martes, mayo 11

Yolande es Séraphine

Yolande Moreau es Séraphine. Antes la había visto como Magdalena, la casera del edificio de Amelie que llora todo el día por su esposo, el que la abandonó por irse con su secretaria al Caribe, donde murió en un accidente. También la vi brillante interpretando a la mujer mimo del corto “Tour Effeil” en Paris je t´aime.

Yolande Moreau es una actriz deslumbrante y en Séraphine, más entrada en años, luce hermosa y angelical como siempre.

La película dirigida por Martin Provost, en 2008, es una delicada historia sobre la vida real de Séraphine Louis, una mujer que se gana la vida limpiando casas, pero tiene una pasión: la pintura.

En 1914, antes de estallar la primera guerra mundial, Séraphine conoce a Wilhelm Uhde, un marchante alemán fascinado por los pintores ingenuos, quien la incita a seguir con sus obras. A pesar de las inclemencias de la guerra, el hambre y la soledad Séraphine sigue pintando y espera su primera exposición en París a la que irán cientos de ángeles invitados. Ya a estas alturas, Séraphine ha caído en la locura.

Una película mágica, de esas que hacen falta de vez en cuando.

Yolanda Moreau también actúa en Les plages d'Agnès, película que espero ver estos días… si el trabajo me deja!

lunes, mayo 10

Orson Welles, Richard Linklater y ¿Zac Efron?

Zac Efron es un “muchachito” que apenas toca las puertas de la industria, se hizo famoso en los corazones de miles de fanáticas -no mayores de 18 años- que lo siguen desde la saga High School Musical. Ahora, de la mano de Richard Linklater tiene la oportunidad de pasar a las ligas mayores.

En Me and Orson Welles (2008), Linklater rinde homenaje al genio norteamericano, uno de los directores más emblemáticos de la industria. La historia, basada en el libro de Robert Kaplow, y ambientada en los años 30, nos muestra un Orson Welles insoportablemente adorable, ambicioso y creativo que es capaz de todo por la fama. Esta historia de Welles la hemos leído cientos de veces. El Citizen Kane que apuesta todo al ganador, a él mismo.

Richard Samuels (Efron) es un adolescente amante de Shakespeare que tiene la oportunidad de formar parte de la compañía que dirige Orson Welles en el Teatro Mercury de Broadway. Todo está listo para el estreno de César, la obra que catapulta a Welles a la fama, y en la que todos quieren participar.

Linklater (mi director fetiche por Before Sunrise y Before Sunset) combina un elenco joven con otros actores más experimentados. Entre ellos, la bellísima Claire Danes y el genial Ben Chaplin. Welles es interpretado por Christian McKay, en una actuación impecable.

Buena jugada la de Linklater al revivir la escena de Bande à part, de Godard, en la que los protagonistas corren por el pasillo del Museo Louvre, igual que lo hizo Bertolucci en Dreamers. Con esto aporta un toque de magia a la historia que en realidad se basa en el mundo del arte. La literatura, el teatro, el cine, todo está ahí, hermosamente representando.

Me and Orson Welles es una película sin pretensiones. El director se divierte -y nos divierte- quizás como lo hizo con The School of Rock.

Tendremos que esperar unos años a ver si Zac Efron se convierte en el Ethan Hawke de Linklater, o en un Di Caprio… quizás sea mucho pedir pero creo que mis sobrinas morirían de felicidad!

domingo, mayo 9

El desconcierto de Kaufman

Después de haber visto Being John Malkovich, Adaptation o Eternal sunshine of the spotless mind, ya debería estar preparada para una historia escrita por Charlie Kaufman. Pero no. Synecdoche, New York me dejó sin palabras.

No sé si me gustó o no. No se puede negar la creatividad del guión y la buena dirección de Kaufman, pero por momentos me aburrió.

Es interesante la confusión que genera la historia, pues no sabemos en qué nivel de la trama estamos. Es decir, un director de teatro construye una réplica de la ciudad de Nueva York y pasa casi 20 años dirigiendo una obra sobre su propia vida, incluyendo la misma etapa de dirección de la obra. Los personajes reales son encarnados por actores, y estos por otros actores, y así sucesivamente.

Muertes recurrentes podrían representar el punto final de las historias ¿pero de cuáles?

Es perfecta la actuación de Philip Seymour Hoffman como Caden Cotard, el atormentado enfermo y melancólico director de teatro. Lo acompañan en esta aventura las reconocidas, y siempre ponderadas: Catherine Keener, Michelle Williams, Samantha Morton y Emily Watson.

