martes, abril 13

La televisión de Berlusconi (BAFICI)

“No es tanto la genealogía del poder de Silvio Berlusconi, ni una explicación sobre el poder de la imagen; ni tampoco la denuncia de los efectos producidos por la televisión luego de treinta años de anestesiar conciencias, amordazar opiniones, comprar voluntades, embrutecer generaciones y erosionar letalmente una vasta y decisiva tradición cultural y política. Videocracy es, más bien, un ida y vuelta en el tiempo sobre cómo la lógica de la televisión fue moldeando a una clase política y, por extensión, a un país”.

Esta es la sinopsis de Videocracy, dirigida por Erik Gandini, un documentalista italiano radicado en Suecia. Lo mejor que he visto en el BAFICI; hasta ahora.

Con una mezcla de ironía, humor y desfachatez, la película gira en torno a varios personajes, reflejos de la sociedad italiana. Veamos…

Ricardo, es un joven obrero que quiere llegar a la televisión. Lo más cerca que ha estado es actuando de público en programas de concurso. Dice tener una mezcla entre Jean-Claude Van Damme y Ricky Martin, y se la cree, en serio.

Lelé Mora es el productor más importante de la televisión italiana, amigo íntimo de Berlusconi, conoce los secretos de los famosos. Todos los aspirantes a actor, cantante, modelo o “velinas” (chicas que bailan en los programas de concursos o reality show) lo buscan para que los ayude a llegar a la cima. Dice que no es simpatizante de Mussolini, pero tiene himnos y videos fascistas en el celular, y lo peor, es que los muestra, feliz.

Marella, es otra amiga íntima del presidente, son vecinos en sus residencias de verano. Tiene acceso a lugares donde se reúnen los más top de la farándula y del gobierno. Se dedica a tomar fotos en las fiestas de la alta sociedad y las vende en su página web. Pero no por dinero, le sobra, sino por placer.

Fabrizio Corona es el más descarado de todos (y el mejor personaje). Odia la farándula pero es uno más. Dirige una organización de paparazzi que no vende sus fotos a la prensa, si no a los actores, cantantes o políticos que quieren ocultar sus deslices. Estuvo preso por extorsión, tomó fotos a la misma hija del presidente, haría cualquier cosa por dinero, y me refiero a “cualquier cosa”.

Finalmente, Silvio Berlusconi, el presidente de la sonrisa impecable, que cuida cada detalle de su imagen y controla el 90% de la televisión italiana al ser dueño de tres canales privados y manejar la televisión pública. Es el hombre de negocios, el que mueve los hilos para que los demás aplaudan. Aquí no hay diferencia entre política y farándula.

Sobre los cinco personajes, especialmente los dos últimos, hay mucho en internet. Decir más es contar Videocracy. Invito a guglear algún nombre de éstos y descubrir que todavía hay un mundo allá afuera (o adentro de una cajita, en este caso) que puede sorprendernos.

Leí por ahí que Berlusconi es el Ciudadano Kane italiano. ¿Será?

2 comentarios:

  1. Yo sigo pensando que al documental le falta algo. Sin embargo, ya he visto 10 películas (8 largos y 2 cortos) y "Videocracy" es también de lo mejor que he visto en BAFICI (aun me quedan 4 largos por opinar!).

    Hoy vi algo italiano también: "La notte quando e morto Pasolini", un decepcionante documental, que siempre pensé que era largometraje (...y resultó ser un corto de apenas 20 minutos de duración!).

    Básicamente se entretejen tomas de la exhumación de las ropas de Pier Paolo Pasolini (asesinado brutalmente en 1975), con la entrevista al asesino, Giuseppe Pelosi, quien 30 años después, y en cámara, dice que él no es culpable, y describe muy detalladamente como 5 "tipos grandulones" masacraron al director italiano con garrotes, palas, hasta finalmente aplastarlo con un carro.

    Resulta terrorífico lo que comenta Pelosi, quien aparentemente sería un conocido o amante ocasional de Pasolini.

    Junto con esto se exhibió "Together", un mediometraje ruso que resultó ser inmediatamente tedioso, pero que con el pasar de lo minutos se sobrepuso con una muestra de ternura increíble. La gente en la sala aplaudió a esta parejita campestre, de pasado hippie, que simplemente es retratada en su cotidianidad. Una explosión de ternura que traspasó la pantalla, hecha con cámara al hombro y luz natural. Un final lacrimal.


    Finalmente cerré en la noche de hoy con una de las películas más comentadas del BAFICI (y de las pocas en competencia). Se trata de un filme de 73 minutos y proveniente de México: "Alamar", una especie de cuento-milagro, que no se si es una incompleta ficción o un pseudo-documental. ¿La trama? pues, Natan, el pequeño hijo de una pareja separada (ella en Italia, él en México) emprende un viaje con su padre hacia hermosos arrecifes. El vínculo que se genera en la hora siguiente es sencillamente increíble. Una mezcla de odisea paternal a lo "Cousteau" con la simplicidad del cine de, a ver... Carlos Sorín?. Creo que es difícil comparar, hay algo de novedad en esta odisea acuática, donde solo se vacaciona (y se es testigo de ello) antes de precisar una trama como tal. Provoca irse de playa!

    Mañana comento más!!!

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