve el humor negro, al mejor estilo de los 60. Personajes mudos y graciosos que viven en lo absurdo. La música de Krzysztof Komeda, quien compuso para todos los cortos, es magistral. La fotografía resalta. Me recordó aquella caricatura de Otrova Gomás: un lienzo en blanco y el letrero que dice: “Vaca blanca tomando leche en la nieve” (¡!)

Esto no es Chinatown o El Pianista, esto es Polanski puro. El mismo Polanski que cumple arresto domiciliario mientras espera una extradición a Estados Unidos para ser juzgado por un delito de violación.

¡Koniec!

pd. Todos los cortos están en internet. Ahórrense el alquiler.

sábado, enero 30

Ver antes de comer

Dicen que esta es la película más personal de Lars von Trier, y estoy de acuerdo. No es para todos los gustos, es para los seguidores del director danés, o para uno que otro maniático, como yo, quizás.

Antichrist (2009) es una mezcla entre Tarkovski –de hecho es un homenaje a él- Kubrick y más de von Trier. Un déjà vu, leí por ahí.

Ella y él (Charlotte Gainsbourg y Willem Dafoe) intentan recuperarse de la muerte de su hijo. Ella se siente culpable, él es un terapeuta que sólo quiere ayudar. En una cabaña en medio del bosque, el dolor, la amenaza silente de la naturaleza, los recuerdos, el sexo incontrolable y los demonios internos se apoderan de la pareja. Willem Dafoe, brillante. Charlotte Gainsbourg, insuperable.

La película es impactante por momentos y visualmente perfecta. Tiene unas secuencias delirantes parecidas a El Espejo, y un ambiente enloquecedor que simula la famosa “zona” de Stalker.

El guión se divide en varios capítulos. El prólogo es absorbente. Particularmente, hice un recorrido por algunas escenas de otras películas que me han impactado: el intro de Hiroshima Mon Amour, una de las escenas más sublimes de la historia del cine; y aquella de Trainspotting donde el trastornado Ewan McGregor imagina a un bebé muerto caminar por las paredes.

No conozco mucho el cine de Lars von Trier, sin embargo considero que en Antichrist el director vuelve a jugar con las emociones del espectador, tal como lo hizo en Dogville o Dancer in the dark; esta vez con imágenes concientemente más provocadoras.

Es un desafío jugar con las emociones. Eso me gusta de Lars von Trier.

viernes, enero 29

Los personajes de Eytan Fox

Eyal (Lior Ashkenazi) es un asesino profesional que trabaja para el Mosad, el servicio secreto israelí. En una misión especial deberá encontrar a un ex oficial nazi que se esconde en Argentina (¡!) por lo que tendrá que relacionarse con los nietos del anciano. Axel (Knut Berger) irá a Israel a visitar a su hermana Pía (Carolina Peters) para convencerla de que regrese a Alemania. Eyal aprovecha la visita y comienza una amistad por conveniencia que da inicio a esta historia.

Se trata de Walk on water (Caminar sobre el agua, 2004) del norteamericano Eytan Fox.

Eyal, homofóbico, pasa mucho tiempo con Axel sin saber que es homosexual. Pía esconde a su hermano la verdadera historia de horror que oculta su familia. Axel, se vincula emocionalmente con un afgano. Eyal, cuya esposa se acaba de suicidar por no poder seguir viviendo con un asesino, no podrá cargar más con esa culpa… eso y más.

Hay varias lecturas de la película. Una tiene que ver con el conflicto nazi-israelí que no termina aún. Si bien la historia de Fox es un poco halada por los pelos, maneja bien el tema político. El personaje de Eyal, que simula ser un guía turístico, nos lleva por lugares míticos, como el mar muerto o el muro de los lamentos, que van sumando tensión a la trama. La alegoría constante a los carros-bombas, la música triste después de los atentados y el carácter xenófobo y conservador de Eyal la refuerzan.

Por otra parte, está el tema de la homosexualidad, tema que Fox retrató muy bien en la aclamada Yossi and Jagger (2002). Axel es el alemán liberal que le mostrará a Eyal que el mundo puede ser diferente. Por momentos, la amistad de ambos se vuelve incómoda, pero Axel, encantador, logrará que Eyal cambie de opinión con respeto a sus prejuicios sociales.

Al igual que Yossi and Jagger, que muestra la relación furtiva de dos soldados israelíes al mejor estilo de Brokeback Mountain, en Walk on water Fox juega con el erotismo de una manera muy sublime, por algo es una de las películas preferidas del cine gay.

Finalmente está el tema de la muerte o, más bien, la posibilidad de la vida. La moraleja de Fox se resuelve en un juego entre este límite.

Me gusta esta película, si bien no soy pro-cine-gay, me agradan estas propuestas atrevidas. Por algo Gus Van Sant es uno de mis directores favoritos.

Un crítico en internet dijo que la historia del abuelo nazi escondido en Argentina es difícil de creer… Lo invito a que se de un paseo por estas tierras del sur: Argentina, Chile... o Brasil, donde se refugió y murió Josef Menguele, el llamado “Ángel de la muerte” de Auschwitz.

jueves, enero 28

De nacional, nada

Hoy es Día Nacional del Cine en Venezuela. Estuve leyendo varios textos, viendo algunas fotos y recordando algunos nombres. Sólo tenía dos películas nacionales a mano: Maroa -que no quiero volver a ver, por ahora-, y Maracaibo con vista al lago, un documental de Carlos Caridad que me prestó Juan, pero que prefiero ver en días más alegres.

Así que me fui por el stop motion: Mary and Max (2009) del australiano Adam Elliot.

Mary (con la voz de Toni Collette) es una niña australiana de 8 años de edad no muy agraciada, con una familia particular, ningún amigo y sueños utópicos. Max (Philip Seymour Hofffman) es un neurótico neoyorquino, cuarentón, obeso, judío y aislado del mundo. Ambos comienzan una amistad por correspondencia con la que descubrirán que, aunque sus vidas sean muy diferentes, comparten las mismas inquietudes de soledad y desamor.

“Y mientras Mary se hacía más alta, Max se hacía más gordo”.

El stop motion es una técnica genial. En este caso los personajes de pasta son muy expresivos, se manejan solos los grises y los ocres con matices rojos (una propuesta estéticamente brillante). Todo apunta a una comedia divertida y amena, pero no lo es tanto. Es dramática, los personajes son inquietantes, los sucesos inesperados. Por suerte, la voz en off del narrador y las salidas de Elliot, quien también escribió el magnífico guión, equilibran la historia de dos personajes perturbados.

Buena animación. Buena película. Buena reflexión sobre la vida.

¡No doy más!

miércoles, enero 27

La otra educación francesa

Un poema para mitad de semana… una película relajante, carente de cualquier perturbación, una delicia visual. No escatimo en halagos para Ser y tener (Être et avoir, 2002) de Nicolas Philibert.

Se trata de un documental sobre las llamadas “escuelas unitarias” o “clases únicas” en un pequeño pueblo campesino de Francia. Las clases únicas son las que reúnen a los niños del sector, de cualquier edad, y un sólo maestro los enseña y los prepara para acceder a la escuela secundaria.

Este es el caso de George López, un inmigrante español que tiene 35 años en la enseñanza, de los cuales ha pasado 20 en la pequeña escuela de Saint-Etienne sur Usson. Ahí, a lo largo de un año, López se maneja entre las necesidades, los problemas y las ocurrencias de un grupo de chicos de entre 4 y 10 años que muestran el lado más genuino de la educación primaria. La dedicación del profesor López, que solo interviene de manera directa en una entrevista, es la base del documental.

Ser y tener tiene una fotografía excelente. Contempla también la vida de los chicos fuera de su salón de clases, las familias, el trabajo rural de las laderas francesas, y el paso del tiempo. Tiene momentos geniales, llama a la reflexión y no nos deja indiferentes ante el globalizado sistema educativo actual. Recuerda un poco a la premiada Entre les murs, una ficción filmada como documental producto de las investigaciones de François Begaudeau (actor del film) sobre la educación francesa actual. Hay una diferencia abismal entre ambas películas pero vale la pena verlas y analizarlas.

