domingo, febrero 28

El crepúsculo de una estrella

Sunset Boulevard, dirigida por Billy Wilder, ganó tres premios Oscar, de los once a los que fue nominada, es uno de los filmes considerados dignos de ser preservados por el National Film Registry, está incluida en la lista de las 100 mejores películas del American Film Institute y es la número 31 en la lista de las 250 películas más votadas de IMDB. Es todo un clásico de los años 50.

Joe Gillis (William Holden) narra su propia muerte. Es un guionista de Hollywood con poco éxito que necesita dinero. Por equivocación, conoce a Norma Desmond (Gloria Swason) una estrella de cine olvidada y patética que pierde el juicio cuando alguien o algo le recuerda que sus días de gloria quedaron en el pasado. “Soy importante. Son las películas las que no lo son”, dice la gran Norma Desmond cuando conoce a Joe. Él, se convierte en su amante sin saber el destino que le espera encerrado en una casa lúgubre llena de secretos.

Sunset Boulevard -El crepúculo de los dioses, se tituló en Hispanoamérica- cuenta además son la actuación destacada de Erich von Stroheim, como Max, el mayordomo sombrío de la mansión Desmond. Además, varios personajes míticos del cine tienen cameos importantes incluyendo al director Cecil B. De Mille, quien hace de él mismo.

La película es un gran flashback del cine negro que resalta los cambios sufridos en la industria del cine cuando aparece el sonido. Al respecto, Joe Gillis lo advierte con una frase lapidaria: “Pero existe el negocio de las palomitas de maíz. Comprar para no oír”.

Fábula expresionista

“Había una vez una ciudad sin voz, alguien se había llevado las voces. Pasaron muchísimos años y a nadie parecía preocuparle, el silencio”.

Estas son las palabras que acompañan unas manos que teclean una vieja máquina de escribir al compás de la música de un piano. Es una de las mejores intro que he visto. La película es La antena, del argentino Esteban Sapir. Una producción increíble procesada totalmente en blanco y negro. Fue rodada en 2004, pero la compleja post-producción terminó en diciembre del 2006, dos años después.

Se trata de una ciudad que se ha quedado si voz, existen los sonidos, pero no las voces, así que está repleta de imágenes y signos. Sólo hay una voz, una cantante que será secuestrada por el hombre más poderoso, el Hombre TV, para utilizar su voz en un plan macabro con el que pretende hipnotizar a toda la ciudad y robar también las palabras. Pero un trabajar del canal descubre todo y, junto a su familia y el hijo del Hombre TV (interpretado magistralmente por Valeria Bertuccelli) cambiarán los planes del malvado, incluso salvarán la esperanza de la ciudad, un niño que guarda un gran secreto.

Es una fábula para niños y adultos. Sapir va dejando todas las pitas, la película está llena de signos que nos dicen “esto es lo que pasará”, “vea bien esto”, “aquí está la clave, sólo disfrute este cuento mágico”. La música y los silencios van dando el ritmo del diálogo. Las palabras vuelan, entran y salen de los labios, suben y bajan, se agrandan y encogen, la fotografía es un gran comics. Expresionismo puro.

Sapir, fotógrafo y publicista, rinde un homenaje memorable al cine clásico: la ambientación en los años 40 del cine negro hollywoodense, la máquina de la voz es una réplica de la mujer-máquina de Metrópolis de Fritz Lang, la antena abandonada donde se desarrolla el desenlace es una copia de la fábrica donde Chaplin pierde el control en Tiempos Modernos

La antena es el segundo largometraje de Sapir, ganó el premio como Mejor Película del año 2007 en el 14º Titanic International Film Festival, Budapest. Está protagonizada por Valeria Bertuccelli, Alejandro Urdapilleta y Julieta Cardinali.

“Finalmente la ciudad recuperó sus voz -teclean los dedos sobre la maquina vieja- y todo quedó REPARADO”.


pd. ayer no pude postear la película del día. así que hoy, postearé dos ;)

viernes, febrero 26

Antes del atardecer

Nueve años después Jesse y Celine vuelven a encontrarse. Él se ha convertido en un escritor importante y llega a París a presentar un libro, la historia de aquella aventura de una noche en Viena. Por su parte Celine, ahora es una mujer hermosa y decidida, una militante ecologista que no perderá la oportunidad para volver a ver a Jesse y descubrir que sentimientos.

La historia continúa en Before sunset (2004). Pocas veces me ha gustado tanto una segunda parte, pero es que Richard Linklater, supo mantener la esencia de los personajes. Al igual que en Before sunrise, la pareja recorre la ciudad, esta vez París, y mantiene una discusión con temas que van desde sus experiencias como profesionales, religión, política, hasta el amor. La conversación incluye lo sucedido aquella noche y una promesa incumplida, siendo el punto álgido del diálogo.

Ethan Hawke y Julie Delpy siguen menteniendo esa conexión mágica que hace los personajes más reales. Una historia de esas que me gustan, donde cada quien inventa su final.

jueves, febrero 25

Antes del amanecer

Hace días que quería ver esta película. La nombré hace unos post y luego alguien me comentó que había visto la segunda parte. Before sunrise (Richard Linklater, 1995) es, desde que la vi hace unos 10 años, una de mis historias favoritas.

Jesse, es un joven intelectual norteamericano que atraviesa un momento depresivo. Celine, es una francesa crítica y hermosa que adora las luchas sociales. Ambos viajan en un tren que recorre Europa. A su paso por Viena, deciden bajar del tren y pasar la noche conociendo la ciudad. De ahí en adelante la historia puede ser previsible, pero no deja de ser encantadora.

Es uno de los mejores personajes de Ethan Hawke, y ni hablar de la francesa Julie Delpy que incluso luego dirigió su segundo largometraje, 2 days in Paris, con una historia muy parecida, herencia Linklater.

El guión escrito por Linklater y Kim Krizan es el eje del film, es lo que sostiene la trama. Si bien está llena de lugares hermosos –recorremos las calles de Viena en una noche- es la conversación lúcida e inteligente de los personajes lo que engancha. No hay otros personajes importantes, ni hechos colaterales que afecten la historia que se desarrolla entre dos.

Nueve años después Linklater filmó una secuela en la que vuelve a unir los personajes, mucho más maduros. (Before sunset, que veré mañana seguramente)

Durante Before sunrise, el director logra captar la magia que surge de un encuentro fortuito, diálogos basados en la sinceridad y la picardía, la intimidad entre dos desconocidos, y la incertidumbre del después. Sólo queda decir que esta película da lugar a soñar con un “qué habría pasado si…”

Limoneros orientales

He visto varias veces esta película, básicamente, por tres razones: un director joven y atrevido: Eran Riklis; una actriz bella y convincente: Hiam Abbas; y una historia que me mueve: el conflicto Israel-Palestina. Los Limoneros (Etz Limon, 2008), es la última película de Riklis, la dirigió cuatro años después de la aclamada La novia siria.

