viernes, marzo 5

Música para Rossana

Desde el comienzo ya sabemos que veremos: un cuento de hadas. Una chica, un chico, se enamoran, pasan la noche juntos, se separan, ella queda embarazada y se encuentran al final.

No es una historia muy novedosa. Pero August Rush tiene algo especial: la música. Tienes una de las mejores bandas sonoras que he escuchado, considerando que me gusta el rock.

Fue con esta película, dirigida por Kirsten Sheridan en 2007, que descubrí a Jonathan Rhys Meyers como cantante, no por sólo su personaje de solista de banda underground atormentado por el pasado, sino al cantante real, al Jonathan que toca en bares mientras descansa de su trabajo como actor.

August (Freddie Highmore, el bellísimo protagonista de Charlie and the Chocolate Factory y de Finding Neverland) es un amante de la música que se tropieza con Wizard, un loco que recoge niños y los pone a cantar en las calles, interpretado por Robin Williams. Pronto veremos que August es un niño prodigio que termina ingresando a Julliards y dirigiendo orquestas. Pero lo que le importa realmente es encontrar a sus padres, que lo abandonaron desde que nació. Con una serie de flashback conocemos la historia Lyla Novacek (Keri Russell) y Louis Connelly (Rhyas Meyers), sus jóvenes padres, y como comenzó esta búsqueda incesante que se convierte en la búsqueda por la música.

Aunque no es una película muy bien dirigida, vale destacar el elenco de actores, especialmente la actuación de Robin Wiliams como el músico acabado que buscará redención en las capacidades de los otros, papel con el cuál el actor rinde homenaje a Bono, con similar vestimenta y gestos. Cuando August conoce a Wizard, éste le dice: “¿Sabes lo que es la música? Es el pequeño recordatorio de Dios de que hay algo más que nosotros en este universo”.

Una historia que pasa muy rápido, es más bien un video-clip de una mezcla de canciones fantásticas. August Rush no es una película que me encante, pero es la preferida de mi hermana Rossana.

¡Feliz Cumpleaños Sis!

2 comentarios:

  1. Algunos me dicen que "August Rush" es genial, mágica... otros me han dicho que es un bodrio del tamaño de un rascacielos! A quién debo creerle?!

    Yo vi algo que también involucra a Bono. Se trata de "Burma VJ: Reporting from a closed Country", el documental que se pelea el Oscar este año.

    Junto a "The Cove" es ahora mi segunda opción en preferencia para el galardón de la Academia.

    Si me da chance, mañana, compartiré un breve review sobre esta arriesgadísima e impactante obra de documental-guerrilla semiclandestino.

    Me ha impresionado mucho; más aun al saber que venía subtitulada en inglés y que no tuve inconveniente alguno en entender todo... :D

    Estaré viendo documentales toda la primera semana de marzo. Luego haré un viraje violento hacia nuevos rumbos.

    El web site de "BURMA VJ" como aperitivo:
    http://burmavjmovie.com/

    Bono en Burma:
    http://www.youtube.com/watch?v=I4HUU_dWZkU

    Jim Carrey y su llamado a la acción:
    http://www.youtube.com/watch?v=NySuaJ2B20E
    (este video recuerdo que salió en plena crisis, lo que se cuenta en el docu)

    Richar Gere invitando a la premiere
    de "Burma VJ":
    ttp://www.youtube.com/watch?v=Zz-sIblkOgQ

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  2. Ahora si!

    "Burma VJ: Reporting from a closed Country". Impactante documental, con mezcla de texturas entre video-digital y cine.

    Una red de “reporteros” aficionados ha estado siguiendo los reclamos de los burmanenses (la población Birmana) por el aumento de la gasolina. Posteriormente, más jóvenes y monjes budistas se unen a la protesta y aprovechan para reclamarle al Gobierno que Aung San Suu Kyi (una opositora de toda la vida de la dictadura militar en Birmania) es aún una presa política del Estado, por dos décadas seguidas, y que ya es hora de liberarla. Ella vive “arrestada” en su propio hogar.

    La empatía por los monjes crece en horas, luego en días se multiplica, entonces nace el estímulo de hacer implosionar "la liberación" del pueblo desde las mismas calles, finalmente vivir en libertad. Se lucha el todo por el todo. No obstante, con la misma velocidad que aumenta la adhesión se incrementa entonces la antipatía gubernamental.

    Aquí es en donde estos aficionados, con cámara casera en mano, deciden grabarlo todo y cada vez más clandestinamente, sin saber que este camuflaje les valdría la constitución de un válido documento, una suerte de caleidoscopio de tenebrosas imágenes acerca del exterminio de los pacíficos protestantes.

    El gobierno ha decidido matar sin hacer preguntas; además decomisar cámaras de video, eliminar las señales de transmisión hacia el exterior, evitar la entrada de corresponsales, y suprimir el último bastión de comunicación entre Burma y el resto del mundo: Internet. La metodología de estos reporteros cambia y el objetivo muta: ahora la prioridad es enviar, a como de lugar, el material registrado hacia las afueras de esta prisión-república que es Burma.

    La masacre en Birmania trajo tanta cola que la gente, a pesar de la matanza, siguió protestando para evitar los Juegos Olímpicos y generar un tilde mediático gigante sobre lo que pasaba en el país. El boicot olímpico fue fuerte pero sin mayor efecto. La tragedia sigue.

    Este documental es más bien logrado en la sala de montaje que durante su producción, ya que esto se asemeja a un real-tv hecho cuya materia prima es la adrenalina y la espontaneidad en el caos, antes que algún tipo de guía previa, estructura o, incluso, argumento sólidamente pensado con anticipación. Esta gente no podía saber lo que iba a pasar, incluso luego de unir todas las piezas de video. Y las que seguirán apareciendo.

    Sería curioso que “The Cove”, que pretende lograr que la matanza de delfines desaparezca, gane este domingo el Oscar al Mejor Documental, mientras que “Burma VJ” intenta evitar la matanza de seres humanos. No obstante, creo que “The Cove” es mucho mejor como documental. Ambos son excelentes denunciantes. El cine utilizado, literalmente, como venganza (a lo "Inglorious Basterds").

    Existen websites clandestinos, en donde se sigue mostrando la barbarie en Burma. Aún hay VJs arriesgando el pellejo.

    Invitaría a las cooperativas, colectivistas y a los canales oficiales de mi país a sumar este tipo de documentales a su parrilla de programación de índole de “defensa social”. ¿Si tanto se piropea a la guerrilla, porqué no piropear al cine-guerrilla?.

    Touché!

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