miércoles, marzo 31

Corto 2 de fin de mes: Hoy no estoy

Hoy no estoy, del 2007, es el corto más reciente de Gustavo Taretto, de quien comenté Medianeras en el mes de enero.

Son ocho minutos de encuadres perfectos, en los que Taretto vuelve a apropiarse de la ciudad de Buenos Aires para narrar una historia de amor.

La sinopsis es básica (y genial): “Un día Martín quiere desaparecer. No ser visto por nadie. ¿Por nadie?”.

Así como lo hizo con Medianeras, Taretto utiliza la sencillez y el gesto para contar la historia de Él (Martín Piroyansky) y Ella (Inés Efrón), dos personajes particulares que bien podrían pasar por mimos postmodernos.

En una entrevista a la prensa francesa, Taretto comentó: “el amor no resuelve nada pero alivia todo. Es una salida frente a tanta presión. En este corto la arquitectura de la ciudad vuelve a tener protagonismo. El espacio tiene una presencia fundamental en cada uno de mis trabajos. Condiciona la vida de mis protagonistas”.

Estoy de acuerdo. Con este cortometraje despido el mes en el que he sentido como los espacios de esta ciudad han condicionado mis amores.
 


Corto 1 de fin de mes: Strogonoff

Para poder cumplir con las 31 películas de marzo, tomando en cuenta el retraso técnico presentado hace semanas, he recurrido a los cortos, y como aquí todo se vale, se vale noche de cortos.

Dicen de Strogonoff que es un exquisito corto chileno. Puede que sea chileno, pero exquisito no lo sé.
Está escrito y dirigido por Esteban Rojas y fue el cortometraje ganador del Festival Santiago Rojo Sangre en el año 2008.

Es una historia original y alocada. Un viajero del tiempo llega por equivocación al patio de un cocinero. Es el 2/2/2222, el año en que hasta los huevos se compran enlatados. Al ver al muchacho, el cocinero delira por la carne fresca y tratará de tenerla de cualquier manera.


Mucho humor negro gastronómico que se cocina en 8 minutos bien llevados.


Los interesados en cine gore suramericano no tienen que salir a las tiendas a buscar este video… aquí se los dejo: STROGONOFF

¡Na zdraví!

El viaje del refugiado

“Hay 14,5 millones de refugiados en el mundo. Más de 5 millones viven en Asia. Cada año un millón de personas se ponen en manos de traficantes. Algunos llegan a su destino, otros son capturados y deportados, otros mueren en el camino”.

In this world cuenta la travesía de Jamal, un joven afgano que emprende un viaje hasta Londres, desde el campo de refugiados de Shamsato, donde vive, cerca de Pakistán. 53 refugiados afganos viven en Shamsato desde que comenzaron los bombardeos estadounidenses en 2001. Muchos niños han nacido ahí, Jamal es uno de ellos.

No es la típica road movie, se trata de un docudrama del director Michael Winterbottom donde se evidencian las precarias condiciones en que viven miles de refugiados en el mundo y las situaciones nefastas por las que tienen que atravesar aquellos que se atreven a soñar con una tierra mejor.

Winterbottom rodó toda la película con cámaras de video digitales para no perder detalles del viaje, luego hizo una edición resumida de la travesía. Así, acompañamos a Jamal escondido en cavas de camiones, indocumentado en un autobús en el que pretende atravesar la frontera hasta Irán, negociando con traficantes de refugiados en Turquía y más de 40 horas encerrado en una cava, dentro de un camión, dentro de un barco, para llegar a Europa.

Los actores no son profesionales, por el contrario son realmente refugiados afganos. Winterbottom y el guionista Tony Grisoni aseguran que el viaje es idéntico al que realizan los fugitivos. Por esto la película impactó al público y ganó el Oso de Oro en el festival de Berlín de 2002.

Un dato curioso es que luego de terminado el rodaje, Jamal, de 15 años de edad, decidió utilizar el dinero del film para hacer el viaje a Londres en avión. Su solicitud de asilo fue rechazada y tuvo que abandonar Europa al cumplir los 18 años.

Al comienzo un personaje le dice a Jamal: “Estarías mejor en tu país”. Esa frase la cuestioné durante toda la película. Sé que he estado muy sensible estos días, que las películas del medio oriente son mi punto débil, y que, como inmigrante, estos temas me afectan más. Fueron los 90 minutos más angustiantes que he tenido en mucho tiempo.

Matando fantasmas

Hierro 3 (Bin-jip, 2004) es una de las mejores películas de Kim Ki-duk. Soy fanática del director coreano pero no había tenido la oportunidad de verla. Los primeros 20 minutos son fascinantes, ya resumen lo que veremos después: una historia fantástica en la que no conseguimos saber qué es la realidad y qué la fantasía.

Dos personas viven una aventura de amor fantástica. Él vive usurpando casas, invadiéndolas temporalmente. Más tarde, ella se le une. Ambos son como fantasmas que deambulan por la ciudad. Ella regresa a la realidad, a su vida. Él logra convertirse en el ser etéreo que siempre estará cerca.

Puede ser una historia difícil de dirigir, bien porque caiga en momentos melosamente imperfectos, o por algunas obviedades que se escapan de lo espectral. Creo que el juego está ahí, en no saber si lo que vemos puede ser real o no.

La banda sonora, compuesta por una sola canción (entonces quizás no sea “banda”) es hermosa y envolvente, al igual que la fotografía, tan delicada como en Primavera, verano, otoño, invierno y primavera.

Me gustan los amores retorcidos y hermosos de Kim Ki-duk y la manera como se apropia del tema de género, especialmente cuando lo hace con mujeres maltratadas física y espiritualmente que encuentran su redención fuera de lo cotidiano (Este tema lo retomará después en Aliento, 2007)

Al final, una reflexión de Kim Ki-duk, quien también escribió el guión: “Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o es realidad”. Una tarde de un martes cualquiera puede generar la duda, sólo queda disfrutar del sueño.

martes, marzo 30

La estafa de los Bloom

Esta película se puede ver por dos razones: una, por los actores que, aunque ninguno en su mejor papel, hacen el esfuerzo por mantener la historia durante 114 minutos: Rachel Weisz, Adrien Brody, Mark Ruffalo y Rinko Kikuchi. La segunda, porque después de creer que se desperdicia más de una hora en la película más mala del 2008, los últimos 20 minutos salvan el desafío.

Es la típica historia de Pedro y el lobo, aquel que siempre engañaba diciendo que el lobo se había comido las ovejas y cuando realmente le lobo se las comió nadie le creyó. Así es The brothers Bloom.

Es el tercer largometraje de Rian Johnson -curioso que los tres proyectos los escribió, dirigió y editó el mismo-. En español la llamaron Estafa de amor. Sí, tiene mucho de estafa y un poco de amor, pero definitivamente es un mal título para esta comedia negra.