Ser y tener obtuvo el César de la academia de cine francesa al mejor montaje, realizado por el propio Phiplip, el premio de la prensa extranjera acreditada en París y el Premio del Cine Europeo 2003 al mejor documental, entre otros lauros.

Hoy, más relajada, menos molesta con el mundo.

martes, enero 26

Tristes guerras

Esta es la mejor película que he visto este año, sin duda alguna. Vals in Bashir (2009) es un documental de animación que rememora la época en que Ari Folman, su director, formó parte del ejército israelí en la Guerra del Líbano, en 1982, y participó de manera “indirecta” en la matanza de Sabra y Chatila, el genocidio de palestinos refugiados a las afueras de Beirut.

La crudeza de la historia se matiza con la animación. Los diálogos se presentan como entrevistas y conversaciones en las que los personajes tratan de recordar los días de la guerra. Folman, según dijo en varias entrevistas, tenía un vacío en su memoria con respecto a algunos sucesos, por lo que dedicó cuatro años de investigación, y producción, sobre los hechos que se desencadenaron después del asesinato de Bashir Gemayel, presidente electo del Líbano, y terminaron con la muerte de más 3mil palestinos civiles refugiados en los campos de Sabra y Chatila a manos de tropas falangistas y apoyados por el ejército israelí, comandando por el entonces ministro de defensa Ariel Sharon.

Algo curioso es que varios países e instituciones quisieron enjuiciar a Sharon por ser responsable directo de la masacre, pero no hubo manera de condenarlo por las leyes y tratados internacionales. 20 años después, fue nombrado Primer Ministro Israelí. Paradojas de estos movimientos políticos y sociales que no terminamos de entender.

Vals im Bashir, una terapia para Folman y una excelente opción para nosotros, fue nominada al Oscar 2009 y al Globo de Oro como mejor película extranjera. La crítica la definió como una obra doblemente valiosa, en lo artístico y en lo humano. Las técnicas de animación van subiendo de intensidad hasta mostrar una realidad infernal, que no está muy lejos de nuestros tiempos.

Recomiendo al que le interesen estos temas, y más a los que no se han interesado aún, que vean esta película, pero además busquen información sobre la masacre de Sabra y Chatila, o la de Ruanda, o la ocupación nazi, o cualquier caso de violación de derechos humanos. Hace un par de noches, hablaba con mis amigos sobre la tragedia de Haití, y uno de ellos decía “pero qué importa qué o quién provoco el terremoto? ¿Por qué no nos preguntamos qué podemos hacer para ayudar?”. Creo que estar informados es el primer paso.

Y, si me permiten, les dejo unas líneas del poeta español Miguel Hernández:

Tristes guerras, si no es amor la empresa. Tristes, tristes.
Tristes armas, si no son las palabras. Tristes, tristes.

Tristes hombres, si no mueren de amores. Tristes, tristes.

lunes, enero 25

Los americanos tiran sin mirar

Cuando vi por primera vez Turtles can fly (Las tortugas también vuelan, 2004) supe que nunca volvería a ver igual el cine iraní y que ningún otro director, después de Bahman Ghobadi, me iba a transmitir la misma sensación. Esta tarde vi Niwemang (2006) la última producción de Ghobadi, y tengo la misma sensación de hace tres años.

Al cine local llegó como Media Luna y la venden como la historia de un grupo de músicos liderados por Mamo, un sexagenario cantante de renombre, que han conseguido un permiso para dar un concierto en el Kurdistán iraquí. La aventura comienza cuando Mamo, con la ayuda de su amigo Kako, recorre el Kurtistán iraní buscando sus hijos músicos para el concierto que ha estado siete meses organizando. Además, deberán buscar una cantante exiliada y pasarla de incógnito por la frontera. A pesar de un premonición de mal agüero, Mamo intentará cumplir su objetivo.

La historia que yo vi –muy complacida- es la de un hombre empeñado en darle un poco de magia a una tierra que sufre las inclemencias de la guerra. Mamo ha esperado 35 años para poder actuar en el Kurdistán iraquí. Al mejor estilo de aquel caballero de El séptimo sello de Bergman, Mamo se debate cara a cara con la muerte, aunque los sucesos inesperados del viaje le vayan arrebatando la vida poco a poco.

Esta película, que llega al cine cuatro años después de su estreno, ganó la Concha de Oro en el festival de San Sebastián por mejor fotografía y se adjudicó también el Premio de la Crítica, igual que Turtles can fly. Yo premiaría la banda sonora, es extraordinaria.

Ghobadi, tiene ese don de saber combinar la ternura con la crudeza. Siempre llevo en mi memoria aquel personaje de Turtles... llamado Pasheo, un niño que perdió una pierna mientras buscaba minas de guerra en la frontera turca-iraquí y deviene en una especie de héroe en medio de las desgracias. En Media Luna, el personaje de Kako, el chofer del autobús donde los músicos viajan, es un Pasheo cincuenta años más viejo.

He visto mucho del llamado cine de conflicto, es un tema que me interesa, y siempre estas películas me consumen un poco el alma. Lo que me gusta es la crítica siempre presente, la realidad que no calla a pesar de la industria. Hay un momento en el viaje de los músicos, justo cuando llegan a la frontera con Irak, que ven un grupo de hombres corriendo y cargando unos cuerpos envueltos. A la pregunta ¿Qué está pasando? de Mamo, los hombres responden: “Ha habido una emboscada (…) ¡Los americanos tiran sin mirar!

domingo, enero 24

Al día con los Dardenne

Rosetta, de los directores belgas Jean Pierre Dardenne y Luc Dardenne, llegó a las salas de cine porteña más de 10 años después de su estreno, dicen que por problemas legales con el título. Yo, preferí ver en casa la más reciente película de los Dardenne: Le silence de Lorna (2007).

Lorna (Arta Dobroshi) es una inmigrante albanesa que se casa con Claudy (Jéremie Reñiré) para conseguir la ciudadanía belga. Todo es parte de un negocio de la mafia en la que Lorna se involucra. Tendrá que separarse de Claudy, un adicto que quiere recuperarse, y casarse con un inmigrante ruso; pero los acontecimientos no resultan como estaban planificados. Lorna se debate entre el amor y la ambición. El dinero es la causa de sus decisiones y sus silencios.

Filmada con cámara en mano, la película describe una realidad europea que los hermanos Dardenne han mostrado antes, siempre con éxito. Con sólo cinco largometrajes en su haber, han ganado dos Palmas de Oro en el Festival de Cannes, en 1999 con Rosetta y en el 2005 con El niño. Le silence de Lorna obtuvo en el 2008 el premio al mejor guión.

Es una película para reflexionar sobre el tema de los inmigrantes y lo que es capaz de hacer una persona por obtener una ciudadanía. Un tema que se pinta de otra manera por nuestras tierras latinoamericanas, pero igual de cruel y sanguinario.

Con este post me pongo al día y comienzo la semana. Como diría el gran sabio Rubén Blades: persígnate.

La felicidad no siempre trae suerte

Antes dije que tengo cierto prejuicio por las comedias románticas, aunque menos por las británicas. Así que me arriesgué a ver Happy –go- lucky después que vi a su protagonista Sally Hawkins presentando un premio en los Golden Globe. Está dirigida por Mike Leigh.

Poppy es una maestra de primaria feliz y despreocupada que se burla de todo. Se toma la vida a la ligera pero de una manera conciente. Tiene buenas relaciones con sus compañeros de trabajo, los niños la quieren, sale con sus amigas a "cazar" chicos a los bares, y es muy criticada por su hermana menor ya que, a sus treinta años, no se estabiliza emocionalmente. Nada ni nadie altera su forma de vida, hasta que conoce a Scott (Eddie Marsan) un profesor de manejo histérico y amargado al que no le hace gracia ninguna de las bromas de Poppy.

En una escala de 0 a 10, Happy, un cuento sobre la felicidad (2008) tendría un 5. Si bien tiene momentos divertidos la trama no cierra, no hay un cambio en los personajes ni están bien sustentados sus estilos de vida, incluso hay una ambigüedad sexual en Poppy que no termina por esclarecerse.