Hace algunos meses escribí un texto sobre el cine de Riklis. Aquí reproduzco gran parte:

Con Riklis, el drama familiar, se convierte en epicentro de la nueva corriente del cine israelí que dirige una mirada crítica sobre la conducta de Israel hacia la comunidad árabe que vive en su territorio. En Los Limoneros, se atreve a meter las narices en el muro que separa Israel de Cisjordania. Se trata de una metáfora que narra la difícil convivencia entre vecinos separados por una siembra de limones que representa las relaciones políticas entre ambos territorios.

Salma Zidane (Hiam Abbass) es una viuda que vive sólo para sus plantas de limones. El viejo sembradío que heredó de su padre es el sustento y único quehacer de su solitaria vida. Un día, su nuevo vecino, el ministro de defensa israelí, se siente amenazado por el limonero y decide cortarlo. Decisión que Salma no acepta y lleva hasta sus últimas consecuencias. La historia de esta mujer solitaria se yuxtapone con la vida de la esposa del ministro, ambas están llenas de soledad y miedo, encerradas en sus búnkeres culturales. Son dos mujeres separadas por una muralla pero que se reflejan una a la otra desde diferentes realidades sociales.

Los limoneros recibió el Premio del Público en el Festival de Berlín 2008. En una entrevista, luego del estreno, el director dijo: “ambos lados han hecho cosas deplorables, nada es blanco o negro, la historia de unos limoneros que se convierten en una amenaza a la seguridad nacional (…) me pareció el marco perfecto para lo que quería contar”.

Pero el cine de Riklis no sería igual sin la presencia de Hiam Abbass, una actriz de teatro palestina residenciada en París que se dio a conocer en la gran pantalla en el año 2005 con Paradise Now (Hany Abu-Assad) y Múnich (Steven Spielberg), y más recientemente la vimos compartiendo escena con Richard Jenkins en The visitor (Thomas McCarthy)

Su mirada complaciente y sumisa y su disimulada sonrisa conforman una buena combinación para la caracterización de los personajes que interpreta. A pesar de algunos papeles alejados del argumento político, por ejemplo en Conversaciones con mi jardinero (Jean Becker, 2007), donde interpreta a la mujer, una esposa dulce y abnegada; los medios internacionales la han llamado “la cara del conflicto”.

Y es que Hiam Abbass, trata de enarbolar la bandera de paz para el Medio Oriente por una vía más amable: el cine. A tal punto de trabajar con Riklis, el único director israelí que la ha dirigido. Sobre este tema, ha dicho a la prensa: "Desde las películas hago mi parte, pero todo el mundo tiene que hacer la suya".

martes, febrero 23

Vampiros precoces

La típica historia de vampiros quedó atrás. Después Let the Right one in todos los clichés vampirescos pasan de moda, ante la delicada depuración de un género ancestral.

Oskar tiene 12 años, es delgado, pálido y tímido. Es víctima de las burlas y maldades de un grupo de niños que juegan a ser bandidos. Una noche, Eli, se muda al apartamento de al lado. Extraños sucesos comienzan a pasar en los suburbios de Estocolmo. Un asesino que extrae la sangre de sus víctimas, un vecino que sospecha, una mujer contagiada de una extraña enfermedad, y una tierna historia de amor adolescente.

Es inquietante, por momentos perversa, las escenas de las muertes son memorables, fuera de lo común, el final imprevisible. Tiene un argumento narrativo y una fotografía impecable impregnada por la oscuridad de la noche y la brillantez de la nieve.

“Deja que entre el apropiado” sería la traducción literal de Låt den rätte komma in. El título en inglés es Let the right one in, y en español Déjame entrar o Criatura de la noche. Está dirigida por el sueco Tomas Alfredson. El guión es de John Ajvide Lindqvist, basado en su propia obra. Ya se habla de un remake por parte de otro director que ubicaría la historia en el año 2010, a diferencia de ésta, que se desarrolla en los 80.

La actuación de los niños es impecable: Kåre Hedebrant, como Oskar, y Lina Leandersson como la pequeña vampiro que tiene 12 años “desde hace mucho tiempo”. Sus rostros son perturbadores, precoces, y hasta de una cierta ambigüedad sexual que es elemento recurrente en la trama. Dicen que en el libro de John Ajvide está bien explicado, pero es muy acertada la decisión del director Alfredson de dejarlo a nuestra imaginación.

Más que el típico cuento de vampiros, es la inquietante historia de un encuentro romántico y sensible de dos jóvenes abandonados en su propia existencia. Uno complementa al otro, y eso es suficiente.

lunes, febrero 22

Herencia sublime

La teta asustada tiene varios lados por donde mirarla: la distinción de clases, el mestizaje, el rescate del idioma y las tradiciones quechua, lo popular y lo clásico, la feminidad y los estragos de la violencia guerrillera.

Dirigida por la peruana Claudia Llosa, Magali Solier da vida al personaje de Fausta, una joven introvertida que acaba de perder a su madre y tendrá que vencer sus miedos para conseguir el dinero que le permita enterrarla en su pueblo.

La historia no es tan sencilla. Fausta es producto de una violación a su madre durante la época del terrorismo en Perú, entre 1980 y 1992, cuando grupos armados de Sendero Luminoso luchaban contra las Fuerzas Militares, una época en la que murieron asesinadas unas 60mil personas. Fausta, arraigada en sus tradiciones, cree que tiene la enfermedad de la teta asustada, que transmite el miedo y el sufrimiento de madres a hijos a través de la leche materna. Sin embargo, ha tomado sus propias acciones para sobrevivir en un mundo que cree malvado.

La historia de Fausta se desarrolla en medio de la pobreza de las barriadas ubicadas en la periferia de Lima -que recuerdan un poco a los cerros de Caracas, pero mucho más desolados- y el conflicto con la clase media alta, heredera de la oligarquía peruana.

La ceremonia del matrimonio, el baile, el kitsch siempre presente, aderezado con la mejor cumbia peruana, no compiten con la esencia del personaje. Claudia Llosa logra mantener la inocencia y el miedo de Fausta con planos cerrados e intimistas.

La película ha logrado reconocimientos en festivales de Berlín, La Habana, Bogotá, Guadalajara, Montreal, Québec y otros. Está nominada al Oscar como mejor película extranjera.

Sencilla, emotiva, sorprendente al principio, cuestionadora al final. La última escena es simplemente hermosa.

La música –elemento esencial en la trama- es brillante. Tanto los cantos quechuas como la sabrosa cumbia peruana interpretada por el grupo Los Destellos. Aquí les dejo un souvenir del Perú más popular: LOS DESTELLOS.

domingo, febrero 21

Feliz domingo!

Pocos musicales me gustan, menos los de esta época –excepto Sweeney Todd-. Pero si tendría que escoger un musical, optaría siempre por Singing in the rain. Es mágico, me divierte. Es una película que me hace feliz, simplemente.

Singing un the rain (1952), dirigida por Stanley Donen y Gene Nelly, es protagonizada por el maravilloso trío Kelly, Debbie Reynolds y Donald O'Connor. Es la historia de un actor famoso que se enamora de una bailarina que quiere entrar en el mercado.

