domingo, febrero 7

Domingo con Miyazaki

Para terminar esta semana caótica y agotadora lo mejor es Miyazaki. Siempre he dicho que Hayao Miyazaki me reconcilia con el mundo, y así es.

Un niño dulce y juguetón, una madre aguerrida y protectora, un grupo de ancianas complacientes, una sirena que se convierte en niña y corre por encima de las aguas y el mar, que ataca, que libera, que no se rinde… todo esto es Ponyo, la última película del director japonés.

Dicen que Ponyo en el acantilado (Gake no ue no Ponyo, 2008) es la historia más infantil de Miyasaki. Es tierna, fácil de dirigir, mucho menos compleja que Las aventuras de Chihiro, o El increíble castillo vagabundo.

Es una historia sobre la amistad y el valor de la familia, hecha en animación tradicional sin muchos conflictos graves, pero que se puede ver mil veces.

El mar y la tierra se reconcilian para el disfrute de Ponyo.

2 comentarios:

  1. Yo vi algo rarísimo, que precisamente por raro no se tornó tan aburrido: "Crimes of the Future", de David Cronenberg; una película que pareciera de estudiante universitario.

    Aquí se comienza a percibir el inicio de lo que algunos han llamado "cine tumoral", el sello de Cronenberg, y en donde los personajes siempre tienen una especie de inducción hacia biológico o lo corporal. Por algo lo llaman el precursor de la "nueva carne".

    Hace meses atrás pensaba que ya había visto todo de él. Pero, oh no! qué equivocado estaba. Hay unas cuantas películas de los 70s que no conocía si quiera, incluyendo sus dos primeros cortos, y este, su segundo largometraje, de 1970.

    "Crimes of the Future" vendría siendo una especia de secuela de la también filosófica "Stereo", que según entiendo es más arriesgada aún, y también es muda (su largo debut).

    En esta película un grupo de científicos muy tenebroso estudian la piel y el erotismo en una academia especializada. Junto con ello se asoma la perversidad pedofílica y bizarro fetichismo; todo EN NOMBRE DE LA CIENCIA!

    Adecuadísima película para fanáticos del director canadiense, que ya a esta edad demostraba que tenía larvas en el cerebro, pero que en vez de apabullarlo, lo ayudaban a escribir estos guiones.

    La película, experimental no hay que negarlo, es completamente muda, a excepción de la voz de su protagonista (un actor que sale en los primeros intentos de cine de Cronenberg), quien hace la función de voice-over cual si leyera un diario que se escribe en tiempo real junto a la trama.

    A esto se le suma otra rareza, la banda sonora y ciertos sonidos de ambiente son simulados con ruidos un tanto "industriales", pero bajo ninguna circunstancia oímos algo realmente cónsono con lo que sería la realidad.

    Tenebrosísima y mudísima. Ponyo `e su madre!

    ResponderEliminar
  2. Ponyo es para mí la película infantil más grandiosa de la historia, junto con Mi Vecino Totoro.. Qué forma más tierna y dulce de hablar del amor y la amistad y la valentía!

    Y buenísima y acertada tu frase de que Miyazaki es para reconciliarse con el mundo.. con el lado bueno del mundo.
    -

    ResponderEliminar