sábado, mayo 8

Motín español

Un policía, un preso y un motín son elementos suficientes para armar una buena historia, lo que no sé es si cualquiera puede dirigir una película como Celda 211, la sensación 2009-2010 en todos los festivales de cine independiente, incluyendo el BAFICI; además se llevó 8 premios Goya.

Dirigida por el español Daniel Monzón, quien la adaptó de la novela del periodista Francisco Pérez Gandul, Celda 211 muestra como un policía, vestido de civil, se encuentra en el lugar y el momento equivocado para cambiar el rumbo de los acontecimientos . Juan “Calzones” (Alberto Ammann) visitaba la cárcel cuando estalló un motín, quedó atrapado en una celda que se convirtió en icono para los reclusos, tuvo que fingir ser uno más de ellos y, a continuación, una película fascinante que atrapa desde el primer hasta el último minuto.

Además de la violencia que se vive en las cárceles del mundo, la corrupción, el tráfico de influencia y el abuso de autoridad, Celda 211 es una crítica al sistema, no sólo al español. Los elementos en cuestión ya los hemos visto en otras propuestas cinematográficas, la británica Hunter o la gringa Sueños de Fuga, por ejemplo. Pero Celda 211 mira la problemática de manera diferente, desde la mirada de un policía que se convierte en víctima de ese mismo sistema.

Aunque hay algunos personajes clichés: el etarra, el colombiano, el policía gordito y bueno y el peluquero del penal, destaca el personaje principal de Malamadre, el reo de mayor influencia. Ver a Luis Tosar encarnando este personaje y antes haberlo visto en Te doy mis ojos, es un deleite visual comparable a ver a Edward Norton en Everyone Says I Love You y luego en American History X… ¡mucho ejercicio de por medio!

El tráiler de Celda 211 aquí!

2 comentarios:

  1. La puesta en escena de Celda 211 es realista, visceral, directa, descarnada,intensa, violenta, en la que funcionan muy bien todas las constantes del género carcelario: espacios cerrados, rostros cicatrizados, violencia desatada, rivalidad homoerótica. Estoy de acuerdo en la comparación que haces de la transformación camaleónica de Luis Tosar, con la que ha hecho en otras películas el actor Edward Norton.
    Una película está bien hecha, decía Carlos Ponti, cuando no reparamos en el trabajo del director, o en lo que hay alrededor, detrás de cámara, -por lo menos mientras se ve la película-; y en esta cinta uno se mimetiza con el trabajo de los actores, convirtiéndose en un recluso más.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo: muy acertado tu comentario, especialmente en eso que dices de las "constantes del género carcelario".
    Realmente, es una película bien hecha, sin desperdicios.
    Gracias por visitarnos!

    ResponderEliminar