Los hermanos Bloom son unos huérfanos que crecen en la estafa. A los 30 años, Stephen inventa unos cuentos fascinantes que lleva a cabo son su hermano y Bang Bang, una japonesa que no se sabe de dónde salió ni como desaparece y que no habla durante toda la película. Penélope es una pobre niña rica con deseos de aventuras. Los cuatro harán la estafa más grande de sus vidas, y cada quien obtendrá lo que desea.

No hay mucho más que decir, sólo que cabe destacar la actuación de Max Records, el mismo de Where the Wild Things Are (véase post del sábado 6 de febrero) haciendo del niño Stephen. Pocos niños jugando a hacer adultos inescrupulosos, son tan convincentes en un papel.

Me gusta la metáfora de The brothers Bloom: “con los hermanos hasta la muerte”.

lunes, marzo 29

Camellos en el desierto

“Entonces, ahora les contaré la leyenda del camello. Hace muchos años Dios le dio cuernos al camello, en recompensa a la bondad de su corazón, pero un día vino un ciervo pícaro que le prestara sus cuernos. Quería adornarse para una celebración en el oeste. El camello confió en el ciervo y le dio sus cuernos, pero el ciervo nunca se los devolvió. Desde entonces los camellos miran el horizonte esperando el regreso del ciervo”.

Como un cuento de niños comienza La historia del camello que llora, un documental dramático sobre una familia de nómadas que anda por los desiertos de Mongolia y su relación con los camellos.


Esta familia –muy numerosa, por cierto- vive entre la desolación y la belleza del desierto. Sus vidas monótonas se ven interrumpidas de vez en cuando por alguna visita, el descubrimiento de la radio y la televisión (con lo que los directores enfatizan la pérdida de tradiciones por nuevos modos de “unir” a la familia), algún huracán o el parto de los animales. La crisis llega cuando una de las camellas no acepta a su recién nacido después de un parto doloroso, así que la familia tendrá que alimentar a la pequeña cría recurriendo a rituales antiguos.


Este documental del año 2003, está dirigido por
Luigi Falorni y Byambasuren Davaa, con un afán de conservar la belleza de la cotidianidad sin que se vea afectada por la cámara intrusa. No había visto tanta tierra seca desde Tulpan (película que referí en este blog el mes pasado) y nuevamente, igual que en Tulpan, los niños son el alma de la historia. Hermosos, pintorescos y felices, en un desierto que parece comérselos.

Y los camellos, siempre ahí, mirando al horizonte y llorando. Siempre queriendo decir algo.

p.d. ¿Quién sería el ciervo que se llevó mis cuernos?

domingo, marzo 28

Domingo en Wonderland

Tuve que salir muy temprano este domingo para poder ver Alicia en el país de las maravillas en el cine sin hacer reserva antes. Una buena opción refrescante para un domingo caluroso. Igual que sucedió con Avatar, la película de Tim Burton está en las mejores salas, las colas están repletas de niños y la máquina de cotufas -o pochoclos- no deja de trabajar.

Es una fantasía visual, esta vez el director apostó por la explosión del color y esos personajes medio alegres-medio tenebrosos que le gustan. Y aunque recurrió a su actor fetiche Johnny Depp y a su esposa Helena Bonham Carter, no es más de lo mismo.

Alice in Wonderland tiene lo que tiene que tener de fantasía, de drama, de comedia, de infantil, incluso de épica, pero le falta algo, “eso” que más allá de lo visual no haga que la gente se fastidie en su butaca. No recuerdo con exactitud el cuento de Lewis Carroll, quizás nunca lo leí y me lo sé por referencia cultural, pero creo que el guión de Linda Woolverton (la misma de El Rey León y Mulan) no es de las mejores adaptaciones.

Sin embargo, los efectos especiales y la transformación de los actores son impecables. Johnny Depp es perfecto para el personaje del Sombrerero, pues tiene esa esencia única del actor (aunque son recurrentes algunos gestos de Jack Sparrow) El Sombrerero tiene un poco de varios personajes Depp-Burton: toda la ternura de Víctor (El cadáver de la novia), la gracia del capitán Sparrow, y el deseo de justicia de Sweeney Todd.

Por otra parte la actuación de Mia Wasikowska como Alicia es aceptable, las reinas, Helena Bonham Carter y Anne Hathaway, se lucen desde sus tronos. Crispin Glover ¡lo volvió a hacer! y se muestra asquerosamente seductor como en Los Ángeles de Charlie, y -aunque irreconocible en la piel de una oruga azul y yonqui- la voz de Alan Rickman es insuperable.

Buen paseo por el país de las maravillas. Creo que he recobrado lo mucho que había perdido estos días. Vuelvo a mi muchosidad.

Simpatizo con el diablo

Hay una escena de Lost in translation en la que varias personas están disfrutando de la noche de Tokio cantando en un kareoke, un japonés interpreta muy mal Sympathy for the Devil de The Rolling Stones, es una de mis escenas favoritas.

Escuchar una hora y cuarenta minutos los ensayos de esta canción, por unos Rolling ataviados en pantalones rojos y botas de cuero rosado, no es tan fácil, por muy fanática que sea del grupo. Hay que ser más bien muy fanáticos de Godard para poder escuchar la canción, una y otra vez, y además ver las mezclas de fuertes imágenes que dan cuenta de una época conflictiva, justo en la Norteamérica de finales de los 60, cuando movimiento revolucionarios pretendían cambiar el mundo.

Sympathy for the Devil, dirigida por Jean-Luc Godard en 1968, es un documental musical experimental. Un director con cámara en mano se involucra en el estudio de grabación donde Mick Jagger y su banda intentan grabar la canción. En la edición es donde está la jugada maestra de Godard, ya que logra con la película dejar un testimonio de la llamada contracultura occidental con un análisis visual –si cabe la definición- sobre los movimientos e influencias de la época.

La presencia de los Panteras Negras, textos poéticos y fragmentos de novelas rusas narradas en off, artistas haciendo graffitis, guerrilleros urbanos, referencias al marxismo leninismo y a Vietnam, son todo parte de un todo que atrapa, aunque no se digiere tan fácilmente.

Mick Jagger juega con el diablo, el diablo se convierte en una especie de metonimia del momento en cuestión, Godard se estremece con la mezcla de diálogos e imágenes. El diablo debe estar del lado de los revolucionarios.

Hace días mencioné esta película en un post sobre Godard, desde entonces no he podido dejar de tararear la canción. Quizás ya no lo haga más, sobre todo porque en estos días ando huyéndole al diablo. No cantaré más, no vaya a ser que me encuentre.

Canten ustedes: Sympathy for the devil

Una historia sobre la muerte

¿Alguna vez te has sentido tan feliz que ya no vale la pena vivir más?

Hablar de la muerte puede incomodar a muchos. En lo personal, es un tema que me gusta discutir, especialmente con aquellos que consideran la muerte como algo cotidiano.

Tu vida en 65 minutos (2006), dirigida por la española María Ripoll, es una película que habla de la muerte de una manera tan sutil, que es difícil no dejar de pensar en el tema por mucho tiempo. Es una historia llena de casualidades, “cuando las casualidades terminan en cosas importantes”, dice uno de sus personajes.