A Sally Hawkins la prefiero como Kate en El sueño de Cassandra, de Woody Allen. Con respecto a Leigh, no he visto otra película de él, pero creo que Vera Drake, me gustaría más.

sábado, enero 23

Reitman in the air

Anoche fui a ver Up in the air con todo el prejuicio que tengo a la comedia romántica con mucha publicidad. Pero, como conté ayer, quiero seguirle la pista al director Jason Reitman. Sorpresa para mí, Amor sin escalas (peor título en español) es súper divertida, me entretuvo la hora y media que duró, y eso que no soy fans de George Clooney.

Realmente el guión merecía el Globo de Oro, y quizás otros premios más. No aburre, no desencaja, no te hace sudar ni reír a carcajadas, es preciso y agudo, es acertado. Creo que la película tiene que ver con eso, con lo acertado, con tomar el rumbo que queremos, con hacernos un espacio y sentirnos cómodos en él.

Ryan Bingham (George Clooney), es un especialista en despedir gente de sus trabajos, “darles de baja” como dice. Viaja constantemente por todo Estados Unidos y no mantiene nada en tierra, ni siquiera la familia. Ryan tendrá que enseñar su oficio a la joven, inteligente y organizada Natalie Keener (Anna Kendrick) con quien aprenderá que hay otras formas de entender la vida. También conoce a Alex (Vera Farmiga) con quien tiene un romance furtivo, hasta que una situación inesperada le da un giro al cuento de hadas.

La película está basada en el personaje principal del libro de Walter Kirn y también refleja la recesión económica más importante de USA en las últimas décadas. Esta reseña es un poco ambigua y carece de detalles, pero como la película apenas está en el cine, no quiero contar más. Véanla y comenten.

Por cierto, ¿quién le pondrá los nombres en español a las películas gringas?. ¡A este se le explotaron las cotufas!

viernes, enero 22

Jamie Foxx como El Solista

Esta noche iré al cine a ver Up in the Air de Jason Reitman, quiero seguirle la pista a este director pero me falta ver Juno, así fui a buscarla ayer en el video. Como no estaba disponible, Carlos, el muchacho que atiende, me recomendó The soloist (El solista, 2009). Había visto el trailer y estaba esperando el estreno en el Arteplex, pero, al parecer, ya estuvo en las salas de cine, por donde pasó sin pena ni gloria.

La película está dirigida por Joe Wright y basada en el libro The Soloist: A Lost Dream, an Unlikely Friendship, and the Redemptive Power of Music del columnista de Los Ángeles Times, Steve López.

López, interpretado por Robert Downey Jr., es un periodista célebre e intolerable que hace lo necesario por conseguir sus historias, hasta que se encuentra con Nathaniel Ayers (Jamie Foxx en uno de sus mejores personajes). Ayers es un esquizofrénico amante de la música que comenzó a estudiar en Juilliard y terminó en las calles de Los Ángeles. A medida que se van relacionando, Ayers volverá a la música y a una vida más amable mientras López reconocerá los buenos valores que una vez perdió.

Lo que me gusta de esta historia es el tema real, el telón de fondo: la situación de los homeless que abundan en las calles olvidadas de Los Ángeles. Por momentos Wright tiende a exagerar escenas que pretenden mostrar la violencia y la decadencia de los sin techo -la mayoría negros- pero de alguna manera logra exponer una realidad común en el mundo entero. La locura de Nathaniel, interpretado maravillosamente por un Foxx que no deja de sorprenderme, también retrata esta decadencia.

Otro asunto interesante es el poder de los medios de comunicación. Steve López aprovecha su credencial para introducirse en el caos de drogas y prostitución de las calles y también, cuando ya es necesario, mover sus influencias políticas y conseguir ayudas, mejor dicho, esas miserias de filantropía de los políticos de turno. Yo, que fui periodista alguna vez, doy fe de que así sucede en la vida real.

Este debe ser uno de esos film que no superan al libro que dio pie al guión -debe ser un placer leer cientos de páginas llenas de esas imágenes desafiantes que el cine permite conocer de otra manera-, pero es una historia bien dirigida. Además, la banda sonora es excelente, es un homenaje a Beethoven de principio a fin. Una escena alucinante es cuando Steve y Nathaniel están presenciando un ensayo de la Sinfónica de Los Ángeles, y Nathaniel se deja llevar por la música, la pantalla se vuelve negra y comienzan a aparecer imágenes sicodélicas que van al ritmo de la sinfonía. Me hubiese gustado ver esta escena en pantalla grande, seguro debe ser como entrar al Poéme Electronique que inventaron Le Corbusier, Varese y Xenakis a finales del 58.

Cuando le pregunté a Carlos por qué esta película no había durado mucho tiempo en el cine, me dijo: "es difícil competir con Avatar o Sherlock Holmes".

Antes de los créditos se lee la frase: “Hay 90.000 personas sin techo en las calles del Gran Los Ángeles”. Suficiente para mí.

jueves, enero 21

Medianeras...

Ayer fue imposible postear, tengo dos días sin internet y Telecentro no termina de resolver el problema. Tampoco tuve tiempo de ir a un cyber o locutorio o prestar la compu a algún amigo, ya que estuve todo el día haciendo diligencias caseras (sí, tengo una vida) y por la noche fui al concierto de Joaquín Sabina en el estadio del Boca, ¡espectacular!(valga el comentario)… Así que antes del domingo postearé una película de más para mantener mi compromiso de 365 películas durante el año. Sí va.

Entre el caos que me tocó vivir durante el día (pago de servicios, visita del gasista, una filtración y la espera del plomero que no llegó) y lo enamorada que quedé después de ver a Sabina, pensé en una película que llegó a mis manos a principios del año pasado y me agradó mucho: Medianeras (2004), un corto de 27 minutos del argentino Gustavo Taretto que narra una historia sencilla entre dos personas solitarias y absortas que se conocen gracias al destino.

Mariana (Moro Anghileri) es una arquitecta que se resuelve económicamente armando vitrinas de tiendas, acaba de mudarse a un departamento en Santa Fe después de separarse de su pareja. Martín es un chico que tiene 10 años haciendo web sites, lo que lo ha llevado a operar casi toda en su vida de manera virtual, incluso las relaciones con las mujeres. Viven en la misma manzana, pero no se conocen. Una mala jugada de la ciudad (un apagón de luz) hará que se encuentren.

Los diálogos en off de ambos personajes van contando la historia. Taretto aprovechó el típico cuento de amor para narrar también el caos de la vivienda en la ciudad de Buenos Aires y cómo afecta la cultura del porteño.

Aunque ya había utilizado este texto para otro asunto, quiero compartirlo con ustedes. Dice Martín: “Buenos Aires es una ciudad que crece desaforada e imperfecta (…) Estoy convencido de que las separaciones y los divorcios, la violencia familiar, el exceso de canales de cable, la incomunicación, la falta de deseo, la abulia, la depresión, los suicidios, las neurosis, los ataques de pánico, la obesidad, las contracturas, la inseguridad, el estrés y el sedentarismo son responsabilidad de los arquitectos y empresarios de la construcción. De estos males, salvo el suicidio, padezco todos”.

Medianeras puede verse hasta la mitad en youtube, pero recomiendo que la vean completa. Son 27 minutos bien dirigidos, mejor actuados, con buena fotografía y música, aunque la historia no de para un premio mayor.

pd1. También está en youtube otro corto recomendable de Taretto: Hoy no estoy, de 5 minutos y filmado en 35 mm.

pd2. Recuerdo que cuando trabajaba en el diario Panorama, un día, por un error de compaginación, no se publicó la página de las tiras cómicas y el crucigrama… fue impresionante como recibimos llamadas de la gente reclamando por el crucigrama. Anoche, preocupada por no haber cumplido con mi película diaria, me imaginaba mi correo lleno de reclamos. Pero no. Cada vez entiendo más a Julie Powell.

pd3. Cierro cesión, traje solo 5 pesos y ya casi se termina el tiempo.

martes, enero 19

Nuestras despedidas

Okuribito (Departures, 2008) es una película de Yôjirô Takita, ganadora del Oscar a mejor película extranjera en el 2009 y de diez premios de la Academia de Cine de Japón, incluyendo mejor película, mejor director y actor.

