lunes, enero 25

Los americanos tiran sin mirar

Cuando vi por primera vez Turtles can fly (Las tortugas también vuelan, 2004) supe que nunca volvería a ver igual el cine iraní y que ningún otro director, después de Bahman Ghobadi, me iba a transmitir la misma sensación. Esta tarde vi Niwemang (2006) la última producción de Ghobadi, y tengo la misma sensación de hace tres años.

Al cine local llegó como Media Luna y la venden como la historia de un grupo de músicos liderados por Mamo, un sexagenario cantante de renombre, que han conseguido un permiso para dar un concierto en el Kurdistán iraquí. La aventura comienza cuando Mamo, con la ayuda de su amigo Kako, recorre el Kurtistán iraní buscando sus hijos músicos para el concierto que ha estado siete meses organizando. Además, deberán buscar una cantante exiliada y pasarla de incógnito por la frontera. A pesar de un premonición de mal agüero, Mamo intentará cumplir su objetivo.

La historia que yo vi –muy complacida- es la de un hombre empeñado en darle un poco de magia a una tierra que sufre las inclemencias de la guerra. Mamo ha esperado 35 años para poder actuar en el Kurdistán iraquí. Al mejor estilo de aquel caballero de El séptimo sello de Bergman, Mamo se debate cara a cara con la muerte, aunque los sucesos inesperados del viaje le vayan arrebatando la vida poco a poco.

Esta película, que llega al cine cuatro años después de su estreno, ganó la Concha de Oro en el festival de San Sebastián por mejor fotografía y se adjudicó también el Premio de la Crítica, igual que Turtles can fly. Yo premiaría la banda sonora, es extraordinaria.

Ghobadi, tiene ese don de saber combinar la ternura con la crudeza. Siempre llevo en mi memoria aquel personaje de Turtles... llamado Pasheo, un niño que perdió una pierna mientras buscaba minas de guerra en la frontera turca-iraquí y deviene en una especie de héroe en medio de las desgracias. En Media Luna, el personaje de Kako, el chofer del autobús donde los músicos viajan, es un Pasheo cincuenta años más viejo.

He visto mucho del llamado cine de conflicto, es un tema que me interesa, y siempre estas películas me consumen un poco el alma. Lo que me gusta es la crítica siempre presente, la realidad que no calla a pesar de la industria. Hay un momento en el viaje de los músicos, justo cuando llegan a la frontera con Irak, que ven un grupo de hombres corriendo y cargando unos cuerpos envueltos. A la pregunta ¿Qué está pasando? de Mamo, los hombres responden: “Ha habido una emboscada (…) ¡Los americanos tiran sin mirar!

3 comentarios:

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  2. "La crítica siempre presente, la realidad que no calla a pesar de la industria". Gracias Adri, por recordarlo y devolverme no sólo el optimismo, sino la noción de para qué vivo y hago lo que hago. Han sido éstos días duros... Y presiento que vienen más.

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