Tres amigos inseparables creen haber perdido a un compañero del colegio, pero cuando van al velorio se dan cuenta que se equivocaron de persona. Para Dani (Javier Pereira) será tarde reconsiderar la mentira, pues se enamora de Cristina (Tamara Arias) la hermana del difunto. Ahí comienza la historia de un domingo de playa, futbol y decisiones. Un domingo que puede cambiar la historia de muchas personas.

Es una historia sencilla e intimista sobre el valor del amor, pero también sobre la vida y la muerte. Tiene una influencia directa de Los amantes del círculo polar de Julio Medem, pero pensando en Hollywood, recuerda también a The hours, y es que la vida entera puede cambiar en un día.

Al parecer, esta película de Ripoll no tuvo buena distribución y no fue tan publicitada, a pesar de contar con el guión de Albert Espinoza, el mismo de la aclamada Planta 4ta. Los diálogos y reflexiones en off son fascinantes, una narración impecable que no cae en lo cursi a pesar del tema. La última escena es un homenaje al tacto, muy a lo Hiroshima Mon amour de Alain Resnais.

Llega un momento en que Dani siente que ha sido plenamente feliz, se sienta frente a la lavadora para verla girar, es la ruleta de la vida. No hay nada más. Las tristezas quedan para los otros. Tal como pasa con la muerte.

sábado, marzo 27

Sobre el trabajo duro y la felicidad

¡Hijo de la chingada! No me había percatado de lo peligroso que es el trabajo de constructor, hasta que vi este documental, a conciencia. Se trata de En el hoyo (2006), del mexicano Juan Carlos Rulfo –el hijo del escritor Juan Rulfo- que cuenta las travesías de un grupo de trabajadores de una parte del segundo piso de la autopista del Periférico de la ciudad de México, que se construyó entre 2003 y 2006.

Desde las alturas, los constructores hablan sobre sus vidas, lo que esperan, lo que temen, mientras atan cabillas inmensas. Además, la película recoge otros momentos que comparten fuera del gran elefante gris, las carreras de caballos, la comida, la vuelta a casa, la familia.

Por muy dura que pueda ser la crítica de Rulfo sobre el tránsito de la capital mexicana, la explotación del obrero, lo injusto de la faena, la pobreza, la dedicación desmedida y los riesgos nefastos de la construcción, los mexicanos son tan divertidos que, por momentos, el documental resulta una especie de comedia.

El director capta momentos entretenidos cuando los trabajadores, desde andenes de unos 6 metros de altura (o más) piropean a las chicas que pasan, se insultan entre ellos y cantan, siempre están cantando.

La banda sonora está compuesta por los ruidos de varillas, cornetas, silbatos, gritos y las canciones de los trabajadores. Todo esto bien mezclado, el estilo break beat, es un gran acierto de la producción.

A los obreros se les suman como personajes algunos choferes de grúas, taxistas, transeúntes y policías. Una policía que hace la guardia nocturna visualiza la construcción como un gran demonio debido a las muertes que ha causado. “El dueño de esto debe tener un pacto con el diablo, y el diablo le pide almas. Mucha gente que se ha muerto, debe ser por esto (…) Esas almas no se fueron tranquilas, esas almas, prácticamente las vendieron”. Esta es una de las grandes leyendas del D.F.

Los temas más recurrentes entre los obreros tienen que ver con la religión, con la relación dios-diablo. Se debe pensar mucho en eso cuando se está tan cerca de la muerte.

El documental es reflexivo y divertido, tan latinoamericano que asusta. Me gustó cuando uno de los obreros, José Guadalupe Calzada, dijo “Me dedico a todo menos a nada. Soy palero, mecánico, estructurista, maniobrista, de todo. Menos de puto, porque eso ya es bajarme mucho”.

Al final, un recorrido aéreo por la autopista da cuenta de la magnitud del asunto. Los obreros se despiden: “Ya se va viendo bonito aquí, lo malo es que no llego a estrenar este pinche puente porque no llego ni a bicicleta (…) A mi no me importan los puentes, ando por otro lado”.

viernes, marzo 26

Palabras sabias

Conversaciones con mi jardinero (Dialogue avec mon jardinier, 2007) es una historia tan sencilla, que pasa como un poema. Un guión más que original me mantiene, durante una hora cuarenta minutos, pendiente de cada detalle de “las conversaciones”. Esta es una de las pocas películas de las que puedo decir que cada frase es sabia y esperanzadora.

Se trata de una comedia francesa ligera y optimista dirigida por Jean Becker, basada en la novela de Henri Cueco. Daniel Auteuil (el mismo de Le placard y L'invité) siempre divertido, es “le peintre dit Dupinceau”, y Jean-Pierre Darroussin, “le jardinier Léo dit Dujardin”. Son los actores perfectos para estos personajes. Además, debo mencionar la participación de Hiam Abbass (la he mencionado varias veces en este blog) como la mujer del jardinero.

El pintor regresa a su pueblo natal después de un divorcio y buena fama en París, necesita un jardinero para la vieja casa de sus padres. El jardinero acude al llamado de trabajo y pronto descubren que fueron amigos en la infancia y compañeros de colegio. Durante las tardes, mientras el pintor da cuenta de la sencillez de la naturaleza y la simplicidad del ser humano –lo que lo inspira a pintar-, y el jardinero se dedica a sembrar y cortar plantas, van recordando las travesuras, los amigos, los amores, y van revelando como cada detalle ha sido significativo en sus vidas, ahora tan distantes.

Lo cierto es que el recuerdo y las esperanzas no definen nuestras vidas, a medida que se acerca el final de esta hermosa historia, que cuenta además con una excelente fotografía, descubrimos que es así, en el cine y en la vida real. Hay situaciones que se nos escapan de las manos. Siempre es bueno recordarlo.

jueves, marzo 25

Country melancólico

Jeff Bridges es un actorazo, lo sabemos, pero vi esta película por Maggie Gyllenhaal, bellísima y talentosa como siempre, una de mis actrices favoritas, y además no podía perderme los dotes de cantante de Colin Farrell. Es un trío perfecto para una buena historia.

Crazy Heart está dirigida por Scott Cooper y basada en la novela de Thomas Cobb. Es la historia de Bad Blake (Jeff Bridges) un cantante de música country alcohólico que está en el declive de su carrera. Se enamora de una joven periodista (Gyllenhaal), madre soltera y temerosa, que pretenderá cambiar su vida, la de ambos.

Bridges gano el Globo de Oro y el Oscar a mejor actor por este personaje, mientras que Gillenhaal fue nominada a mejor actriz secundaria. La banda sonora también se llevó premios. Buen aporte al género.

La historia no dista mucho de otros dramas, dramas-musicales. Mucho alcohol, música, mujeres, lágrimas de mujeres… mucho “caer y levantarse”, pero cuando hay un niño de por medio, siempre es más dramática y profunda.

