lunes, julio 26

Encuentros en Red

Con Red, Kieslowski cierra su trilogía de los tres colores que honran la bandera francesa y sus gritos de: libertad, igualdad y fraternidad.

Si bien Blue sigue siendo mi favorita de esta serie, no puedo negar que Red me mueve el piso. Los encuentros y desencuentros me recuerdan a muchas situaciones vividas.

En Rouge, Kieslowski intenta demostrar el final de cada historia. Un año ha pasado desde que Julie quedó viuda. En un año Karol viaja a Polonia y regresa a Francia convertido en un hombre rico. En Red la vida de Valentine (Irène Jacob, que ya había trabajado con el director en La doble vida de Verónica) y un juez retirado y amargado (Jean-Louis Trintignant) se entrecruzan para descubrir y dar comienzo a otras historias. Son magistrales las secuencias que muestran a Valentine y Auguste (Jean-Pierre Lorit) -el enigma de esta trama- cruzarse tantas veces en su vida ordinaria sin llegar a conocerse.

“Bella es la certeza, pero más bella es la incertidumbre”. Con esta frase comienza el poema de Wislawa Szymborska en que la película se inspira. Finaliza así: “Todo comienzo es una continuación y el libro del destino siempre está abierto por la mitad”. La paradoja del libro abierto, el juez, los viajes, la señora de la botella, son elementos que se repiten para lograr las coincidencias, o más bien, el azar. De eso se trata Red, del azar y la posibilidad de encontrar bondad en el mundo.

Si Blue es fuerte y dramática; White es certera y paradójica; Red es hermosa y delicada. El amor es el epicentro de Red, desde el inicio hasta el final, ya que para Kieslowski, constituye el eje de la vida.

Hay mucho de Kieslowski en internet… recomiendo no leer nada antes de ver los tres colores. Ojalá no hubiesen leído este post si no han visto esta maravilla del cine europeo.

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