Don Lockwood
(Kelly) ha hecho su carrera junto a su amigo Cosmo Brown (O`Connor). Pero el maravilloso mundo del cine está lleno de actrices celosas, jefes complacientes, fans desequilibradas, productores, contratos…con lo que el trío bailarín, que incluye a la bella e inocente Kathy Selden (Reynolds) tendrá que ingeniárselas para mantener el show, especialmente después de la llegada del sonido a la gran pantalla.

Cantando bajo la lluvia, título que se deba a la canción maravillosa que Don canta bajo el aguacero, está inspirada en la serie Melodías de Broadway que se realizó en Hollywood en los años 30 y 40, y que más tardé logró convertir los años 50 en "la época de oro del cine".

Aunque la trama no es muy complicada, ya que en esa época era más importante la destreza de cantantes y bailarines, así como las exuberantes escenografias y coloridos vestuarios, describe de buena manera lo que significó para Hollywood la llegada del sonido. La nueva tecnología brindaba nuevas maneras de mostrar y de conquistar al mundo (Bien lo sabía John Cage cuando grabó los ruidos de la ciudad industrial con cintas de celuloide)

El tema se mostró muchos años en la gran pantalla. Otra de las películas que lo demuestra –aunque desde lo policial- es Sunset Boulevard, de Billy Wilder, que seguramente veré estos días.

Singing in the rain tiene números musicales maravillosos como Good Morning, Moses supposes y la eterna escena del cantante bajo la lluvia. Todos están disponibles en YouTube.

Aquí les dejo MAKE THEM LAUGH ... para ser un poquito más feliz.

sábado, febrero 20

Sexo de una noche

Esta es la segunda película del chileno Matías Bize y, auque no es una historia muy novedosa –quizás una copia latinoamericana de la australiana Better than sex-, En la cama (2005) ganó la Espiga de Oro al mejor largometraje en la 50 edición del Festival Internacional de Cine de Valladolid, el Goya a mejor película extranjera de habla hispana y cuatro premios más en el Festival de Cine de la Habana.

Dos desconocidos tienen una relación casual en un motel de Santiago. Ni siquiera saben sus nombres, pero el encuentro es intenso. Daniela (Blanca Lewin) es alegre y despreocupada, mientras que Bruno (Gonzalo Valenzuela) es un hombre inteligente con un futuro próspero. Mientras pasa la noche van descubriendo que pueden entenderse mucho más allá del sexo, los coqueteos y las bromas dan paso a confesiones más serias, pero ninguno está consciente de los planes del otro.

Bize optó por lo poco -mientras menos, más-, la película está rodada completamente en la habitación del motel, no tiene ningún otro personaje, ni vestuarios… se sustenta en el diálogo. Algo parecido a Before Sunrise y Befote Sunset de Richard Linklater, pero menos intimista, En la cama muestra que el cuerpo es más importante.

En una relación casual puede pasar cualquier cosa, pero no todo. Bize recurre a esas “casualidades” que suceden en medio de una noche loca para sustentar el guión: un condón roto, una llamada telefónica inoportuna o un nombre que se susurra cuando no se debe. La verdad, después de ver Linklater, o Coffee and Cigarettes de Jarmusch, éste resulta un guión flojo.

Sin embargo, la cámara que se mueve por toda la habitación, que enfoca a través de los espejos, desde la mirada del otro, es el fuerte del largometraje, por eso resulta atractiva y cómplice de nuestras historias.

Además, el tema de sexo ¿a quién no le atrae? Pudiera creer que los protagonistas mantienen una relación fuera de cámara por la forma como se compenetran –literalmente-. Una buena opción para ver en pareja y en la cama ;)

viernes, febrero 19

Por el aprecio que te tengo

Los mejores momentos divertidos de esta película son todos en los que el Maggiore repite la frase “por el aprecio que te tengo” cuando intenta dar órdenes a un pelotón torpe y cargado de buenas intenciones.

Le rose del deserto (2006) es la última película dirigida por Mario Monicelli, quien la filmó a los 91 años de edad, con la finalidad de refrescar la olvidad comedia italiana. Monicelli fue parte del grupo de directores italianos que fundaron la commedia en los años 40.

Esta es la historia de un batallón sanitario de la armada italiana que es enviado al desierto de Sorman en Libia durante la campaña Africana en 1940. El batallón se ocupa más de ayudar a los lugareños que de participar en la guerra. Son un grupo de bonachones que ayudados por un sacerdote revolucionario –parecido al Padre Antonio de Rubén Blades- comparten sus alegrías y tristezas en una tierra desconocida.

Mientras tanto, el Maggiore Stefano Strucchi (Alessandro Haber) pasa sus días y noches escribiendo cartas a su esposa. Otros soldados, también sueñan con amores dejados o por conocer. Amores que pasarán el límite entre la vida y la muerte.

Una buena mezcla de personajes caricaturizados, casi ridículos, que se descubren en el desierto libio. Las inclemencias de la guerra pasan a un segundo plano ante los sentimientos humanos. En historias bélicas, es agradable ver la otra cara de la moneda.

Una película divertida para pasar la tarde de un viernes -fastidiosamente- lluvioso, por el aprecio que te tengo.

jueves, febrero 18

Pensar en el camino

The road (La carretera, 2009) me recordó dos películas: El imperio del sol, de Steven Spielberg, por eso de la catástrofe hermosa donde el protagonista es un niño, y a los últimos minutos de Ceguera, de Fernando Meirelles, por los grises perfectos de las escenas post apocalípticas.

La única película que he visto de John Hillcoat me pareció excelente. Se dice que el guión de Joe Penhall es una fiel adaptación de la novela ganadora del Premio Pulitzer de Cormac McCarthy, el mismo autor de No country for old men.

En una tierra desvastada, un padre (sublime actuación de Viggo Mortensen) tratará de sobrevivir con su hijo, para eso se ha propuesto llegar al sur. En el camino se encontrará con los pocos sobrevivientes del planeta -(¿?) no se sabe con exactitud- que se han vuelto desequilibrados o caníbales. En esa ruta, padre e hijo deberán dejar atrás su pasado y enfrentarse a un mundo desconocido. Un mundo que pone a prueba sus valores como seres humanos.

No se trata del final del mundo, se trata el final de la sociedad tal y como la conocemos, de la pérdida de confianza en el prójimo ante la supervivencia del más fuerte.

Se destacan las actuaciones de Robert Duvall, como un viejo solitario que necesitará la ayuda de los caminantes, y de Charlize Theron como la madre que pierde la fe. Además de la aparición breve pero clave de Guy Pearce. Sin embargo las mejores críticas están enfocadas en la actuación del pequeño Kodi Smit-McPhee, el hijo, por su ingenuidad innata y el parecido innegable con Theron, su madre en el film. Es el ángel en medio de la tempestad.

Creo que es una película sobria, muy bien dirigida, que nos hace reflexionar sobre la deshumanización, la pérdida de la fe y la supervivencia. Es la desolación hecha imagen.