Esta es una de esas películas predecibles, que aún sabiendo lo que pasará, arrancan algunas lágrimas.

Me gusta el personaje de Maggie, la reportera que quiere salvar la carrera del artista. Sé cómo se siente. Me recuerda cuando era una feliz periodista queriendo salvar la vida de los otros. Algunas veces, la primera nota en la página de cultura del diario Panorama, era suficiente. Más no podía hacer.

miércoles, marzo 24

Yonquis divertidos

Es interesante ver una película sobre drogadictos, desde la visión del drogadicto. Esa debe ser una de las razones de éxito de Trainspotting, la película de Danny Boyle que se convitió en un ícono de los años 90.

También puede ser por los personajes, un grupo de yonquis que se hacen llamar "amigos" pero viven en y de la traición. Renton (Ewan McGregor muy delgado y pálido) es un heroinómano que rechaza la sociedad tradicional por lo que se inventa una vida más placentera en compañía de sus "amigos". Luego de una amarga experiencia y una dolorosa rehabilitación decide evolucionar con lúcidez y terminar con todo, influenciado también por las historias paralelas de sus compañeros y la idea de que "todo cambia" que le plantea Diane (la bella Kelly Macdonald en su primer papel importante)

Quizás el éxito se lo deba también a escenas grotescas (como los sueños de Renton durante su rehabilitación), fascinantemente asquerosas (nadie olvidará el momento en que Renton se sumerge dentro del inodoro del "baño más asqueroso de Escocia" a buscar su droga), o violentas (las peleas reiteradas y sin razón de Begbie, interpretado por el talentoso Robert Carlyle)

También puede ser por el guión adaptado de la novela de Irvine Welsh, que además tiene un papel secundario en la película.

Por cualquier razón, el éxito fue seguro para Trainspotting (1996), un clásico para los cinéfilos más atrevidos, que se disfruta cada vez más. Es una sensación parecida a la de rever aquel cuarteto macabro de La naranja mecánica.

Saber qué significa la palabra trainspotting es muy fácil, solo hay que guglearla, lo difícil es saber dónde están los límites de los excesos.

Por mi parte, no entraré más al baño de Kim y Novak.

martes, marzo 23

Lunes corto

Corta de tiempo, corta de opciones: noche de cortos, de uno solo, por lo menos.

Hace meses tengo en mis manos una selección de cortometrajes argentinos de la distribuidora Videofilms, distribución de cine muy independiente, y vaya que sí son independientes. De esta selección decidí vero Los living dead, dirigida por César Barrangou y Max Schneider, por lo famosa que es. He visto publicidad en todas partes. Esto no caracteriza mucho al cine independiente más underground, pero la mercadotecnia funcionó.

Se trata de un cortometraje animado sobre zombies, producido por Sr. Ladrillo Animation, donde los muertos vuelven a la vida a comerse la gente –nada novedoso-, esta vez gracias a un chofer descuidado y a una cagada de paloma.

Apenas dura 9 minutos, pero fue entretenido ver a la joven víctima recrear con un hacha aquella escena de la casa de los cristales y los 88 locos de Kill Bill I. ¿Casualidad? No, ahora lo llaman "homenaje".

No quito méritos, vean más de este corto aquí: www.loslivingdead.com.ar

Buena animación, mal argumento.
Corto comentario, largo día de trabajo.

domingo, marzo 21

El loco Godard

Hablar del cine de Jean-Luc Godard es sumergirse en aguas profundas. No tengo ni idea de cómo es, pero si puedo decir, cómo se siente. Hace algún tiempo vi Sympathy for the Devil y me enamoré de un Godard de ideas progresistas. La combinación de la poesía de LeRoi Jones con el manifiesto de Las Panteras Negras es indescriptible, además de los Rolling Stones cantando reiteradas veces Simpatía por el diablo.

Con Pierrot le fou (1965), encuentro a un Godard más lúdico, alucinante, que se juega el todo por nada. La película es una adaptación de la novela Obsession, de Lionel White, pero el director se apropió de ella para demostrar la separación que existe entre la literatura y el cine, cada uno con sus formas de narrar. De ahí surgió un guión cuya única pretensión es divertir a los seguidores del cine noir.

La trama va así: Ferdinand, “Pierrot” (Jean-Paul Belmondo) es un escritor que intenta abandonar su vida aburrida en París escapando con Marianne (Anna Karina), quien fue su amante hace cuatro años y ahora es perseguida por unos asesinos. Juntos vivirán la aventura de su vida, pero no siempre los finales son felices.

Lo que vemos en pantalla es la vanguardia extrema: una historia llena de frases sueltas, canciones, poemas, citas de escritores, gritos y vacíos. Sabemos que Godard forma parte de ese grupo selecto de directores de los 50 que rompieron los esquemas del cine tradicional europeo. Le gusta experimentar, así es como una historia trágica de amor y traición, con asesinatos por doquier, mafias y alusiones a la guerra, puede ser entretenida.

Leí en un texto que, con esta película, Godard logra la antítesis de la comunicación de sentimientos y de la expresión de ideas. Es perversión pura.

Si bien desde hace algunos días ando huyendo de la perversión y la bohemia, vuelvo a recaer con Godard, aunque, para mi, tenga otro rostro.

La mejor madre

The blind side es un drama, sí, pero no puedo dejar de ver a Sandra Bullock como una comediante, en este caso sería una comedia negra, de las mejores. El personaje de la señora Touhy es encantador, desafiante, atrevido, una especie de Erin Brockovich mucho más rica y poderosa. Bien ganado el Oscar como mejor actriz, no tanto por la estatuilla, sino por el reconocimiento de años de trabajo.

Dirigida por John Lee Hancock, Un sueño posible (2009) está basada en el libro libro The Blind Side: The Evolution of a Game escrito por Michael Lewis, y es la historia real de Michael Oher (interpretado por Quintin Aaron, una revelación).

El gran Mike tiene suficientes problemas familiares como para poder rendir en sus estudios, pero su vida cambiará gracias a un fortuito encuentro con Leigh Touhy (Bullock) una madre de familia de alta sociedad. Los Touhy adoptan a Michael, mientras él se convierte en uno de los mejores jugadores de fútbol americano de país.

Destaco dos personajes impecables: la señora Sue quien será la maestra particular de Mike, interpretado por la veterana Kathy Bates; y el hijo menor de los Touhy, interpretado por Jae Head, que será el apoyo en todas las decisiones, un chispa de alegría en la trama.

Esta es la película más taquillera de la adorable Sandra Bullock, dicen que desbancó a New Moon de las carteleras norteamericanas.

La verdad es que las madres protectoras son más fuertes que cualquier cosa, incluso que unos vampiros promiscuos….

¡Si lo sabré yo!

sábado, marzo 20

El profeta francés

Dos horas y media bien dirigidas. Una película que no aburre en ningún momento. Complicada, con conflictos enredados, valores y pasiones mal puestas y un guión impecable. Un prophète (2009), dirigida por Jacques Audiard, es excelente.

