jueves, septiembre 23

Sexo (...) y lágrimas

Las películas son como los libros. Cuando se rencuentran se descubren nuevas ideas y formas.

Así fue mi afortunado reencuentro con Sexo, pudor y lágrimas, el largometraje que cambió el cine mexicano en 1999 y me hizo adorar, aún más, a Demián Bichir.

Dirigida por Antonio Serrano, cuenta la historia de tres hombres y tres mujeres apasionados cada quien en lo suyo pero que no saben vivir sin el otro. El sexo está en todas partes, las lágrimas también...  el pudor no.

Las actuaciones son excelentes. Los líos que se arman también, aunque algunos son menos creíbles. La guerra entre hombres y mujeres por mantener la supremacía es el hilo conductor del guión. Es divertida, fresca y llena de frases muy sabias de la cultura popular.

Lo que más me gusta de Sexo, pudor y lágrimas es que permite ver que esa idea del amor triunfante no es tan cierta en la realidad. El final, está muy lejos de los finales de telenovelas mexicanas.

Lo mejor de este reencuentro: ALEKS SYNTEK: "sexo, pudor o lágrimas, me da igual".

 

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