Synecdoche, New York se mueve entre la realidad y la ficción.
Deja al espectador desconcertado, igual que este post.

sábado, mayo 8

Motín español

Un policía, un preso y un motín son elementos suficientes para armar una buena historia, lo que no sé es si cualquiera puede dirigir una película como Celda 211, la sensación 2009-2010 en todos los festivales de cine independiente, incluyendo el BAFICI; además se llevó 8 premios Goya.

Dirigida por el español Daniel Monzón, quien la adaptó de la novela del periodista Francisco Pérez Gandul, Celda 211 muestra como un policía, vestido de civil, se encuentra en el lugar y el momento equivocado para cambiar el rumbo de los acontecimientos . Juan “Calzones” (Alberto Ammann) visitaba la cárcel cuando estalló un motín, quedó atrapado en una celda que se convirtió en icono para los reclusos, tuvo que fingir ser uno más de ellos y, a continuación, una película fascinante que atrapa desde el primer hasta el último minuto.

Además de la violencia que se vive en las cárceles del mundo, la corrupción, el tráfico de influencia y el abuso de autoridad, Celda 211 es una crítica al sistema, no sólo al español. Los elementos en cuestión ya los hemos visto en otras propuestas cinematográficas, la británica Hunter o la gringa Sueños de Fuga, por ejemplo. Pero Celda 211 mira la problemática de manera diferente, desde la mirada de un policía que se convierte en víctima de ese mismo sistema.

Aunque hay algunos personajes clichés: el etarra, el colombiano, el policía gordito y bueno y el peluquero del penal, destaca el personaje principal de Malamadre, el reo de mayor influencia. Ver a Luis Tosar encarnando este personaje y antes haberlo visto en Te doy mis ojos, es un deleite visual comparable a ver a Edward Norton en Everyone Says I Love You y luego en American History X… ¡mucho ejercicio de por medio!

El tráiler de Celda 211 aquí!

miércoles, mayo 5

Sexo y terror en el cine australiano

El término “Ozploitaion” se refiere a la explotación de películas hechas en Australia en los años 70 y comienzo de los 80, y este documental descubre su verdadera historia.

Not quite Hollywood: The wild, untold story of Ozploitation!, escrita y dirigida por Mark Hartley, es una muestra de cómo el cine australiano tiene influencia directa de Hitchcock, entre otros genios del terror, y como influenció a otros directores como Quentin Tarantino.

Actores y directores, testigos del comienzo de la industria cinematográfica australiana, cuentan como el sexo (tetas, penes, violaciones, relaciones lésbicas...) el terror (sangre, decapitados, gritos, animales furiosos, psicóticos...) y la violencia (pandillas de motorizados, kung fu...) sirvieron de herramientas para iniciar un culto por la cultura cinematográfica, más allá de Hollywood, es decir, “hecho en casa”.

Si bien, en muchos momentos recurrieron a actores (Jamie Lee Curtis, Dennis Hopper) y productores norteamericanos, los directores australianos se esforzaron por mostrar “la cultura” de ese país. Bien lo dice un entrevistado “Australia era desierto y canguros ¿a quién le interesa eso?".

Not quite Hollywood fue presentado en diversos festivales obteniendo reconocimientos merecidos. Es sumamente interesante, además, ver a Tarantino comportándose como un niño emocionado cuando hace referencia a las películas que influenciaron su estilo. Revela de dónde vino la inspiración para la escena donde La Novia de Kill Bill escupe cuando está en coma.

Mark Hartley, había dirigido antes videos musicales, de ahí que el documental tenga un ritmo único y contagioso, lo necesario para soportar tanta sangre y porquería, literalmente.

Para muestra, un botón: NOT QUITE HOLLYWOOD.

martes, mayo 4

Una Alicia bizarra

Malice in wonderland (2009), dirigida por Simon Fellows, es la versión más bizarra de Alicia en el país de la maravillas. Aunque está basada en el cuento de Lewis Carroll, no es la historia fiel, diría que le es infiel de principio a fin.

Drogadictos, asesinos, travestis, putas, freaks y otros personajes abundan en este “cuento” donde Alice es la rubia hermosa que todos quieren poseer.