Leí por ahí un crítica que la calificaba de “fatal” sin embargo, el “crítico” comenta varias veces que el director japonés arranca algunas lágrimas con el tema de la muerte. Me pregunto ¿acaso no es el objetivo del cine?, del arte en general: hacernos sentir.

Okuribito cuenta la historia de Daigo, un músico fracasado que vuelve a su pueblo natal con su esposa, dos años después de la muerte de su madre. Ahí, encuentra un trabajo preparando los cuerpos de los difuntos para su “último viaje”. La trama es un paseo por la cultura japonesa y el nou kan, el ritual para limpiar los muertos.

Al comienzo, el film parece una mala comedia pero después se va desviando considerablemente, algunos personajes son flojos, pero otros son de gran valor, como el sabio maestro de Daigo. Mención aparte merece la banda sonora: es mágica. También se destaca la manera ejemplar de representar los cuatro elementos de la naturaleza: el agua, en los baños públicos donde se desarrolla gran parte de la historia; el fuego, con la cremación de los cuerpos; el viento, a través de la música y el chelo que ejecuta Daigo; y la tierra, representada por las piedras, elementos claves de su conflicto familiar.

Creo que reflexionar sobre tu vida y la de tus seres queridos desde el umbral “muerte” es fascinante. Es un tema que siempre da, que siempre mueve. El crítico aquel alegó que era una historia simple, y sí, es cierto, es simple, delicada y hermosa.

Uno de los personajes dice al final que la muerte no es el fin, es sólo una puerta. Seguramente, he escuchado esta frase miles de veces, pero esta vez recordé a mi abuela, que murió un dos de febrero hace varios años. Nunca antes -ni después- vi un difunto en su ataúd, sólo a mi abuela y no me arrepiento porque parecía un ángel. No se… veía la película y solo recordaba a mi abuelita, blanca, limpia, bella en esa cajita de madera. Así la quiero recordar.

lunes, enero 18

Docu-ficción sensacionalista

Quizás, si esta película fuera sobre Hugo Chávez, por ejemplo, el director británico Gabriel Range sería buscado por la justicia, acusado de terrorista, hubiesen expropiado sus tierras y los adeptos al presidente venezolano pedirían su extradición y la pena de muerte por promover falsos testimonios. Mi amigo Juan, quien me la prestó, debe estar de acuerdo conmigo.

Pero esto es cine, y del bueno. No tanto por la película, sino por el género: docu-ficción.

Death of a president (2006) es una ficción filmada como documental que relata la historia de la muerte del ex presidente George W. Bush a manos de un veterano de guerra. Más allá del tema del asesinato y de lo que haría el gobierno norteamericano si esto pasara en esta época, la película tiene que ver con las disparidades de la sociedad americana, el rechazo a las guerras antiterroristas justificadas por el imperio, el prejuicio que sufren los musulmanes después del 11 de septiembre y el manejo de la información por parte de los grandes medios de comunicación.

El 19 de octubre de 2007, luego de una reunión con empresarios en Chicago, Bush sufre un atentado y muere horas después en un hospital. Agentes del FBI, su asistente personal y los involucrados en el hecho dan sus testimonios sobre lo acontecido. Un ciudadano sirio, presuntamente vinculado con Al Qaeda, es acusado y condenado a cadena perpetua, pero la verdad no está toda dicha. El gobierno norteamericano sólo necesita un culpable.

Aunque Death of a president fue catalogada como sensacionalista y varias cadenas norteamericanas se negaron a proyectarla, obtuvo el Premio de la Crítica en el Festival Internacional de Cine de Toronto.

Como dicen los que saben: “un falso documental es un desafío” y lo que más me gustó de esta película fue que, conjugando imágenes reales con efectos especiales, logró remover mis pensamientos ideológicos. Dedico este post a mi amigo I porque sabe de buen cine y porque, seguramente, también piense lo mismo que yo. Solo me queda decir que George W. Bush, en la vida real o en la ficción, sigue siendo un desgraciado.

domingo, enero 17

A tono con Scorsese

Esta noche es la entrega de los Golden Globe. Este año el personaje que recibirá el premio “Cecil B. DeMille” a la trayectoria cinematográfica será Martin Scorsese. Esta mañana cuando recordé que debo buscar un televisor para ver la gala que antecede al Oscar, pensé que también debía ver una película de Scorsese para esta a tono. La mejor opción –y la única que tenía a mano- Taxi driver.

¿You talkin’ to me? Quizás esta frase sea una de las más simbólicas en la historia del cine. Y la escena de Robert De Niro, repitiéndola frente al espejo, una de las más memorables. Al parecer, Scorsese dio un paso gigante en su carrera con Taxi driver en 1976, mientras que la película se fue haciendo más famosa e importante en la historia del cine norteamericano con el correr de los años, convirtiéndose en referencia obligada, especialmente por el guión de Paul Schrade.

Para muchos, es una obra maestra del director ítalo norteamericano, para otros es la consagración en el cine de Robert De Niro, quien interpreta a Travis Bickle, el cowboy urbano que querrá limpiar al mundo de la escoria, según palabras del personaje. Otros, la recuerdan por el debut de Jodie Foster, como Iris, la prostituta adolescente que se convertirá en la obsesión de Travis.

Travis no es un tipo malo, es un hombre que como muchos vive atormentado por las situaciones que vive a diario, y sólo siente que tiene que hacer algo, incluso, justicia por sus propios medios. Es uno de los personajes típicos de Scorsese quien encontró en la violencia de las calles de New York su más grande inspiración. Recuerdo que vi la primera escena de esta película en mi curso de guión, y el profesor explicaba como en la primera aparición de Travis, cuando busca trabajo como taxista, se describe todo el personaje. Ahí Scorsese nos dice: este es Travis Bickle, prepárense para lo que viene.

En lo particular, he visto varias películas de De Niro, incluso las más recientes comedias, y me parece que este es su mejor papel, junto con el Al Capone de Los Intocables de 1987. De Scorsese debo decir que, si bien sus películas más aclamadas son La última tentación de Cristo (1988), Pandillas de Nueva York (2002) o Los infiltrados (Oscar 2007), mi preferida siempre será El Aviador (2004)

Como verán hoy no tengo mucho entusiasmo... este domingo amaneció con un calor desesperante. Además, el vino de anoche, me está pasando factura. ¿You talkin’ to me?

sábado, enero 16

Las lecciones del cine

Cuando terminé de ver Precious me dije “cómo hago para describir esto”. En casi dos horas que dura la película pasaron por mí una serie de sensaciones incontenibles. De las risas a las lágrimas, de ahí al susto, al rechazo, a la rabia, a las lágrimas otra vez, finalmente al placer de haber visto, con mi mente bien despejada, esta lección de vida.

Se trata de Precious: Based on the novel Push by Sapphire (2009) el segundo largometraje del norteamericano Lee Daniels (el productor de Monster’s Ball). Como su título original indica, está basada en la novela Push, de Sapphire (Anagrama, 1996).

Clarise Precious Jones (Gabourey Sibide) es una joven de 16 años que espera su segundo hijo, producto del abuso sexual de su propio padre. Vive con su madre (una actuación magistral de Mo’Nique, una actriz desconocida para mí) quien la maltrata física y verbalmente. Al parecer, la única salida de Precious a este mundo cruel e incomprensible son sus fantasías. En los peores momentos se imagina un mundo perfecto donde es una estrella famosa (incluso las fotos le hablan, un recurso bien utilizado en Amelié)

Precious tiene todo lo que se rechaza en la sociedad posmoderna: es gorda, negra, seropositiva, analfabeta y madre adolescente. Sin embargo, esta chica que no se rinde nunca descubrirá que las personas son capaces de amar sin lastimar. Como dice en una escena: “hay gente que brilla para los demás”. Creo que en algún momento todos pasamos por momentos difíciles y queremos simplemente parar, pero también es cierto que existen historias reales muy parecidas a ésta -sólo hay que leer la prensa para darse cuenta- que nos remueven por dentro y decimos "tengo que seguir".