Da para pensar...

miércoles, febrero 17

Sobre la naturaleza humana

Una de las mejores características de esta película es que está filmada toda en blanco y negro, lo que la hace completamente hermosa, a pesar del suspenso que propone.

Michael Haneke, el mismo de La pianista (2001) apuesta por el Oscar a mejor película extranjera por Das weisse band (La cinta blanca), ya ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Una historia bien dirigida que nos hace cuestionar sobre la maldad, la pureza y el engaño.

El director austriaco se valió de escenarios rurales de la Alemania pre-guerra para mostrar los acontecimientos de un pequeño pueblo, en el que tambalean sus bases morales. La fotografía es excelente.

Entre 1913 y 1914 una serie de sucesos extraños comienzan a pasar en la pequeña comunidad donde niños y adultos están involucrados. Se trata de los inicios del nazismo, de la debacle de la moral, de la búsqueda del hombre perfecto. Según Haneke la película hace referencia directa a “todo tipo de terrorismo”. Evidentemente es una reflexión acerca de la naturaleza humana.

Vale destacar la actuación de una de las mejores actrices de esta época Birgit Minichmayr, aunque tiene un papel secundario. Seguramente la recordaran por la madre sin escrúpulos de El Perfume, la amiga consecuente en Der untergang (El hundimiento), o la eterna enamorada de Everyone else.

No se diga más… hay que ver Das weisse band.

De amores imposibles

Wong Kar Wai es uno de mis directores favoritos. Sus películas de amores imposibles y desencuentros son representaciones visuales de los sentimientos más profundos de mucha gente que conozco, con la que me identifico.

Con la trilogía Days of Being Wild (1991), In the mood for love (2000) y 2046 (2004), el director pone todas las cartas sobre la mesa. Mi preferida: In the mood for love (Fa yeung nin wa)

Su Li-zhen (Maggie Cheung) es la esposa de un comerciante que está todo el tiempo de viaje. Mientras que Chow Mo-wan (interpretado por el actor fetiche de Kar Wai, Tony Leung Chiu Wai) es un periodista casado también con una viajera constante. Ambos se mudan a dos habitaciones contiguas. Pronto descubren que sus parejas mantienen una relación amorosa en común, lo que los unirá más, pero –como siempre digo- el amor no es todo, hace falta un sinfín de situaciones y sentimientos para que dos personas puedan estar juntas.

La banda sonora, delicada y erótica, lleva el ritmo de la película. Es un melodrama sencillo pero manejado con una majestuosidad que solo Kar Wai puede dirigir. Se repiten escenas parecidas, varias veces, muchas veces, que van marcando el paso del tiempo. Vemos una y otra vez a Chow fumando un cigarillo en su oficina, y más de una vez a Su Li bajar y subir escaleras y caminar bajo la lluvia por esos pasillos solitarios. La vida se va entre lo cotidiano y la espera, mientras el amor se reprime.

En un texto que publiqué sobre el director japonés mencioné que: “ya habíamos visto a Chow Mo-wan en In the mood… como un hombre atrapado en un matrimonio falso y enamorado de una mujer en la misma situación. En la primera entrega de Kar Wai, comenzamos a meter las narices en su vida. Dentro de la habitación, de la oficina, a través del teléfono. Comemos tallarines cada noche con la señora Chan, mientras su esposo se regodea con su amante. Aquí los planos son cortos, al igual que en 2046, cerca de los rostros. Se enfocan en pasillos, puertas y mesas de bares”.Negrita
La traducción literal de Fa yeung nin wa es "La magnificencia de los años pasa como las flores". Una profunda reflexión, casi susurrada, sobre las relaciones personales. El yin y yang de la estética que hace que las historias de Wong Kar Wai se repitan una y otra vez, pero en cuerpos diferentes.


pd. mucho para la madrugada de un miércoles.

lunes, febrero 15

Pequeño conflicto existencial

Nunca vi una película como ésta. La moustache (Emmanuel Carrère, 2005) es una obra maestra del sin-sentido. De esas que uno ve y pasa días preguntándose qué pasó ahí.

Marc (Vincent Lindon) es un hombre atractivo y profesional que decide un día afeitarse el bigote. Cuando su esposa Agnés (Emmanuelle Devos) ignora el cambio, al igual que sus amigos y compañeros de trabajo, Marc se sumerge en una crisis de identidad que parece no tener salida. Realmente, no hay desenlace evidente. Cada quien debe suponerse la resolución del argumento.

La película está basada en un libro del mismo nombre de los años 80. Tiene buenos momentos de suspenso, a pesar de la ambigüedad. Nunca sabemos si las cosas pasan antes o después, es decir, si estamos en el pasado o en el futuro, o si es la realidad o un sueño del personaje. Lo que si es cierto es que se trata de una crisis existencial (la de los 40 quizás) que se revela con algo que pareciera ser muy simple, un bigote, pero que determina la personalidad de un hombre.

Si yo fuera hombre, me afeitara el bigote y nadie se diera cuenta, peor aún, si mi pareja me dijera que nunca lo he tenido, creo que caería en la misma situación desconcertante y siniestra. ¿Se trata de cine metafísico? ¿de una historia onírica? ¿de un guión abstracto que tuvo suerte en Cannes? No lo se, lo que sí descubrí es que se puede sostener toda una película en torno a la idea de si existió, o no, un bigote.

Más allá del moustache, repensando la película, tiene que ver con el desarraigo, con esos conflictos de pareja producto de la desconfianza y con ese momento de incertidumbre por el que todos pasamos, en el que nos detenemos a analizar si, por lo menos, la mitad de las cosas que recordamos, existieron alguna vez.


pd. Por cierto, actúa en el reparto Mathieu Amalric, mi actor francés favorito. Me gusta, aún sin bigote.

domingo, febrero 14

Creer o no

De cuál otra película pudiera hablar hoy, si no es de Paris je t´aime. El tema no es el día del amor y la amistad, o el amor simplemente. El tema es creer, o no. Por eso me gusta esta película, porque de cualquier manera, con cualquier historia, vuelvo a creer.

En Paris je t´aime participan los directores Olivier Assayas, Frédéric Auburtin, Gérard Depardieu, Gurinder Chadha, Sylvain Chomet, Joel Coen, Ethan Coen, Isabel Coixet, Wes Craven, Alfonso Cuarón, Christopher Doyle, Richard LaGravenese, Vincenzo Natali, Alexander Payne, Bruno Podalydès, Walter Salles, Daniela Thomas, Oliver Schmitz, Nobuhiro Suwa, Tom Tykwer y Gus van Sant.

Cada uno cuenta una historia ambientada en algún distrito parisino. Son cortos de cinco minutos que tuvieron que filmar los directores en dos o tres días y con los menos recursos posibles. Cada uno habla del amor desde distintos puntos de vista: madres desesperadas, jóvenes que se enamoran a primera vista, adultos que han perdido la fe, hasta mimos y vampiros que buscan su destino.

En 18 cortos hay un poco de todo: alegrías y tristezas, encuentros y desencuentros, oriundos y turistas, diferentes culturas, clases sociales y generaciones. Al final, todos buscan lo mismo: creer en el amor.