Alice (Maggie Grace, la Shannon malcriada de Lost) es una joven amnésica que trata de recordar de dónde viene. Conoce a Whitey –¿el sombrerero?- (interpretado por el bello Danny Dyer), un taxista que la meterá en cuanto lío sea posible. Alice y Whitey se enamoran, pero 10 millones de dólares que vale la recompensa por Alice, cambiarán el rumbo de esta historia.


Es una película original, sí, a pesar de los vacíos en el guión, insustancial y confuso. Lo bueno es que tiene una mezcla de policial, de comedia romántica y de cine porno. ¡Una buena combinación!


Ya habíamos visto a Maggie Grace en
The Jane Austen Book Club, interpretando a la hija homosexual de una de las lectoras. Como Alice, no dice mucho, pero quizás actuó mejor que Mischa Barton, en quien pensó Fellows originalmente para el papel.

Extravagante y forzada historia que traté de comparar con Rome and Juliet, de
Baz Luhrmann, y toda su reinvención urbana, pero no, Malice in wonderland es tan surreal que aburre.

lunes, mayo 3

Psicosis, la obra maestra

Marion Crane y Norman Bates, son dos de los personajes más famosos de la historia del cine. Inmortalizados en Psycho, una de las obras maestras de Alfred Hitchcock, para muchos, la mejor película del director.

Janet Leight y Anthony Perkins dan vida a estos personajes perdidos entre la realidad y la locura. Psicosis es referencia del thriller psicológico, precisamente por el agudo perfil de sus personajes. Filmada en 1960, la película está basada en la novela de Robert Blosh, inspirada por los crímenes de Ed Gein, un asesino en serie de Wisconsin.

Mi escena favorita, como la de todo el mundo, es el asesinato de Marion Crane en el baño del hotel, especialmente la toma en la que ella se aferra a la cortina de baño y se cae en la bañera. El agua cae de la regadera, corre circularmente por el orificio de la bañera y luego la toma en primer plano del ojo de Marion, inerte, sin vida. Nunca antes, ni después, vi una secuencia como esa.

También me gusta mucho, y si mis lectores me permiten que me tome este post más personal, la secuencia en la que Marion huye de la ciudad y, mientras maneja, imagina lo que dirán sus conocidos cuando se den cuenta que no está. Es el "abreboca" del juego mental que viene después.

En Guía de cine para pervertidos, Slavoj Zizek analiza también Psicosis. Asegura en su teoría, que la casa y el hotel de Norman Bates representan el ello, el yo y el superyó del ser humano. Tendría que estudiar algo de psicoanálisis para entenderlo, pero Zizek me convenció, y ahora que vuelvo a ver el filme, lo percibo de otra manera. El monólogo de la escena final le da toda la razón a Zizek.

Es interesante leer todo lo que se ha escrito de Psicosis. Son cientos de anécdotas y mitos en torno al director, los actores y las escenas más impactantes y difíciles de filmar.

Con esta maravilla cierro mi ciclo Hitchcock, extasiada con las seis películas que vi. Demasiado McGuffin para mi estabilidad mental.

domingo, mayo 2

No tan Hitchcock

Esta es una de las últimas películas de Alfred Hitchcock. La primera que me deja insatisfecha. No creo que sea una mala película, pero es tan Hollywood, que me aburrió. Se trata de Torn Curtain dirigida en 1966, tres años después de The birds.

Debo confesar que me interesó porque leí en la biografía de Paul Newman que había roto el corazón de Julie Andrews, y como son los protagonistas de Cortina rasgada, pensé que ese amor tormentoso había comenzado con este trabajo juntos.


Al parecer no tuvo mucho éxito comercial, ni siquiera en su estreno, y dejó varias relaciones en vilo. La historia narra las travesías de dos espías norteamericanos, el profesor Michael Armstrong y su novia Sarah Shermkan, que tendrán que ingeniárselas para entrar y salir de Berlín oriental después de conseguir un secreto de estado… hasta la historia es un cliché.


Las persecuciones, escapes y escenas previsibles del cine comercial abundan en este filme de dos horas de duración. Según leí, la escena de la pareja de espías escapando en un autobús ha servido de inspiración a otros directores, especialmente Ang Lee que hace una referencia en Crimen y lujuria.


Si bien se aleja del cine Hitch que me gusta, disfruté pensando en que quizás el guionista de McGiver, y otros personajes inmortales de la televisión del siglo XX, fueron inspirados en el Profesor Armstrong.



pd. Debido a situaciones que no mencionaré, la semana Hitchcock se alargó un poco más de siete días, algunos en los que no hubo post.