Sí, es un melodrama, pero cargado de un contenido social que va mucho más allá de la ambientación en las calles de New York. Recibió el premio del gran jurado y del público en el Festival Sundance en 2009 como mejor película dramática y mejor actuación para Mo´Nique. Mención aparte merecen las actuaciones de Mariah Carey, como la trabajadora social que lleva el caso Jones; y de Lenny Kravitz, como el enfermero John (breve pero excelente, no porque sea uno de mis cantantes favoritos)

Si quieren saber más de la película, pueden googlearla.
Si quieren sentirla, véanla. No se van a arrepentir.
Mientras tanto les dejo el link del trailer en youtube.

¡Buena vibra!

viernes, enero 15

Oda a la lealtad

Por estas tierras se conoce como Cus Cús, pero su título original es La graine et le mulet (The Secret of the Grain, 2007)

La tercera película del francés-tunecino Abdel Kechiche es una oda a la lealtad, a la lucha silente por salir adelante en un mundo carente de posibilidades para muchos, y al amor, simplemente.

Slimane Beiji (Habib Boufares, en su primer papel cinematográfico) es un sexagenario que debe dejar su trabajo en un astillero de la cordillera francesa, pues a su edad, no puede competir con otros trabajadores más jóvenes y ágiles. Así que decide montar su propio negocio: un restaurante árabe. Una familia numerosa y crítica lo apoya, pero su bastón será su amante y la hija de ésta, Rym, protagonizada por la actriz revelación de Francia Hafsia Herzi (quien después compartió escena con la talentosa Hiam Abbass en Láube du monde, 2008)

El cous cous o cuscús es un plato típico de la región mediterránea Magreb, que incluye a Túnez, Marruecos y Argelia. Es el ingrediente principal de la cultura árabe y en esta película será el factor que desenlace varios acontecimientos.

Cus Cús obtuvo el reconocimiento como Mejor Película del Año por la Academia de Cine Europeo, además el Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia 2007 y mejor Película en los Premios César 2008, además de mejor dirección, mejor guión y mejor revelación femenina para Hafsia Herzi.

Está filmada como un documental que retrata la cotidianidad y las costumbres de los inmigrantes árabes en Francia. Es un poco larga, 152 minutos, pero vale la pena. Recuerdo que cuando la vi por primera vez, estuve días pensando en el final, algo que me pasa con pocas películas. Me llevó a reflexionar sobre mi propia familia y lo que hacemos o dejamos de hacer por otros, sin medir las consecuencias.

Un relato encantador con una resolución impredecible, que viene bien después de haber visto Avatar.

jueves, enero 14

El espectáculo en 3D

Primero debo decir que Avatar es un espectáculo visual. El cine es otro después de las nuevas técnicas en 3D. Anoche, la vi con varios amigos y fue como estar en una montaña rusa, ¡fantástico!

La película más esperada de James Cameron, que costó 500 millones de dólares, es la más vista en todo el mundo y es que los efectos son maravillosos. Es la creatividad en su máxima expresión.

Protagonizada por Sam Worthington (el bellísimo humanoide Marcus Wright de Terminator Salvation), Zoe Saldana y la legendaria Sigourney Weaver, Avatar es, visualmente, una obra maestra, aunque la historia no sea más que un cliché hollywoodense. Un chico malo y poderoso, un pueblo bueno, una princesa heredera, un guerrero celoso y un traidor que al final se convierte en héroe. Todo ello ambientado en un lugar mágico -Pandora-, de una energía natural impresionante, donde los habitantes –los Na`vi- son azules y la fauna y flora estalla en colores. Belleza pura.

Pero este mundo extraordinario se construye más desde lo mediático, todos hablan de Avatar. El Vaticano dijo que era “una parábola antiimperialista y antimilitarista fácil, fácil”. Evo Morales se identificó con los personajes y la comparó con la lucha anticapitalista que mantienen los bolivianos por sus tierras. El grupo norteamericano Iniciativa Películas sin Tabaco la acusé de protabaco, entre otras miles de críticas a favor y en contra que abundan en los medios. Lo más curioso que leí fue que la organización Comunistas de San Petersburgo, en Rusia, exige el arresto de Cameron por robarse ideas de la ciencia ficción soviética, donde también aparece una Pandora -la tierra prometida de Avatar-. Los comunistas dicen además que los personajes azules de la película asustan a los niños y quieren que el director vaya a la cárcel y no a la ceremonia de los Oscar. (¿?!)

Alguien catalogó la producción multimillonaria de “mensaje poderoso a la humanidad” refiriéndose al sentido ecológico de la trama, donde es evidente la semejanza con algunas luchas latinoamericanas –mas indigenistas- por la riqueza natural de sus tierras. Mi amiga Fedora, que sabe de eso más que yo, se refirió específicamente a Venezuela y la explotación del carbón por parte de grandes transnacionales.

Sin embargo, quizás el mensaje que quiere transmitir Hollywood (o que muchos necesitan asimilar después del fracaso de Copenhague) pasa a un segundo plano por la majestuosidad de los efectos y un guión predecible que no aporta mucho. Para mí, la historia tiene un poco de todo, incluso algunas escenas y recursos mejorados técnicamente de Terminator I, Robocop, Matrix Revolutions, Aliens, Jurassic Park y hasta del animé de Miyazaki: El increíble castillo vagabundo.

Dos cosas me causan gracia: una, que el árbol que representa la deidad de los Na`vi sea más bien una representación maravillosa de un penetrable de Jesús Soto; y dos, y jamás pensé que diría esto, que me encantó el personaje de Michelle Rodríguez.

Esta tarde, la página oficial de Avatar en facebook tiene 860.070 fans. 860.071 conmigo ;)

miércoles, enero 13

Estrellas sin cielo

“Si somos así, páguennos por eso, pero a nosotros (…) no contraten a otros para que hagan lo que nosotros sabemos hacer”. Con esta, frase Julio Arrieta me convenció de lo que estaba viendo. El líder villero es el promotor de un grupo de gente de la Villa 21 de Barracas –una de las villas miseria de Buenos Aires- que se ha dedicado a actuar en el teatro y en el cine, representándose a ellos mismos.

Julio, el protagonista del documental Estrellas (2007) de Federico León y Marcos Martínez, se hace llamar “representante de actores villeros” y bien que lo hace pues ya varios de sus vecinos han sido contratados para unas 30 películas, 40 cortometrajes y más de 30 publicidades.

El documental es irónico, inquietante, algunas intervenciones son incluso patéticas y hacen eco de la segregación social que ellos mismos quieren enfrentar. La realidad social los cobija aunque estos actores, productores y extras de la Villa 21 dan vuelta a la moneda y presentan una visión diferente a la que se lee a diario en los periódicos porteños. Trabajo, dedicación y seriedad tambien se hacen posibles en las villas de emergencias.

Estrellas recibió el Premio Especial del Jurado oficial del Bafici, el Premio Argentores y premio del jurado FEISAL, del Festival Internacional de Cine de Guadalajara. Es un documental divertido, pero conceptualmente crítico, que encara una realidad que muchos quieren esconder. Al final está lleno de sorpresas: murgas, extraterrestres, festival de cine villero y más.

Julio Arrieta, peronista por convicción, está muy claro en lo que quiere: darle trabajo y capacitación a la gente y convertirlos, si es posible, en personas más honradas. En un programa de televisión dijo: “No contraten a rubios para hacer de negros, nosotros queremos hacer de negros. Somos negros y no nos avergonzamos. Queremos hacer de negros dignos, pobres dignos. Fuimos pobres toda la vida, así que es un papel que podemos hacer totalmente”.

Con el placer de este encuentro, voy esta noche con mis amigos a otro más comercial: Avatar.

martes, enero 12

Los sonidos de Coixet

Ayer tuve un buen comienzo de semana. Varias situaciones al final de la tarde lograron rejuvenecerme (rejuvenecer, aquí, vale como sinónimo de: felicidad, frescura, anhelo, confianza…)

Hoy, una película que también logra rejuvenecerme es Map of the sounds of Tokyo. ¿Cómo una película tan triste logra rejuvenecerme? No se, debe ser porque cualquier cosa que he visto de Isabel Coixet, hasta ahora, me parece una obra de arte.