De todos, estos son mis preferidos:

En Faubourg Saint-Denis, dirigido por Tom Tykwer, el mismo de El Perfume, Natalie Portman es una estudiante de actuación que encuentra al hombre ideal para compartir su vida: un francés invidente. Es el mejor guión de la película, divertido y tierno.

En Bastille escrito y dirigido por la española Isabel Coixet, un esposo vuelve a enamorarse de su mujer cuando se entera que tiene una enfermedad terminal. Está a punto de dejarla, pero vuelve a descubrir sus detalles, sus defectos se vuelven virtudes. Aún después de su muerte, la sigue buscando en cada mujer con saco rojo.

Gus Van Sant, uno de mis directores favoritos, cuenta una sencilla historia donde dos chicos homosexuales, uno francés y uno norteamericano, no se entienden ni una palabra pero se enamoran a primera vista.

En Place de Victoires del japonés Nobuhiro Suwa, Juliette Binoche es la madre de un apasionado por los vaqueros. Una madre no se conforma con la pérdida de un hijo, pero ella tendrá que hacerlo cuando él mismo se lo pida. Binoche, hermosa como siempre, junto a un recio Willem Dafoe.

Tuileries de los hermanos Cohen y Porte de Choisy del australiano Christopher Doyle, fueron los dos cortos que dieron inicio al proyecto. Los otros son: Loin du 16e de los brasileños Walter Salles y Daniela Thomas con la excelente actuación de Catalina Sandino; Parc Monceau del mexicano Alfonso Cuarón; Montmartre de Bruno Podalydès; Quartier des Enfants Rouges de Olivier Assayas, con la talentosa Maggie Gyllenhaal; Barrio latino de Fred Auburtin y Gérard Depardieu.

Y otros de Sylvain Chomet, Vincenzo Natali, Richard LaGravenese, Gurinder Chada, Oliver Schmitz y Wes Craven.

Una mezcla de buenas actuaciones, direcciones y sensaciones, que se disfrutan mejor si uno cree en el amor. Yo, a pesar de todo, creo.

sábado, febrero 13

Un sábado por Kazajistán

Sábado tranquilo. Poco trabajo, pocas ganas.

Opté por una película refrescante, alegre, pero no tan cliché: Tulpan, de Sergei Dvortsevoy, una coproducción Kazajistán-Rusia-Polonia-Alemania-Suiza (y la Colonia Tovar...)

Asa es un ex marinero de la armada que regresa a casa de su hermana para atender un rebaño de ovejas. Asa sueña con un pedazo de esa agreste y solitaria estepa de Kazajistán y construir su casa, su familia, su propio mundo conquistado. Pero las cosas no siempre resultan como se planean. Tulpan, la única adolescente soltera que queda en esa tierra ventilada y desértica, no corresponde a su amor.

Entre ovejas que se pierden y mueren, un cuñado amargado que no soporta su presencia y unos sobrinos hermosos e inocentes, Asa tendrá que tomar decisiones, más allá del profundo amor que siente por Tulpan.

Los torbellinos gigantes que abundan en las tierras secas de Kazajistán aparecen en escena varias veces. Dvotsevoy, quien antes sólo había hecho documentales, crea un clima de ternura y placer gracias al poder del paisaje y a escenas muy bien logradas con la técnica de cámara en mano. Una de las mejores: Asa tendrá debe demostrar que puede ser un buen pastor y un buen esposo, esa oportunidad llega cuando tiene que asistir a una oveja pariendo. El parto fue filmado en tiempo real. Es una de las secuencias más hermosas que he visto últimamente.

Además, toda esta belleza real de la película no hubiese sido igual sin la presencia de los niños: un varoncito que escucha noticias todo el día en un radio viejo y oxidado y luego se las repite a su padre cuando llega a casa del trabajo; una hembrita de unos 8 años de edad que canta durante todo el film (es una especie de banda sonora) y un bebé que apenas habla, pero ríe de principio y fin.

Tulpan, la mejor película del Festival de Zurich de 2005, es la encantadora historia de un tipo inocente y alegre que refleja la cotidianidad de un país desértico con una densidad de 6 personas por kilómetro cuadrado. Una tierra lejana a la que, quizás, nunca veremos personalmente.

viernes, febrero 12

“Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma"

Ayer, 11 de febrero, se cumplieron 20 años de la liberación de Nelson Mandela de la cárcel de Robben Island donde estuvo 27 años preso. Ayer, después de varios intentos, fui a ver Invictus, la nueva producción de Clint Eastwood, que muestra cómo el primer presidente negro sudafricano utilizó la Copa Mundial de Rugby de 1995 para reconciliar blancos y negros después del apartheid.

Creo que la sensación de ver la película justo ayer, después de leer las noticias que narraban como Mandela, a sus 91 años, celebró la excarcelación con miles de personas que tomaron las calles de Sudáfrica, fue muy grata. Tuve otra percepción de la historia.

La película está basada en el libro del periodista John Carlin, llamado El factor humano, y su título se debe al poema que leía Mandela en prisión cuando recaía de ánimo y que es recordado en varias escenas.

Eastwood siempre dirige bien a sus personajes, hizo maravillas con Hilary Swank en Million dollar baby, y en Invictus lo demuestra nuevamente con Morgan Freeman, en el papel de Mandela: sobrio y encantador; y un robustecido Matt Damon como Francois Pienaar, el capitán de los Springboks. Por cierto, para este papel Damon fue entrenado por el propio Chester Williams, el único jugador de color en la selección del 95.

Más allá de la emoción que causan los estadios a reventar de gente gritando olé olé olé al unísono, la película está muy bien enfocada en el tema de las diferencias raciales. Eastwood se la jugó con dos equipos, el de rugby, que tiene que ganar la copa mundial para “reconciliar un país”, y el de seguridad de Mandela, un grupo de negros y blancos donde recae buena carga de la trama y representan la mejor metáfora de esa reconciliación.

Además, tiene escenas conmovedoras como cuando los Springboks, deben difundir el rugby en barrios más pobres y cantar el himno de la población negra en los inicios de partidos. Si bien el proceso de integración racial en Sudáfrica ha sido mucho más lento y problemático, la producción de Eastwood es un buen resumen de ello.

Es una historia emotiva sobre todo si uno está en contexto. Aunque cae en lo predecible, tiene algunos momentos de tensión y un final feliz al mejor estilo Hollywood (con un vaso de coca cola que recuerda quien paga estas superproducciones)

Dato curioso: leí en internet que el poema Invictus es del poeta inglés William Ernest Henley y que Timothy McVeigh, un hombre que mató a 168 personas en un atentado en Oklahoma, entregó este mismo poema a los guardias antes de su ejecución, en 2001. El texto termina con estas palabras: “Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”.

Invictus es una buena película para disfrutar, como yo, en buena compañía.

jueves, febrero 11

El mundo imaginario de Gilliam

The Imaginarium of Doctor Parnassus, esta dirigida por Terry Gilliam y es la última actuación del siempre bello recordado Heath Ledger.