Malik El Djabena (Tahar Rahim) es un árabe francés condenado a seis años de prisión. Habla poco pero observa mucho. Tendrá que hacer lo que nunca pensó para vivir protegido por la mafia del lugar, liderada por el viejo italiano Luciani (el veterano Niels Arestrup, quien también actuó en La escafandra y la mariposa) Poco a poco irá ganándose la confianza y el respeto de los que tienen el poder, adentro y afuera, hasta lograr sobrevivir a la condena.

El personaje de Malik es sorpresivo y acertado, cambia en toda la trama. Del joven de 19 años que no sabe leer ni escribir, pasa a ser el matón respetado que negociará por su cuenta con corsos, musulmanes, los reos y la justicia.

Algunos personajes del cine francés, como Malik El Djabena, tienen una marcada influencia del Antoine Doinel de Truffaut, tanto por la intempestiva revelación del niño malquerido, como por las circunstancias de la vida de un hombre que se debate entre el amor y el mundo perverso en el que se desenvuelve. Malik no deja de tener esa dulzura de Antoine, la esperanza puesta en una vida mejor, a pesar de todo. Al final de El profeta lo vemos.

Mi amigo del video club y yo estamos de acuerdo en esto: Un prophète es la mejor de las nominadas al Oscar por mejor película extranjera. Él no lo puede decir, primero porque es argentino, segundo porque estaba en ese momento rodeado de más argentinos. Yo sí puedo, primero porque soy maracucha y segundo porque no creo que me nieguen la residencia permanente por ese comentario ¿o sí?

Malas patinadoras

Me gusta el cine y todos sus géneros, puedo ver cualquier película. Aún cuando Kurosawa sea mi director favorito, o tenga fascinación por el cine de conflicto y los clásicos, también puedo ver películas donde el cuento de la cenicienta se repite de varias maneras, en distintas épocas y nacionalidades.

Adoro ver un sábado por la tarde, mientras arreglo la casa, alguna película de esas donde todo se resuelve en el baile de promo… he visto películas sobre chicas pobres que se vuelven reinas de la fiesta, nadadoras, porristas, actrices, cantantes y más, pero nunca había visto una historia tan mala sobre una tímida que se vuelve una aguerrida patinadora.

Pocas veces digo que una película es mala, pero Whip It (2009) es realmente mala. La alquilé porque me gusta la actriz Ellen Page, la misma de Juno. No sé si es un error o un acierto que en la trama (basada en un libro) la tímida patinadora compita –literalmente- con las experimentadas chicas malas Drew Barrymore y Juliette Lewis.

Ellas son dos de mis fetiches de los 80… pero no creo que mi querida Drew sea buena directora. Esta es su segunda película.

No tengo más nada que decir sobre Whip it.

Comienzo a ponerme "al día"
.

miércoles, marzo 17

Sobre las víctimas de guerra

Tenía pocas ganas de ver esta película, a pesar de sus buenas críticas. Hace tiempo vi una parecida con Kevin Bacon, Taking Chance, una película hecha para televisión en la que un marine debe llevar el cuerpo de un “caído en guerra” a su familia. Aunque tiene buena fotografía, me pareció muy aburrida.

Sin embargo The Messenger (2009) resultó ser mejor de lo que esperaba. Es la primera dirección del también guionista Oren Moverman, y estuvo nominada al Oscar por mejor guión y mejor actor de reparto, por Woody Harrelson.

Las buenas críticas sobre el papel de Harrelson como el Capitán Tony Stone abundan en internet, quizás opaquen al no tan experimentado Ben Foster, como el Sargento Hill Montgomery, quien también hace una excelente actuación.

El sargento Montgomery es asignado a una nueva misión, tendrá que acompañar al Capitán Stone a comunicar a los familiares de las víctimas de guerra sobre la muerte de éstos. Stone sigue el protocolo desde hace 17 años, pero Montgomery le recordará que las personas tienen sentimientos. Ambos cargan con el peso de un pasado triste, lo que desatará una buena amistad.

The Messenger es una mirada muy particular sobre la guerra de Irak y sus consecuencias. Por medio de las diferentes historias se puede apreciar las diferentes formas en que el ser humano acepta la muerte trágica de un familiar. Hijos que regresaban pronto a casa, esposos y padres entrañables, hombres comunes que no vuelven del infierno bélico.

Puede pecar de sensiblera, pero vale la pena verla. Mientras, Woody Harrelson seguirá siendo nuestro asesino por naturaleza favorito.

jueves, marzo 11

Tragicomedia negra, negra

Una tragicomedia tan negra como el infierno –si es que existe- es la última película de los hermanos Ethan y Joel Coen, A serious man, que cuenta con las actuaciones únicas de Michael Stuhlbarg como Larry Gopnik, un hombre al que la desgracia le caído del cielo; Richard Kind como el tío enfermo Arthur y Fred Melaned como el ex amigo y amante de la mujer de Gopnik.

No soy seguidora de los hermanos Coen, he visto pocas de sus películas, pero esta me pareció superior a No country for old man; sin embargo los personajes de Burn alter reading, no los cambio por ningún otro.

A serious man (2009) es una ácida parodia del libro de Job que pertenece al Antiguo Testamento. Una visión “diferente” de la cultura judía de los años 60, en la que crecieron los Coen.

Esto es lo que encontré en internet acerca del libro de Job:

Job era un hombre justo, rico y bueno que vivió una serie de desgracias. Los desastres naturales arruinaron sus cosechas, unos bandidos arrasaron sus tierras, quemaron sus casas, posesiones, ganados y asesinaron a su familia. Al pobre desgraciado le invadió una horrible enfermedad. Los mejores amigos de Job eran tres rabinos que justificaban todas las desgracias. “Dios es todo bondad y no es la causa de sus males”. Job protestó y pidió a Dios un juicio justo para demostrar su inocencia. Al final, Dios aceptó el reto del hombre y respondió al desafío con una tormenta.

Esto es lo que vi en A serious man:

Larry Gopnik es un profesor universitario, de matemáticas, es correcto, tranquilo y aburrido. De la noche a la mañana comienzan las desgracias: su esposa le pide el divorcio y le insinúa que se acuesta con su amigo Sy Ableman; Larry debe dejar la casa de su familia y llevarse a su hermano Arthur, un apostador que sufre de seborrea; el hijo menor, pronto a celebrar el Bar Mitzvá, está en problemas, más complicaciones se suman en la casa y en la universidad. Larry acudirá a tres rabinos buscando explicación… la respuesta de Dios llega aunque disparatada y sin sentido.

Una película que se puede vivir en un día como hoy, que me levanté con el pie izquierdo :/

Imperdible, para reírse de uno mismo.

miércoles, marzo 10

Un clásico del cine oriental

Esta película es una muestra de gratitud y bondad. Es la historia de un sexagenario dueño de un arte casi extinto en los pueblos más tradicionales de la China de los años 30.