Map of the sounds of Tokyo (2009) es una de esas películas que pueden pasar desapercibidas, bien porque gira en círculos constantemente y no hay salida absoluta a la trama, bien porque los personajes son flojos o porque las situaciones son vanas y predecibles… pero también es una película que puede alcanzar niveles altos de belleza, de poesía, de tranquilidad visual (si existe el término)

Debo aclarar que esto no es una crítica complaciente, primero porque lo menos que hay en este blog es crítica, y segundo porque no tengo a nadie a quien complacer. Pero lo cierto es que esta última producción de la directora española me reconcilia con el cine, desde lo estéticamente posible.

La historia va más o menos así: Ryu (la premiada Rindo Kikuchi de Babel) es una asesina que se enamora de su próxima víctima David (el feo pero sexy español Sergi López). En una relación macabra se despertarán las pasiones más bajas de ambos personajes, lo que llevará a Ryu a un destino fatal seguro. Además, un tercer personaje que capta los sonidos de la ciudad, es testigo mudo de esta historia.

Otros personajes de Coixet me han gustado: el esposo arrepentido y enamorado de “Bastille” uno de los micros de Paris, je t`aime (2006); el misterioso y tierno amante de la madre moribunda de Mi vida sin mi (2003), interpretado por Mark Ruffalo; y este personaje de Ryu, entregada a la sinrazón a cambio de sentirse amada.

Quizás por eso me guste tanto esta película, de la que abundan malas críticas en internet. Quizás me recuerde un poco a algunas relaciones vividas, seguramente también merecidas de malas críticas…

Hoy, un poco intensa.

lunes, enero 11

Veranito aquí, ferragosto allá

El Ferragosto es una festividad italiana que se celebra el 15 de agosto cuando se conmemora el fin de las labores agrícolas. Es un mes caluroso y desolado. La Roma de Vacaciones de Ferragosto (Prazo di ferragosto, 2009) me recuerda un poco a las calles de Buenos Aires en esta época veraniega.

Esta comedia italiana es dirigida e interpretada por Gianni Di Gregorio, el guionista de Gomorra. Es un film tan íntimo y anecdótico que Gianni ni siquiera se cambió el nombre para interpretar el personaje principal.

Gianni es un cincuentón soltero que vive con su madre. Tiene deudas, no tiene trabajo y disfruta del buen vino. Dos amigos cercanos lo embaucan para que cuide a sus madres y a una tía a cambio de favores y un poco de dinero. Gianni se convertirá entonces en cocinero y enfermero de cuatro mujeres de distintas personalidades, incluyendo su propia madre, el fin de semana de ferragosto. La festividad italiana será para él una especie de pijama party geriátrico.

Gianni, como director, como actor, como personaje, va de un lado a otro, pero la fuerza de la película recae en las cuatro ancianas sin mucho esfuerzo. Recordé con esta película que los abuelos, realmente, son como niños malcriados.

Un poco de ironía, de buen humor, de “achaques de viejo” y paciencia son los ingredientes de esta amena historia. La película se deja ver, mientras el calor agobia tanto en la pantalla como en mi pequeño apartamento.

Un vino espumante, ¡por favor!

domingo, enero 10

Mrs. Robinson, you`re trying to seduce me ¿Aren't you?

No creo que se vuelva una costumbre –o quizás sí- pero me gusta ver clásicos los domingos y The Graduate (1968) es uno de esos que no dejan de divertirme, me gusta pensar que es el inicio de todas las comedias románticas (o dramas más noveleros) de esta época.

Quién no recuerda a Dustin Hoffman joven y bronceado deslizándose por la rampa mecánica del aeropuerto de Los Ángeles mientras suena de fondo Sound of silence, de Simon y Garfunkel. Y varias noches después, la bellísima y dominante Sra. Robinson haciendo de las suyas. Es el clásico de los clásicos en technicolor.

La historia es conocida: el recién graduado Benjamin Braddock (Dustin Hoffman) regresa un verano a casa de sus padres donde se enfrentará con un entorno social de una falsa clase media que lo incomoda. Mrs. Robinson (Anne Bancroft), amiga de la familia, logra seducirlo y comienzan una relación meramente sexual. Más tarde, Ben se enamora de Elaine (Katharine Ross) la hija de los Robinson. Una combinación de buenos ingredientes para una sátira social con un final absurdo y excitante.

El segundo largometraje de Mike Nichols, basado en la novela de Charles Webb, le valió un Oscar como mejor director en 1968, y seis nominaciones más, incluyendo mejores actores: principal y secundarios. Además fue el más taquillero de ese año en Estados Unidos, justamente por romper temas tabú de la sociedad norteamericana de la época. Algunos críticos aseguran que American Beauty sería el remake de finales de los 90.

Los juegos de zoom de cámara son impecables, hasta alguien como yo, que no sabe mucho de tecnicismos cinematográficos, se da cuenta de eso. Algunas escenas son memorables por estos manejos de cámara y sus encuadres.

Para el final, agradable y delirante, necesito un poco de la torta de chocolate que quedó de anoche. ¡Huyo contigo Benjamín Bradford!

sábado, enero 9

El aliento esperado

Juan esperaba que escribiera sobre alguna película que no hubiese visto, pero volví a Aliento, por cuarta o quinta vez. Primero, porque ayer me alejé un poco de Kim Ki Duk –con Bad Guy- y necesitaba traerlo de vuelta; segundo, porque en una tarde como esta, tenía que ver algo que me calmara la incertidumbre. Anoche la moneda de mi país fue devaluada y hoy mi gente amaneció con el monstruo de la inflación tocando las puertas, lo que me afecta directamente aunque esté lejos. Por ahora, aquí, prefiero hablar de cine.

Aliento (Breath o Soom, 2007) es un poema. Aunque trate sobre la muerte, es una película para vivirla. Los personajes se van reconociendo en cada decisión que toman donde se juegan el valor de la vida y el amor. Ayer comenté que es una de las mejores películas que vi el año pasado, hoy lo ratifico.

Yeon (Ji-a Park, la misma de Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera), es una sumisa ama de casa que se interesa por Jang Jin (Chen Chang), un preso condenado a muerte que encontrará su último aliento en ese interés. Los encuentros entre los personajes transcurren dentro de la cárcel donde somos testigos de la intimidad entre ellos gracias a la mirada intrusa de un guardia que jamás se muestra, interpretado por el mismo director.

Kim Ki Duk recurre nuevamente a las cuatro estaciones para lograr una fotografía vistosa y llevar el ritmo de la trama, aunque de manera más ingeniosa.

He leído varias críticas no favorables para Aliento, especialmente se refieren a un guión flojo y el empeño del director por resolver películas aptas para festivales europeos, dejando a un lado el público restante. Por mi parte, sigo creyendo que nadie maneja los silencios como lo hace él. Puede que Aliento no sea su mejor película, pero conceptualmente el gesto es lo que hace el film, y lo que conmueve al espectador.

Esta noche ofreceré una cena sencilla a mis amigos más íntimos para celebrar mi cumpleaños. Mientras cocino, veo la película, escribo este post y lloro. No se si por la preocupación económica o por la soledad que me trasmite Jang Jin… trataré de no derramar lágrimas sobre los tomates no sea que, por la noche, mis comensales lloren también y me convierta en la Tita de Como agua para chocolate.

Buen Provecho.

viernes, enero 8

Realmente, un mal chico

Un director de cine es como un hombre con el que tienes una cita: te gusta, te puede sorprender, te atrapa, te enamoras y, en cualquier momento, te decepciona. O como dice Forrest Gump, que le dijo su mamá, que la vida es como una caja de chocolates, no sabes que sabor te va a tocar.

Hace años que me enamoré de Kim Ki Duk, desde que vi Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera (2003) y ese amor se mantuvo a lo largo de varias películas: El arco (Hwal, 2005), Samaritam girl (Samaria, 2004) y, por supuesto, alcanzó su punto más elevado después de ver Aliento (Soom, 2007) una de las mejores películas que vi el año pasado.