Seguramente, la película cause más expectativa por la muerte de Ledger que ocurrió en la época de producción (enero 2008) y sobre la idea de Gilliam de “salvar” el proyecto con la inclusión de otros actores que hicieran de Tony, el personaje de Ledger, con “versiones físicas transformadas”.

Hay mucho de este tema en internet, así que no voy a repetir. Lo que más me gustó de la película es que pareciera que el guión calzara perfecto para estos cambios. Además de ese "desarreglo" oportuno en los escenarios, con objetos que parecen que se desploman, telas rasgadas por el viento, trajes sacados del baúl, y el caos y la penumbra de una Londres sospechosa.

Terry Gilliam, el mismo de The Brothers Grimm y Twelve Monkeys, nos tiene acostumbrados al divertimento y al surrealismo, me gusta ese “mareo” visual fascinante que producen algunas de sus películas, Fear and loathing in Las Vegas, por ejemplo.

En este caso, la fantasía es la protagonista. El Dr. Parnassus (Christopher Plumier) es un hombre de mil años de edad que mantiene un pacto con el diablo (interpretado por el músico Tom Waits). Con su hija (Lily Cole), un chico enamoradizo y un enano, mantiene un espectáculo circense donde las personas atraviesan un espejo hacia la imaginación. Cuando aparece Tony (Heath Ledger, Johnny Depp, Jude Law, Colin Farrell y más nadie, creo) comienza otra aventura en un mundo increíble.

El asunto es que no todos los sueños se hacen realidad, aunque –paradójicamente- el cine nos venda lo contrario.

Atraviesen el espejo... no se la pierdan cuando llegue al cine, es mejor verla en pantalla grande.

miércoles, febrero 10

Cine que embriaga y hace feliz

El fabuloso destino de Amélie Poulain es una de esas películas que veo varias veces, desde distintos lugares, distintas formas de pensar y sentir.

Es una lección hermosa. No porque yo quiera ser la niña buena y solitaria que ayuda a la gente mientras sueña con el amor perfecto, si no porque no puedo dejar de ver algunas situaciones personales y cotidianas retratadas en más de una escena. Me pasa igual que con esas “señales” que creemos ver en todas partes cuando estamos esperando algo y que sentimos que todo lo que nos rodea se pone de acuerdo para hacernos recordarlo… esa es mi experiencia con Amélie.

La historia es archiconocida, Le fabuleux destin d'Amélie Poulain se trata de una niña que crece sin mucho afecto y se convierte en una mujer solitaria, tímida y soñadora. Una noche descubre una cajita escondida que cambiará su destino y la llevará a encontrar el amor con el qye siempre ha soñado.

Una fábula tan común se vuelve maravillosa de la mano del director Jean-Pierre Jeunet y la actuación de Audrey Tautou. El rojo y el verde estallan en la pantalla con esa estética a lo Greenaway que identifica la obra de Jeunet. (Siguiendo la referencia que comencé ayer con La ciudad de los niños perdidos)

Dicen que Amélie es la película francesa más taquillera de todos los tiempos, no estoy segura de eso, pero sí creo que es una de las más hermosas del cine europeo. Su director dijo que fue pensada para dar felicidad a la gente, por lo que algunos la catalogan como cine-champaña, que embriaga y hace feliz. Es un cuento de hadas moderno de los que recuerdan que los sueños se hacen realidad, por muy tonto que suene a estas alturas del partido.

Creo firmemente que hay un Nino Quincampoix para cada mujer, y que eso puede ser divertido… como también son divertidos estos tras cámaras de la película: AQUÍ

martes, febrero 9

A Jeunet le quito el Caro

No se puede negar la experiencia visual que representa ver una película de Jeunet- Caro. La ciudad de los niños perdidos, (La Cité des enfants perdus, 1995), no es tan espantosa como Delicatessen, por el contrario, supone una historia infantil, pero no deja de tener ese sello hermosamente asqueroso y dantesco de los directores franceses Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro.

Krank es un hombre que envejece prematuramente porque no sabe soñar, por lo que se dedica a raptar niños para robarles sus sueños a través de una máquina. Es ayudado por un grupo de clones (talentosísimo Dominique Pinon), su madre y otros cuantos malvados. Al otro lado del mar, en una ciudad portuaria, pobre, gris, los niños comienzan a desaparecer, hasta que un valiente hombre fuerte de circo y una pequeña niña prematura deciden liberar a los niños. Más o menos así va la película.

Es un cuento con personajes increíbles, que me recuerda a La antena, del argentino Esteban Sapir donde un poderoso millonario ha robado las voces de una ciudad y ahora se empeña en robar las palabras a través de una mujer-máquina… Esta me recuerda a su vez a la inigualable clon-malvada que acabará con la ciudad de abajo, en Metrópolis, de Fritz Lang. Supongo que esto hace el cine: un sinfín de imágenes repetidas que se reproducen en modos y tiempos distintos en nuestra mente.

Un drama fantástico que, incluso, puede rayar en lo ridículo si no se sabe calificar como cine de autor, de culto. Muy barroca para mi gusto. Demasiado bizarra para repetirla.

De la dupla Jeunet-Caro… me quedo con el primero. Seguramente mañana veré Amélie, una de mis películas preferidas, donde Jeunet, al separarse Caro, explota el color manteniendo la misma estética de la vanguardia francesa.

¡Chanceux!

lunes, febrero 8

Un poco de conciencia, por favor

“La sonrisa de un delfín es el principal engaño de la naturaleza”.

Cuando fui a un acuario por primera vez estaba muy emocionada por ver los delfines, nunca antes había visto uno real y ya me parecían los animales más graciosos y tiernos del mundo. De eso hace diez años. Ahora, después de ver The cove, si regreso al acuario o veo algún delfín en cautiverio, creo que sería capaz de ir presa con tal de liberarlo.

No es un efecto pasajero. No creo que uno pueda ver una película como esta y no sentir un cambio de conciencia. The cove, es un documental dirigido por el antiguo fotógrafo de National Geographic Louie Psihoyos y muestra, principalmente, la matanza de delfines que ocurre cada mes de septiembre en Taiji, un pueblo pesquero de Japón, donde mueren más de 23mil defines al año.

Psihoyos se unió a Richard O’Barry, el famoso entrenador de Flipper, la serie de los años 70 que veíamos los niños de mi generación. O’Barry trabajaba para el acuario donde se entrenaban a las cinco delfines que daban vida en la pantalla a Flipper. Cuando Sophi, una de sus consentidas, muere de estrés, el entrenador recapacita y decide luchar contra el cautiverio de estos animales, una industria que mueve miles de millones de dólares alrededor del mundo. A esto, se le suma la matanza y el consumo de carne de delfín, altamente contaminada de mercurio, de la que el varios gobiernos son concientes pero se hacen la vista gorda.