Se trata del arte de las máscaras, una técnica legendaria que ha permanecido en la familia de Wang por generaciones. El problema es que Wang perdió a su único hijo y no tendrá a quien delegar los secretos de las máscaras coloridas. Es así como un artista ermitaño recorrerá varios pueblos buscando un heredero varón. Gou Wa una niña encantadora que se hace pasar por un varoncito, cambiará la historia.

El rey de las máscaras (Bian Lian, 1996) es una referencia del cine oriental. Es una de las siete películas que dirigió Wu Tianming y donde resalta sus inquietudes sobre la tradición y la moral de la China de principios del siglo XIX.

Hay en ella una fuerte crítica al tráfico ilegal de niños y a la torpeza de la justicia, así como a una sociedad machista, donde, hasta los personajes femeninos del teatro, son interpretados por hombres.

Con un valor crítico importante no deja de ser una película hermosa. El personaje de Gou Wa es sumamente brillante. Con un final artificiosamente feliz, que se vislumbra antes de tiempo como la única salida, el paseo por esta historia vale la pena.

Leí que Gou Wa significa pichón, lindo nombre.

martes, marzo 9

New York I Love You (también)

Paris Je T´aime despertó la inquietud de varios productores y directores de contar otras historias de amor pero en New York, “la ciudad a dónde todos llegan”. Se trata de New York I love You (2009). Pronto se estrenará también Tokio I love you.

Los directores tomaron las calles de esta metrópolis para echar a volar la imaginación y contar historias divertidas y dramáticas. Con el primer corto ya la ciudad se nos presenta como un caos total.

No podría decir que es una mala película, aunque no cumplió mis expectativas, no solo porque prefiero la romántica París, a la caótica New York, sino porque algunos guiones carecen de interés, otros cortos están mal dirigidos, y algunos actores lucen flojos o sobreactuados. Sin embargo, vale la pena ver esta mezcla de once historias sobre una ciudad donde se hablan casi 170 idiomas (según la Wikipedia). La película es una muestra de la pluralidad de culturas que cohabitan en la gran manzana.

Jiang Wen, dirige a Andy García, Hayden Christensen y la chica-moda de The OC, Rachel Bilson. Mientras que Shunji Iwai rodó una historia encantadora con Orlando Bloom y Christina Ricci.

En un papel genial, Ethan Hawke es dirigido por el israelí Yvan Attal. Otro buen papel es el de James Caan como un farmaceuta entrometido, en el corto de Brett Ratner.

Allen Hughes cuenta una de las mejores historias, sobre dos desconocidos que se preparan para su segundo encuentro (con el bello Bradley Cooper, uno de los borrachos de The Hangover) Shekhar Kapur, con un guión de Anthony Minguella, cuenta sobre una cantante retirada que se refugia en un misterioso hotel.

Participan también Fatih Akim, un director muy joven que se las trae (ya comentaré sobre él en este blog), Joshua Marston, con un homenaje a la tercera edad, y la bellísima Natalie Portman (que también participó en Paris Je T`aime) dirigiendo una de las mejores partes sobre el amor de un padre, y actuando en el corto de Mira Nair, la misma de Vanity Fair.

Randall Balsmeyer dirigió todas las transiciones entre los cortos. La película está dedicada al director de Could Montain y The English Patient, Anthony Minghella, fallecido en el año 2008.

Si se compara con Paris Je T`aime se podría decir que New York I Love You no se percibe como varios cortos, sino como diferentes partes de un largometraje. Algunas más largas, se van mezclando entre las otras, más cortas. Algunos actores aparecen de principio a fin y son los hilos conductores de la trama, mientras que otros cuentan su historia y se retiran, incluso algunos, como Charlie Sheen, aparecen segundos, sin diálogo ni mayor aporte que el respaldo de su presencia.

Se repite la esencia de muchas otras comedias románticas que se pueden ver un domingo por la tarde, o un día entre semana, después de mucho trabajo.

lunes, marzo 8

Feliz día Mrs. Dalloway

Mrs. Daloway dijo que compraría las flores ella misma…

No me gusta hacer este blog temático, tampoco me gusta hacerlo muy empalagoso, pero hoy tenía que ver esta película. No solo porque trata de mujeres, y hoy es el día de la mujer, sino porque mi amiga Dexy me la recordó ayer, incluso compartimos algunas frases magistrales de la historia.

The hours, dirigida por Stephen Daldry, es una de las películas más sublimes que he visto. Es simplemente perfecta. La historia une la vida de tres mujeres distintas pero con algo en común, el fantasma de la soledad.

Virginia Woolf es la escritora atormentada por las voces que escucha en su cabeza, es interpretada por Nicole Kidman, papel que le valió su primer Oscar y el Globo de Oro. Es tierna y ruda al mismo tiempo, mucho de ambas para lo que se podía ser a finales de los años 30.

Laura Brown es una agradecida esposa de un ex combatiente de guerra que espera su segundo hijo. Madre cariñosa que guarda un secreto, la vida se le va entre las aguas y no puede contenerla por más que lo intente. No tiene más alternativa que ser la mujer ejemplar tipo de los años 50. Nunca, Julianne More estuvo tan bella.

Clarissa VaughanMeryl Streep, excepcional- es la editora aguerrida de los 2000, homosexual y madre de una adolescente. Intenta olvidar una corta historia de amor que se convierte en un pasado tormentoso. Organiza una fiesta en la que apuesta su pasado y su futuro, pero un acontecimiento inesperado le recuerda la mujer que fue.

Entre las tres, se cuela la presencia de Richard (Ed Harris) un enfermo terminal de Sida que será personaje, hijo y amante en esta historia que transcurre en un día. El libro Mrs. Dalloway escrito por Virginia Wolf será el desencadenante de esta película maravillosa.

Mrs. Dalloway, siempre haciendo fiestas para cubrir el silencio…

The Hours está basada en la novela de Michael Cunningham y ganó el Oscar a mejor película en el 2002. Desde entonces, mucho se ha escrito sobre sus personajes, las maravillosas actuaciones, el guión poético y dramático, los apropiados personajes secundarios, la fotografía, la narración y muchos más elogios, pocas críticas negativas.

Hoy, no aportaré mucho para ser menos complaciente con una película que considero una obra maestra. Solo comparto con mis lectores, en especial lectoras, parte de la carta que escribe Virginia a su esposo antes de terminar con su vida:

"Querido: tengo la certeza de que estoy enloqueciendo nuevamente. Creo que no podría pasar por otro momento tan terrible y esta vez no me recuperaré. Comienzo a escuchar voces. No puedo concentrarme. Entonces hago lo que parece ser mejor. Me has dado la mayor alegría posible. Has sido en todo sentido, todo lo que uno puede ser. (…) Lo que quiero decir es que toda la felicidad de mi vida te la debo a ti. Has sido muy paciente conmigo e irremediablemente bueno. Todo se ha ido de mí. Excepto la certeza de tu bondad. Ya no puedo seguir arruinándote la vida. No creo que dos personas puedan ser mas felices de lo que fuimos nosotros".