Pero esta tarde descubrí, a mi parecer, el peor chocolate de Kim Ki Duk: Bad Guy (Nabbeun namja, 2001). Es anterior a todo lo que he visto de él, pero la decepción es igual. Es una historia sórdida que carece de sentido, con personajes sobreactuados, lo que la hace menos creíble. Los diálogos son completamente estúpidos y las acciones ilógicas. He visto muchos films sobre prostitutas, matones, mafia y demás, y este me parece uno de los más vacíos.

Han Ki (Jae-hyeon Jo) es un chulo que se enamora de Sun-Hwa (Won Seo), la verdad, todos se enamoran de ella. La chica encantadora cae en una trampa y se involucra “obligada” en el mundo de la prostitución del que no querrá salir a pesar de lo que llora todos los días, todas las noches, todas las veces que la enfoca la cámara. Mientras que Han Ki, es una especie de Bruce Willis en uno de sus peores personajes: recibe un puñal cada cinco minutos, hasta se salva –no se por qué- de ser ejecutado en la cárcel. “Hierba mala nunca muere”, diría mi abuela.

Ambos actores trabajaron junto al director en La Isla (2000), por suerte, son las únicas dos películas de Won Seo, mientras que de Jae-hyein Jo leí en internet que la película fue un éxito de taquilla gracias a su actuación... tengo mis dudas.

Considerando la ubicacion cronológica de Bad Guy en la cinematografía del director coreano pensaría entonces en la experimentación forzada, bajo presupuesto, adaptación de clichés o cualquier excusa para haber escrito y dirigido esta barrazada ochentosa, porque el Kim Ki Duk que me gusta es posterior a esto.

Igual, como cualquier hombre que me decepciona y del que vuelvo a enamorarme, veré otra vez Aliento, para justificar su presencia en mi altar personal de directores de cine.

Ya les contaré.

jueves, enero 7

Feliz cumpleaños a mi!

Hoy es mi cumpleaños número 36, sigo soltera, gordita y estoy un poco ebria. Después de salir con mi amiga Fanny a comer y tomar algunas cervezas y pasar toda la tarde tratando de salvar el mundo con nuestras discusiones filosóficas, llego a la casa y me miro en el espejo. Me pregunto ¿y ahora?... definitivamente necesito una película que me reconcilie con el mundo y que me reivindique en él como la mujer que soy… Bridget Jones ¡obvio!

Bridget Jones’ s Diary (2001) es una película para reír, para reírse de uno mismo justamente, porque nuestra heroína lo que hace es demostrar que todas las mujeres de mi generación, por lo menos las que siguen empeñadas en encontrar al tipo ideal (como yo) tenemos que aprender a reírnos de nosotras mismas, y así poder disfrutar las aventuras que van llegando con la edad.

Si bien la historia dirigida por Sharon Maguire no es nada del otro mundo -de hecho es una película con muchas críticas- es una bandera de la feminidad. Y aunque también me parece que Renée Zellweger actúa igual en todas –a excepción de Could Mountain- es una película que puedo ver todas las veces, y todas las veces reírme y llorar de mis propias desgracias. De hecho hay varias escenas en las que me reconozco, por ejemplo, en la cena de las parejas o cuando Daniel Cleaver (Hugh Grant) descubre las pantaletas “manga larga” de Bridget.

Hoy es mi cumpleaños. Todavía alguien puede llamar e invitarme a cenar. No será Mark Darcy (Colin Firth) pero iré seguramente. Lo que no haré es ponerme unas pantaletas mata pasión, nada me asegura que me vaya tan bien como a Bridget.

¡Salud!

miércoles, enero 6

Las decisiones

Goodbye Solo (2008) es la quinta película de Ramin Bahrani. Es un film sobre la vida y la muerte, sobre lo trágico de la existencia y sobre las cosas que realmente importan a la hora de tomar decisiones trascendentales.

William (el veterano Red West), es un viejo testarudo y amargado al que no le importa seguir viviendo. Mientras que Solo (Souleymane Sy Savanees) es un taxista senegalés que ve como su vida se derrumba y sin embargo mantiene la alegría y la esperanza que le faltan a William. Entre ellos se creará un vínculo especial, yo no lo llamaría amistad, que hará que cada uno reflexione sobre sus decisiones.

Un tercer personaje da vida a la trama, la pequeña Alex (Diana Franco Galindo) hija de la segunda esposa de Solo, quien, sin saberlo, será la pieza clave que dará sentido al sinsentido de estos dos hombres.

Es una película tranquila, sobria, con un guión impecable y buenas actuaciones. Por momentos las situaciones que van descubriendo los personajes parecieran llevar la trama a otra aparte, pero no, mantiene su esencia -y su belleza- hasta el final. Para el guión –que trascurre en el particular mundo de los taxistas nocturnos- Bahrani y su coguionista Bahareh Azimi se inspiraron en O, un taxista senegalés que sirvió de chofer a Bahrani durante todo un verano en Carolina del Norte, USA. La verdad no he visto otra película de este director. Me sorprendió que su segundo largometraje Strangers (2000) sea uno de los de mayor puntuación en el portal IMDB.

Para el lanzamiento de Goodbye Solo, Roger Ebert, del Chicago Sun-Times, escribió “Vivas donde vivas, cuando este film se estrene allí, será la mejor película de la ciudad”… no se si sea la mejor película de esta ciudad en este tiempo, pero si era la mejor opción del cine para estos días, mientras espero por Sherlock Holmes.

Llego a casa y pienso en las decisiones que he tomado en mi vida, si han sido las correctas o no. ¿Quién puede saberlo? ¿A quién le importa? Ya estoy en el camino.

martes, enero 5

Refrescando la tarde

Verano en Buenos Aires.
Temperatura: 31º
Humedad: 79%
Lo que queda es tomar mucha agua y ver una película refrescante.

Al cine local llegó como Sarajevo, mi amor, por su título en francés, Sarajevo, mon amour. En inglés la llamaron Esma´s Secret, pero en su idioma original, bosnian, se llama Grbavica (2006). No es una revelación del cine austriaco pero sí es una película encantadora, de esas tantas que te dejan al final recompensado después de haber llorado desde la mitad hasta el final. La primera película de Jasmila Zbanic, obtuvo en el festival de Berlín el Oso de Oro 2006; Premio del Jurado Ecuménico y Premio de la película para la paz (“película para la paz”… me gusta eso)

Esma (Mirjana Karanovic – una de las musas de Emir Kusturica) es una madre soltera que, como muchas otras, está en la búsqueda de seres queridos desaparecidos en la Guerra de los Balcanes. Sara (Luna Mijovic), su hija, es una adolescente con problemas de conducta. Entre ellas, un secreto del pasado que mantiene la tensión de toda la trama.

Aunque desde el principio las señales que va dejando el guión son obvias, la tensión está en la incertidumbre de saber en cuál momento Sara conocerá la verdad sobre su pasado. A esta tensión se van sumando situaciones diversas que tienen que ver con la necesidad de Esma de complacer a su hija y mantenerla al margen de su realidad empobrecida y solitaria, y con las relaciones de Sara con sus compañeros de escuela y el descubrimiento de su primer amor.

Todos saben el secreto de Esma, hasta nosotros. Ahí está la magia de esta película que provoca ver en días como estos. El tema principal es la relación entre madre e hija, cuyo escenario post guerra suma, en vez de restar. Es una película sencilla, por momentos dura, pero que no necesita de grandes escenarios para hacerse notar. Ya Bosnia, blanca de nieve, es un paisaje irrepetible.

Sin más que decir… desfallezco. Necesito más agua.

lunes, enero 4

Las malas compañías

Hoy recordé mucho a unos amigos que –mejor- no nombraré. Ellos fueron parte importante de lo que llamo "mi despertar", no el de Shining de Kubrick, sino un despertar de la conciencia por medio del cine y la literatura. La relación que comenzó por asuntos laborales terminó en una amistad y mi admiración por ellos. Juntos hicimos lo que no todos logran: divertirnos con el trabajo.