Como en Ocean Eleven, lo dice Psihoyos, un grupo de científicos, activistas y aventureros trazan un plan maestro para poder acceder a la calera secreta donde se realiza la matanza. Con cámaras de alta definición escondidas, micrófonos submarinos y técnicas tipo comando logran captar las imágenes más crueles que he visto en los últimos tiempos. Esto no es ficción.

El documental tiene más de cuarenta nominaciones en festivales internacionales, incluyendo el Oscar, además ganó el premio de la crítica del público en Sundance y otros doce premios más en once festivales que ha participado. Me parece lo de menos, comparado con lo que podría lograr más allá de "mostrar".

O’Brian es un entrenador arrepentido al que le pesa la conciencia. Algo parecido a Ari Folman en Vals in Bashir ¿recuerdan? Pienso que si una de cada diez personas que ha estado involucrada en este tipo de hechos se arrepintiera, se opusiera y lo hiciera público, el mundo sería otro. Quién sino ellos para mostrar esa realidad, ellos que han estado dentro.

Este documental trata sobre la matanza de delfines y ballenas, pero podemos hablar de la matanza de elefantes en África por la caza de marfil, o de indígenas en Suramérica por la lucha de tierras.

Son temas para pensar… en serio.

pd. En la página oficial pueden verse varios detrás de cámara y algunas escenas del documental: www.thecovemovie.com

domingo, febrero 7

Domingo con Miyazaki

Para terminar esta semana caótica y agotadora lo mejor es Miyazaki. Siempre he dicho que Hayao Miyazaki me reconcilia con el mundo, y así es.

Un niño dulce y juguetón, una madre aguerrida y protectora, un grupo de ancianas complacientes, una sirena que se convierte en niña y corre por encima de las aguas y el mar, que ataca, que libera, que no se rinde… todo esto es Ponyo, la última película del director japonés.

Dicen que Ponyo en el acantilado (Gake no ue no Ponyo, 2008) es la historia más infantil de Miyasaki. Es tierna, fácil de dirigir, mucho menos compleja que Las aventuras de Chihiro, o El increíble castillo vagabundo.

Es una historia sobre la amistad y el valor de la familia, hecha en animación tradicional sin muchos conflictos graves, pero que se puede ver mil veces.

El mar y la tierra se reconcilian para el disfrute de Ponyo.

sábado, febrero 6

Los monstruos no son para niños

Hace meses que el poster de Where the wild things are se exhibe en las salas cinematográficas, mientras el estreno se sigue posponiendo. Quizás sea porque la temporada pre-Oscar no da espacio a otras películas que no sean “las nominadas”, o porque no es tiempo todavía de lidiar con los monstruos de Spike Jonze.

No se si es una película para niños o adultos. Es tierna pero asusta, es divertida y triste. Una introducción sin muchas explicaciones, una resolución sin muchas palabras. Nunca sabemos con exactitud lo que pasó, al menos que leamos el libro antes. Sin embargo, a pesar de las contradicciones, Where the wild things are (Donde viven los monstruos, 2008) es uno de los estrenos más esperados por los seguidores del director de Adaptation.

La historia está basada en un libro muy reconocido de la literatura infantil norteamericana, escrito e ilustrado por Maurice Sendak en 1963. La película anda en rodajes desde el 2005 pero “desacuerdos” entre el director y Warner Bros, que incluyen niños asustados, un nuevo rodaje y millones de dólares en inversión, han pospuesto el ansiado estreno. Sin embargo, después de este lío, la lúgubre historia infantil ya anda por internet y en algunas tiendas de video ganando cada vez más adeptos.

Al mejor estilo de La historia sin fin, Max es un niño curioso y soñador que, luego de ser reprendido por su madre, se interna en un mundo maravilloso donde una comunidad de monstruos lo elige su rey. Max intentará hacer felices a todos (algo nada fácil pues los monstruicos tienen unos inexplicables traumas humanos que no terminamos de entender) A medida que estas criaturas mágicas descubren las simplezas de su rey, Max deseará volver a casa con su familia.

El personaje de Max, me recordó a El principito de Saint-Exupèry, un niño jugando a ser grande sin temor a nada. Los sustos, se los dejó Spike Jonze al espectador.

En resumen: la fotografía es hermosa, la música de Karen O and the Kids es acertada, música y guión son literalmente complementarios. Aplaudo siempre la actuación de Catherine Keener y Mark Ruffalo por muy efímera que sea. Mientras que la actuación de Max Records, como Max, es sorprendente.

Durante las primeras pruebas del rodaje, los niños salieron llorando de la sala por miedo a los monstruos. Por mi parte, admiro la valentía de Spike Jonze de querer hacer estos monstruos feos, grandes y peludos sin muchos efectos visuales de los que estamos acostumbrados hoy en día, pero, quizás... me cueste dormir esta noche.

viernes, febrero 5

Mujeres del mar

Medusas es la Amelié israelí… supongamos que son tres Amelié Poulain. Es graciosa, romántica y estimulante. Una apuesta a la vida y como telón de fondo: el mar. ¡Maravilloso!

Dirigida por Shira Geffen y Etgar Keret, Medusas (Meduzot, 2007) se desarrolla en Tel Aviv, donde tres mujeres distintas se cruzan pero no se encuentran. Cada una carga con sus tristezas, sus fracasos y sus recuerdos, pero al final, encontrarán vida en la vida misma. Parece redundante, sí, pero es posible.

Decidí descansar unos días de Hollywood y Medusas fue mi mejor opción. La película tiene una edición y un manejo de cámara excelente. Ganó Cámara de Oro a la Mejor Opera Prima en Cannes de 2007.

Una niña sale del mar y comienza la poesía, lo imprevisible. Alguien escribió que los directores habían hecho una retórica puesta enteramente al servicio de una idea peregrina. Creo que hay que saber mirarla, igual, a veces es mejor no adivinar al cine, sino sentirlo.

El tema en cuestión es la protección. El discurso pasa de un personaje a otro, como si buscaran protegerse entre ellos mismos, desde distintas posiciones de la vida. Al final, una frase escrita por una de estas mujeres lo resume “Un barco dentro de una botella no se hunde…”

Puede que sea una película para hembritas… pero cuidado, lo mismo dijeron de Amelié.

jueves, febrero 4

9 muñecos de trapo

Shane Acker, encargado de los efectos visuales de The Lord of the Rings: The Return of the King (2003), es el creador de 9, una maravillosa animación producida por Tim Burton y Timur Bekmambetov (director de Wanted)

En el año 2006, Acker fue nominado al Oscar por mejor cortometraje con 9. Tres años después el corto, de 11 minutos, dio pie a un largo y brillante film, también llamado 9. Para completar esta redundancia numérica, les comento que la película se estrenó en Estados Unidos el pasado 09-09-09.

Se trata de una historia post apocalíptica donde las máquinas han destruido la tierra y los únicos sobrevivientes son nueve muñecos de trapos en los que un científico ha puesto su alma. Cada uno llamado por un número, según su creación, los muñecos intentan sobrevivir a la bestia, una máquina poderosa y muy inteligente que quiere destruirlos. 9 será el líder que rescatará a unos cuantos muñequitos y cargará con el futuro de la humanidad… de trapo, supongo.

