sábado, enero 9

El aliento esperado

Juan esperaba que escribiera sobre alguna película que no hubiese visto, pero volví a Aliento, por cuarta o quinta vez. Primero, porque ayer me alejé un poco de Kim Ki Duk –con Bad Guy- y necesitaba traerlo de vuelta; segundo, porque en una tarde como esta, tenía que ver algo que me calmara la incertidumbre. Anoche la moneda de mi país fue devaluada y hoy mi gente amaneció con el monstruo de la inflación tocando las puertas, lo que me afecta directamente aunque esté lejos. Por ahora, aquí, prefiero hablar de cine.

Aliento (Breath o Soom, 2007) es un poema. Aunque trate sobre la muerte, es una película para vivirla. Los personajes se van reconociendo en cada decisión que toman donde se juegan el valor de la vida y el amor. Ayer comenté que es una de las mejores películas que vi el año pasado, hoy lo ratifico.

Yeon (Ji-a Park, la misma de Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera), es una sumisa ama de casa que se interesa por Jang Jin (Chen Chang), un preso condenado a muerte que encontrará su último aliento en ese interés. Los encuentros entre los personajes transcurren dentro de la cárcel donde somos testigos de la intimidad entre ellos gracias a la mirada intrusa de un guardia que jamás se muestra, interpretado por el mismo director.

Kim Ki Duk recurre nuevamente a las cuatro estaciones para lograr una fotografía vistosa y llevar el ritmo de la trama, aunque de manera más ingeniosa.

He leído varias críticas no favorables para Aliento, especialmente se refieren a un guión flojo y el empeño del director por resolver películas aptas para festivales europeos, dejando a un lado el público restante. Por mi parte, sigo creyendo que nadie maneja los silencios como lo hace él. Puede que Aliento no sea su mejor película, pero conceptualmente el gesto es lo que hace el film, y lo que conmueve al espectador.

Esta noche ofreceré una cena sencilla a mis amigos más íntimos para celebrar mi cumpleaños. Mientras cocino, veo la película, escribo este post y lloro. No se si por la preocupación económica o por la soledad que me trasmite Jang Jin… trataré de no derramar lágrimas sobre los tomates no sea que, por la noche, mis comensales lloren también y me convierta en la Tita de Como agua para chocolate.

Buen Provecho.

1 comentario:

  1. También se puede derramar alegría y amor sobre los chocolates y sobre toda la comida que haces... yo desde que tengo hijos, les hacía comidita y en un chiste les decía "ahora va un ingrediente especial" y les cantaba la canción "un leve toque para el corazón, y asi solo me querran a mi, solo a mi..." y hacía que le ponía algo a la comida... asi que amiga, nunca descartes la comida como fuente de transmisión emocional, los psicologos trabajan en eso...

    Disfruta el chocolate... es buena película, a mi me gusta!!!

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