Lo mejor de ese grupo eran los momentos de largas y repetidas discusiones y café en las que yo sólo escuchaba. Yo, era Neo ante Morpheus, y al final decidí por la píldora correcta. Fueron clases magistrales sobre el mundo desde la visión de cada uno: dos historiadores y un licenciado en letras, dos simpatizan con el gobierno y uno con la oposición, los tres narradores, poetas, esposos, padres y, obviamente, seguidores del buen cine. Los tres con esa acidez que te deja un buen sabor, a "alegría de vida", como el jugo de limón. Hoy los recordé, precisamente por esa mirada tan particular de ser que tienen mis amigos y que vi reflejada en cada escena de Si la cosa funciona (Whatever Works, 2009) la nueva comedia de Woody Allen.

El personaje de Boris, interpretado por Larry David –el guionista de Seinfeld y creador de Curb Your Enthusiasm- es el tipo amargado que no cree en la humanidad. Una serie de eventos van enfatizando su molestia con el mundo, especialmente dos intentos de suicidio fracasados. La llegada de una chica joven, y muy inocente, cambiará la monótona vida de Boris para caer nuevamente en las delicias terrenales: el amor, el sexo y la compañía.

Boris es tan insoportablemente querido como mis amigos. Dice las cosas de frente, duda de la existencia divina, no teme al escarnio público por defender sus ideas controvertidas, está conciente de que el ser humano es mediocre, incapaz y cretino: “tienen que instalar inodoros automáticos en los baños públicos porque no se puede confiar en que la gente apriete el botón”, dice en una sus discusiones.

No soy muy seguidora de Woody Allen -algunos me odiarán por esto- , pero lo poco que he visto de él me gusta, sobretodo por esa manera sarcástica de llevar la cotidianidad en sus guiones. Mis amigos tienen un poco de esas referencias tan comunes en las comedias de Allen: el uso y mal uso de los clichés, el desmitificar a Dios (“es gay, es un decorador”), las paranoias, el gusto por las jovencitas y demás achaques que traen los años. Pero en el fondo son todos unos seres adorables y, a pesar de lo catastrófico del ser humano, siempre apuestan a que la cosa funcione. Mi amigo JL lo resume en una frase: “se feliz”.

Y a propósito de malas compañías me pregunto si, además de mi gran amigo Juan Bacaro, ¿alguien más seguirá este blog?...

domingo, enero 3

Domingo de pizzas y Brando

¡No hay nada como un domingo de pizza y cine clásico!… No es cierto. No hay nada como un domingo comiendo carne y tomando cervezas con mis hermanos en casa de mi papá, pero como en este momento no existe ni una mínima posibilidad de que eso suceda, me conformo con mi pizza de tocineta y mis películas.

Resignada, hoy disfruté de dos clásicos Mata Hari (George Fitzmauricecon, 1931) con Greta Garbo, ¡una diosa!, y Un tranvía llamado deseo. Pudiera decir en este post sólo una frase: "Marlon Brando es la reencarnación masculina de Afrodita", pero no quiero parecer una fans desquiciada.

A streetcar named desire fue dirigida por Elia Kazan en 1951, basado en el libro de Tennesse Williams. Dicen que cuando Marlon Brando fue al apartamento de Williams para el optar por el papel, el escritor quedó tan impactando con su aspecto que ni siquiera preguntó quien era, inmediatamente le dijo a su asistente que lo contratara. Como Williams, muchos otros escritores, directores y, sobre todo, actrices cayeron bajo los encantos de Brando.

Si bien, las últimas generaciones lo recordamos por El Padrino, fue el tranvía el que lo llevó a la fama, de la mano de Vivien Leigh quien ya andaba por la alfombra roja gracias al papel de Scarlett O’ Hara que interpretó en Lo que el viento se llevó 12 años antes. Dejando a un lado los innegables encantos de Brando, la película es fascinante. Se convirtió en referencia obligada de la época de oro de Hollywood, no sólo por el trabajo de sus actores, sino por el guión y la dirección. Stella (Kim Hunter) y Stanley Kowalski (Brando) se aman apasionadamente a pesar de venir de mundos diferentes. Sus vidas trascurren en la rutina hasta la llegada de Blanche (Leigh) la hermana mayor de Stella a la que Stanley se enfrentará salvajemente para desenmascarar su pasado.

Después de Un tranvía llamado deseo las camisetas ajustadas y sudadas de Brando se pusieron de moda, mientras que él, que había interpretado la obra basada en el mismo guión durante dos años antes de la filmación, nunca mas volvió a pisar un teatro. Al que sí visitó fue al psicoanalista por 10 años consecutivos para poder lidiar con la fama que lo arropaba.

Siempre disfruto de esta película. Siempre disfruto de Marlon Brando gritando, golpeando y pidiendo perdón con sus camisetas sudadas y sus pantalones ajustados a la cintura. Es una película que podría ver cada domingo y que recomiendo ver más de una vez.

Mientras tanto la gripe se está yendo y mi cumpleaños aproximándose. Y yo… solo pienso en llamar a un hombre para invitarlo a salir. La verdad no me atrevo, veamos si esta dosis de Brando me anima. ¿O alguien recomienda otra película que me de valor para dar el primer paso?

sábado, enero 2

Hoy, te paso el testigo

Algunas películas deberían ser antigripales, con tantas que he visto en estos cuatro días ya podría sentirme mejor. Lo peor es que soy muy emotiva y si veo un drama –lo que más me gusta- lloro de principio a fin. Así que, mientras tenga esta gripe de año nuevo, nada de lloriqueos. Por eso esta tarde opté por un drama más real… más comprometido. Algo que pudiera ver después de tomar mi medicina y no quedarme dormida y que además me dejara ciertas dudas sobre el mundo que me entretengan un buen rato.

La chica del café es una de mis favoritas. Como dicen por ahí, la gente se refleja en lo que hace, en lo que ve, en lo que escribe. Es fácil para una mujer como yo preferir películas que tengan como protagonista una mujer sola que, a pesar de todo, no pierde las esperanzas. Algunas: Desayuno en Tiffany`s, Amélie, obviamente, Las horas, Bajo el sol de Toscana… sin mencionar alguna de Won Kar Wai.

The girl in the café (2005) es del mismo guionista de Realmente Amor y Cuatro bodas y un funeral, Richard Curtis, y está dirigida por David Yates. Me gusta la sencillez de la trama. A pesar de que tiene que ver con el G8 y todo el asunto político y social que eso implica, la historia de Gina (Kelly Macdonald) y Lawrence (Bill Night, excelente intérprete como siempre) me parece encantadora. Una mujer que sale de la cárcel a encerrarse en sus recuerdos y un hombre tímido que busca compañía se conocen en un café. Él, inteligente y débil; ella de opiniones determinantes pero con una gran tristeza a cuestas. El romance se desarrollará en plena cumbre del G8 del 2005 en Reykiavik, Islandia.

“Treinta mil niños mueren cada día por pobreza extrema… Cada tres segundos muere un niño que no debería morir”. Esta es la frase que dispara la curiosidad de Gina, pues ahí está la razón de su soledad. Y es justamente su determinación por llamar la atención de los que tienen la solución a este problema, lo que la separará del amor de Lawrence. Parece una película romántica como cualquier otra, pero les aseguro que no lo es, por lo menos no para mí. Tiene esa dosis de realismo social que nos afecta a todos, especialmente en momentos como este que sentimos que el mundo se nos viene abajo.

Quizás el teragrip me tenga un poco melancólica pero esta historia me hace sentir molesta y a la vez esperanzada. “Ocho hombres en un cuarto, podrían salvar literalmente, cientos de millones de vida”, dice el personaje de Lawrence. Recordé aquella escena de Cadena de favores (Pay it Forward), cuando Trevor (Haley Joel Osment) le pregunta al profesor (Kevin Spacey) qué hace él por el mundo, a lo que Spacey responde: “Me despierto cada mañana, tomo el desayuno y vengo al colegio. Doy mi clase y luego te paso el testigo a ti” (... o algo así)

La chica del café cierra con su propia frase: “Sometimes it falls upon a generation to be great. You can be that great generation” (Nelson Mandela. 2005)

Ufs... que buen comienzo de año!