La historia la hemos visto y leído miles de veces, no es nada nueva, pero que los sobrevivientes sean un grupo de muñecos de trapo es muy burtiano ¿o no? Es una especie de Matrix pero con hilos, botones y tormillos. Es arriesgada y muy agradable, para grandes y chicos; con escenarios recargados de desastre pero bien animados y estéticamente impecables.

La película de Acker está respaldada, no sólo por el talentoso Burton, sino por un grupo de actores importantes cuyas voces dan vida a los personajes del futuro: Jennifer Connelly, Crispin Glover, Martin Landau, Christopher Plumier, John C. Reilly y Elijah Word, como 9 (vuelve el héroe)

Les recomiendo que vean el poster de cada personaje en IMDB, son geniales.

También disfruten del corto del 2006 en youtube, haciendo click AQUÍ

miércoles, febrero 3

Hermanos en conflicto

Dos hermanos: Sam (Tobey Maguire) hombre ejemplar, capitán del ejercito norteamericano; y Tommy (Jake Gyllenhaal) ex recluso, atrevido y sexy. Se trata de Brothers, la última película de Jim Sheridan.

De Sheridan vi En el nombre de padre, En América y Mi pie izquierdo, todas excelentes, pero Brothers no me convenció aún. Una historia simplista y desgastada, con baches en el guión que no salvan ni las actuaciones de los talentosos Maguire, Gyllenhaal y la bellísima Natalie Portman.

Con menos efectos que Pearl Harbour, Brothers muestra la historia de dos hermanos enfrentados por el amor de una mujer. En una misión en Afganistán, Sam es secuestrado por talibanes, la familia lo da por muerto, así que Tommy intentará sustituirlo. Cuando Sam regresa, cargando con sus traumas postguerra, se sentirá desplazado por su hermano y comenzarán las tensiones.

Brothers es una remake de una película danesa muy exitosa del año 2004. No se aquella, pero ésta me pareció muy floja, del minuto 1 al 104.

Sólo me queda decir que me sorprendió de buena manera la delgadez de Tobey Maguire, tendría que bajar unos cuantos kilos para este papel. Por su parte, Jake Gyllenhaal está perfecto.

La película anda por internet desde hace semanas, aunque no se ha estrenado aún en las salas de Latinoamérica. Esperaré las reacciones. Quizás la vea otra vez.

Drew Barrymore en el top

Tarde pero seguro. Comencemos febrero con algo bien resuelto. Me refiero a la actuación de Drew Barrymore en Grey Gardens, la película para televisión que le valió el Golden Globe como mejor actriz.

Siempre he sido fanática de Drew, no me importa si tuvo una mala adolescencia, si actúa siempre igual o si es la típica rubia tonta. Me gusta, crecí viéndola desde E.T., pasando por Never been kissed, hasta Los Ángeles de Charlie, y creo que esta es su consagración como actriz.

Grey Gardens (2009) es el primer largometraje de Michael Sucsy. Ganó el rubro Mejor Película para tv en los Golden Globe y está basado en el documental de 1975, filmado por los hermanos Albert y David Maysles sobre la historia de Edith Bouvier Beale, la prima pobre de Jacqueline Onassis que se convirtió en icono de inspiración en la moda, debido a sus trajes “vanguardistas”.

Edith Bouvier Beale (Jessica Lange) es una cantante alcohólica que es abandonada por su marido y se refugia en su casa de verano junto a una manada de gatos y otros animales. Su hija, la pequeña Edie (Barrymore) renuncia a sus sueños de ser actriz y bailarina para cuidar a su madre. Arrojadas a la pobreza, la casa está a punto de derrumbarse al igual que sus vidas. Luego de un escándalo que provoca en el barrio la inmundicia de la propiedad, Jacqueline Onassis se verá obligada a ayudar a sus parientes. Ahí comienza la popularidad de las Bouvier.

Las actuaciones de Jessica Lange y Drew Barrymore, ambas brillantes, me recordaron a Julianne Moore en Far from heaven. Así se debe actuar en películas ambientadas en los años 30: moderadamente exageradas, perfectamente articuladas y siempre bellas, aunque se vuelvan viejas y deprimentes.

Destaca la actuación de Daniel Baldwin como el único amante de Edie. En una secuencia de baile, Edie le dice: “renuncié a los solteros (…) son aburridos, inconsiderados, obstinados, tercos, niños de mamá malcriados que creen tener elección sobre las mujeres, lo que desafortunadamente es así, ya que hay tantas de nosotras (…) Pero una tiene que sacar el máximo provecho en una situación difícil, y por eso las mujeres desesperadas han recurrido a los hombres casados. Los hombres casados son generosos y discretos, no dan problemas, no se quedan, y te dejan tener una carrera si quieres una (…) Todo lo que quiero en la vida, Sr. Krug, es un compañero de baile”.

Tenía que copiar estas líneas que me parecieron geniales… Cualquier parecido con la realidad, es simple coincidencia.

lunes, febrero 1

El corto de las señoras

Como hoy comienza el mes más corto del año, publico el que seguramente será el post más corto del año, sobre un corto muy corto, con brevísimos comentarios, pocos actores, mínimos recursos técnicos y cero efectos cinematográficos.

Para nadie es un secreto que internet “da para todo” y que las comunidades virtuales se han convertido en mundos paralelos con miles de seguidores. Justamente, revisando el facebook, me encontré con esto.

Resulta que en la comunidad virtual, más en España, se han hecho famosos los grupos sobre señoras fuera de serie, esas que se parecen a tu abuelita o la mía. Busqué Señoras y me aparecieron más de 3mil resultados. Chequeen estos grupos:

- Señoras con la bolsa en la cabeza cuando llueve: 110.973 fans.
- Señoras que van por el medio de la acera y no se dejan adelantar fácilmente: 39.240 fans (Mi preferido, ¿será España o el barrio de Belgrano en Buenos Aires?).
- Señoras que suspiran al sentarse: 5.529 fans.
- Señoras de los pueblos que te preguntan "¿y tú de quién eres?": 47.053 fans.
- Señoras que se compran unos plátanos en Lidl y acaban de alter: 44.291 fans (este es muy español)
- Señoras que cantan alto en misa: 20.950 fans. (de éstas, conozco unas cuantas)

Incluso hay otros más curiosos: Señoras que se peinan como David Lynch, Señoras franquistas, Señoras Doubtfire o Señoras Dalloway. ¿Alguna coincidencia familiar?

En vista del desparpajo-geriátrico-femenino-virtual, a los españoles de Cassette Films, Marc Crehuet y Pedro Ribosa, se les ocurrió hacer Señoras, el corto. En menos de una semana consiguió 44.300 visitas en Youtube y 2.300 en Vimeo.

Ahí se los dejo: Señoras, el corto

Por cierto, el grupo Señoras, el corto de facebook, solo tiene 3.492 fans… ¿será que se ofendieron las ladys?

¡Feliz febrero!


pd. Sí, este post es como un mal chiste. Ya me tocaba ¿o no?