Toda una vida en estas palabras… Dexy me lo recordó ayer:

"Alguien tiene que morir para que todas las demás personas verdaderamente apreciemos el significado de la vida". Virginia.

domingo, marzo 7

Ni tan santa

Un grupo de niñas busca su vocación. Se preguntan qué es lo que Dios ha preparado para sus vidas, sin entender ni siquiera la diferencia entre una “buena” o “mala” acción. Una de ellas es Amalia (María Alché) una dulce adolescente que vive en un hotel con su madre Helena (Mercedes Morán) una sensual ex nadadora profesional y divorciada que se dedica a ayudar a su hermano Freddy en la gerencia del negocio familiar. El Dr. Jano (Carlos Belloso) es un médico importante que llegó a la ciudad para participar en un congreso de otorrinolaringología.

En medio de una concentración de gente en la calle un hombre se acerca a Amalia y la “toquetea”. Helena, Amalia y el Dr. Jano se cruzan en el hotel, se buscan, se encuentran, se seducen en un juego de tensiones, pudores, deseos reprimidos y angustia. Alguien deberá redimir los pecados, quizás lo haga la niña santa.

Así va la historia de La niña santa (2004), el segundo largometraje de la argentina Lucrecia Martel, que cuenta con el respaldo de El deseo la productora de Pedro y Agustín Almodóvar. Después de su aclamada La ciénaga (2000), la directora desarrolla nuevamente una historia en una ciudad de provincia con una pesada herencia católica.

Con un manejo de cámara que seduce y las actuaciones destacadas de Mercedes Morán y María Alché (la misma Helenita del unitario Trátame bien), Martel pone en evidencia la inocencia y lo prohibido, siempre bajo la tutela de lo sagrado, la Iglesia, observando y escondiendo sus propias miserias.

Es una película interesante, sin muchas pretensiones, más que mostrar una cultura muy arraigada en las ciudades de la provincia argentina, llena de mitos y creencias. “Tengo formación católica, pero a esta altura debo decir que no sé si Dios ha muerto pero por lo menos se ha retirado”, dijo la directora y guionista en una entrevista a propósito del estreno de La ciénaga.

Lucrecia Martel sabe qué y cómo mostrar en el cine.
Yo... algunas tardes me convierto en una niña santa.

sábado, marzo 6

El cine por el cine

Escuchando una canción de Ismael Serrano (Papá cuéntame otra vez) recordé esta película. Por suerte la tenía a mano y volví a verla.

No puedo decir qué es lo que más me gusta de The Dreamers… el ménage à trois y su explícita seducción, el homenaje que hace el director al cine, la excelente actuación de los tres jóvenes amantes o el tema político en pleno estallido del Mayo Francés. Por la razón que sea, me gusta, y mucho.

Dos hermanos siameses, Isabelle (Eva Green) y Theo (Louis Garrel) llevarán a casa a su nuevo amigo Mattew (el talentoso Michael Pitt) un estudiante norteamericano que vive en París. Se conocen en la Cinemateca, pero la historia de aventuras sexuales, cine y compromiso revolucionario se desarrollará en el apartamento de los hermanos, entre botellas de vino, obras de arte y música francesa.

The Dreamers, dirigida por Bernardo Bertolucci está basada en el libro The Holy Innocents, de Gilbert Adair publicado en 1988.

En las primeras escenas, alegóricas al cierre de la Cinematheque nacional, Bertolucci utiliza escenas de archivos donde aparecen Henri Langlois, Marcel Carné y el mismísimo Truffaut, es un homenaje al movimiento de la Nouvelle Vague o Nueva Ola del cine francés de finales de los años 50. Los personajes viven sumergidos en el juego de “adivinar” escenas de películas. Así, con flashes constantes de algunas cintas que marcaron el inicio del cine moderno como Breath less, de Godard; Los cuatrocientos golpes, de Truffaut; o La ciudad de las luces, de Chaplin, el director va dando el ritmo a la trama. Sobre esto, hay mucho en internet.

La banda sonora es impecable, incluye temas de Jimi Hendrix, Bob Dylan, The Doors, Edith Piaf, y hasta del mismo Michael Pitt.

Después de 30 años de haber dirigido El último tango en París, Bertolucci vuelve a las calles parisinas para hacernos soñar, aunque de otra manera.

viernes, marzo 5

Música para Rossana

Desde el comienzo ya sabemos que veremos: un cuento de hadas. Una chica, un chico, se enamoran, pasan la noche juntos, se separan, ella queda embarazada y se encuentran al final.

No es una historia muy novedosa. Pero August Rush tiene algo especial: la música. Tienes una de las mejores bandas sonoras que he escuchado, considerando que me gusta el rock.

Fue con esta película, dirigida por Kirsten Sheridan en 2007, que descubrí a Jonathan Rhys Meyers como cantante, no por sólo su personaje de solista de banda underground atormentado por el pasado, sino al cantante real, al Jonathan que toca en bares mientras descansa de su trabajo como actor.

August (Freddie Highmore, el bellísimo protagonista de Charlie and the Chocolate Factory y de Finding Neverland) es un amante de la música que se tropieza con Wizard, un loco que recoge niños y los pone a cantar en las calles, interpretado por Robin Williams. Pronto veremos que August es un niño prodigio que termina ingresando a Julliards y dirigiendo orquestas. Pero lo que le importa realmente es encontrar a sus padres, que lo abandonaron desde que nació. Con una serie de flashback conocemos la historia Lyla Novacek (Keri Russell) y Louis Connelly (Rhyas Meyers), sus jóvenes padres, y como comenzó esta búsqueda incesante que se convierte en la búsqueda por la música.

Aunque no es una película muy bien dirigida, vale destacar el elenco de actores, especialmente la actuación de Robin Wiliams como el músico acabado que buscará redención en las capacidades de los otros, papel con el cuál el actor rinde homenaje a Bono, con similar vestimenta y gestos. Cuando August conoce a Wizard, éste le dice: “¿Sabes lo que es la música? Es el pequeño recordatorio de Dios de que hay algo más que nosotros en este universo”.

Una historia que pasa muy rápido, es más bien un video-clip de una mezcla de canciones fantásticas. August Rush no es una película que me encante, pero es la preferida de mi hermana Rossana.

¡Feliz Cumpleaños Sis!

jueves, marzo 4

Kawamoto fascinante

No había visto antes ninguna animación de Kihachiro Kawamoto. No tiene nada que ver con el anime contemporáneo. Se trata del stop-motion más tradicional. Poesía pura.

El cine de animación realizado en stop-motion -animación de muñecos o marionetas fotograma a fotograma- no es tan fácil, especialmente porque debe costar imprimirle la fuerza expresiva del director. Kihachiro Kawamoto, nacido en Tokio en 1925, ha trabajado durante más de 40 años en series infantiles, cortometrajes y anuncios publicitarios, y es uno de los más importantes hacedores de esta técnica.

En esta edición en DVD, The exquisite short films of Kihachiro Kawamoto, se recogen siete de sus cortos más aclamados. Los relatos están basados en viejas historias de teatro tradicional de Japón.

  • The breaking of branches is forbidden (La ruptura de las ramas está prohibida, 1968) Un jardinero debe cuidar los árboles. Se burla de los demás, hasta que alguien logra burlarse de él. Personajes-marionetas muy divertidos.
  • An anthropo-cynical farce (Un cínico antropo-farso, 1970) Está hecho con dibujos en blanco y negro. Un hombre interrumpe una carrera de perros para encontrar la miseria humana. Tiene mucha tensión dramática.
  • The demon (El demonio, 1972) Dos hermanos asesinos descubren una noche de caza que el demonio está más cerca de lo que creen. El personaje-marioneta de la madre es el más poderoso.
  • The trip (El viaje, 1973) Animación pura y surrealista. Aparecen obras de Dalí y Miguel Ángel, imágenes religiosas y el mito de convertirse en sal. Simplemente alucinante.
  • A poet´s life (La vida del poeta, 1974) El personaje de la madre es recurrente. Como el ser que protege, el alma sagrada de la casa. Está hecho en dibujo que simula carboncillo. Casi 20 minutos en sepia encantador.
  • Dojoji temple (Templo Dojoji, 1976) El demonio asecha. Las tradiciones tienen un arraigo en las marionetas que se vuelve evidente en esta historia.
  • House of flames (Casa en llamas, 1979) Una voz en off narra la historia en la que Kawamoto hace su mayor aporte a la observación de los elementos del encuadre, a la iluminación artificial y el ritmo de los personajes, por eso es uno de sus cortos más reconocidos.

Siete historias en las que abundan los samuráis, los demonios y los árboles de durazno. Una excelente mezcla de arte, fotografía y música digna de admiración. Recomendada para grandes y chicos. En Youtube se puede ver otro de los cortos más famosos de Kawamoto, que no está incluido en el DVD: Sin briar rose or the sleeping beauty, una particular visión de la Bella Durmiente. Es fascinante (está en dos partes)

Kawamoto me recordó mucho a Akira Kurosawa, especialmente su película Trono de sangre, y me di cuenta que en 65 post que he escrito hasta hoy, no he mencionado que Kurosawa es mi director favorito de todos los tiempos. Ups!

Un lugar para enamorarse

Anna Scott ha decepcionado dos veces a William, por eso -y porque lo ama- ha regresado a verlo. Ante la negativa de William de volver a intentarlo, porque seguramente volverá a decepcionarlo, Anna le responde “solo soy una chica parada frente a un chico pidiéndole que la ame”. Esta es la mejor parte de Notting Hill (en español Un lugar llamado Notting Hill, 1999)

Julia Robert
y Hugh Grant, dirigidos por Roger Michell, interpretan esta comedia romántica que cuenta la historia de una famosa actriz que conoce a un tímido vendedor de libros.

Una pequeña librería ubicada en Notting Hill será testigo de una historia sencilla y sin muchas ambiciones, pero muy bien llevada. Personajes únicos y divertidos complementan la dupla Anna-Wiliams, la amiga incondicional confinada a una silla de ruedas, su adorable esposo, dos amigos fieles, la hermana traviesa de William y un compañero de casa muy singular.

Es una película para ver todas las veces que sea posible, no se agota. Seguramente algunos no compartirán esta idea, pero siempre recomiendo ver varias veces las películas que nos gustan… es posible descubrir nuevos detalles y volver a enamorase.

Uy! Hoy, mas romántica de ayer.

martes, marzo 2

Otra caricatura francesa

Me quedé embelesada con la caricatura francesa. Aquí otra de mis preferidas: Persépolis dirigida por Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud.

La historia, basada en la vida de Satrapi, narra las peripecias de una chica que vive de sus ilusiones en medio de la guerra de Irán, desde la caída del Sha Rezah Pahlavi hasta la actualidad. Es divertida y conmovedora.
La narración es descriptiva, casi pedagógica, con la que el espectador termina por conocer en líneas generales un proceso histórico contado desde la actualidad. La película, en una copia fiel del comics, va rememorando la historia jugando con los blancos y negros, y dejando las sombras para los momentos más dramáticos y fuertes.

Personajes decididos que dan fuerza a la trama se mezclan con los acontecimientos que describen la guerra, la caída de la dictadura, las luchas del pueblo de Teherán, la situación de los presos políticos, las torturas, las muertes, y un sin fin de elementos que contextualizan la vida de una familia comunista. El film está basado en las historietas que Satrapi publicara años antes en cuatro tomos que le valieron el reconocimiento internacional.

Tal como lo hiciera Bahman Ghobadi, en Las tortugas también vuelan, se cuenta una historia cruda y violenta desde la inocencia de los niños. Así Marji, sueña con ser una profeta y conseguir el respeto y la paz en el mundo, apoyada siempre por su abuela, uno de los personajes más contundentes de la historieta.

Los vaivenes femeninos se narran con singular simpatía. Marjane sobrevivió a la guerra, vivió en diferentes lugares, se alejó de su familia, pero ante un desamor, se desvaneció totalmente. Uno de los mejores momentos de la película es cuando se da cuenta de esto y decide comenzar de nuevo cantando -en un tono muy particular- Eye of the tiger, el famoso single de Rocky. Es un homenaje de la directora a la cultura cinematográfica, así como lo hace con el arte en general, ya que de vez en cuando, se cuelan imitaciones o representaciones de obras importantes como La Piedad de Miguel Ángel o la Venus de Milo.

Persépolis juega entre el presente y el pasado, entre la imaginación y la realidad, entre la inocencia y la madurez de una chica con una cultura cosmopolita y progresista.

¡Viva La France!

lunes, marzo 1

Animado francés

Madame Souza está criando a su nieto Champion, un niño triste y solitario. Una bicicleta cambia la rutina del muchacho y la abuela lo someterá a un riguroso entrenamiento. Los años pasan y Champion decide competir en el Tour de Francia, pero es secuestrado por una banda mafiosa. Para rescatarlo, la pequeña y graciosa Madame Souza y su perro Bruno tendrán que unirse a un trío de cantantes olvidadas que se jugarán la vida por la aventura.

La caricatura siempre es una buena opción, más si se trata de caricatura francesa. Se trata de Les triplettes de Beleville, de Sylvain Chomet, una película de animación sin prejuicios, que se toma todo el tiempo del mundo para contar su historia.

Casi sin diálogos y con una excelente banda sonora, la animación recrea un universo propio. Los dibujos de Chomet, un historietista francés devenido a director de cine de animación, permiten compartir la fascinación por ese momento único en que un mundo es animado para su disfrute.

Esta es la película francesa más vendida en el exterior en los últimos tiempos. Una celebración de la animación más tradicional, al mejor estilo de Betty Boop.

Feliz marzo!