jueves, octubre 7

"Finalmente todos somos huérfanos"

20 años pasaron para que los hijos de Rodrigo Lara Bonilla, Luis Carlos Galán y Pablo Escobar Gaviria se reunieran. Los dos primeros, políticos colombianos en lucha contra el narcotráfico. El último, el asesino de ambos.

El mayor mérito de Pecados de mi padre, el documental que le ha valido el reconocimiento mundial al cineasta argentino Nicolás Entel, no es desnudar los mitos del mayor narcotraficante de Colombia, no es recordar la época más sangrienta de la historia contemporánea del país caribeño, ni mucho menos contribuir a las declaraciones públicas de la familia Escobar después de 16 años de exilio en Buenos Aires. Su mayor mérito es contar esta historia desde las voces de la generación sucesora, los niños que vivieron la muerte de sus padres y crecieron en medio de la violencia del narcotráfico.

Nicolás Entel y Pablo Farina lograron armar un guión coherente y honesto con las voces de Sebastián Marroquín (hijo de Escobar que cambió su nombre), María Isabel Santos (viuda de Escobar), Rodrigo Lara, Juan Manuel Galán, Carlos Galán y Claudio Galán. Además de la participación del ex presidente César Gaviria y las imágenes y audios de la prensa internacional sobre los hechos más impactantes del narcotráfico en los años 80 y 90.

Cinco años duró la grabación. En ese periodo, Sebastián Marroquín envió con Entel una carta a los hijos de las víctimas de su padre y de ahí se produjo el encuentro en Bogotá. En un fragmento del cortometraje, Marroquín dice: "Finalmente todos somos huérfanos". Y Lara le responde: "El pasado es duro. Pero lo importante es que usted es un hombre bueno, un hombre de paz. Yo soy un hombre bueno, un hombre de paz. Eso es, pa'lante hermano". Ambos sonríen y se abrazan.

Marroquín y Entel recorren el mundo. El pasado 18 de septiembre, en el Festival de Cine Latin Beat de Tokio, Marroquín aseguró que el documental se hizo para "dejar a las futuras generaciones un mensaje muy claro: que si eligen el camino del narcotráfico, están eligiendo un camino de violencia".

El encuentro de Marroquín con Lara y los hermanos Galán me recordó otra película sobre encuentros imposibles que vi hace algunos años. Se trata de Promises, un documental de Justine Shapiro, B.Z. Goldberg y Carlos Bolado, filmada durante 1997-2000.

Los cineastas logran reunir a siete niños palestinos e israelíes de edades comprendidas entre los nueve y los trece años. La promesa de amistad tiene corta duración dado que los obstáculos culturales y físicos frustran sus esperanzas de intimar. Dos años más tarde, se filma un epílogo en el que los niños, ahora de trece y quince años, comparten sus puntos de vista sobre "el otro", sus pensamientos sobre la posibilidad de reconocerse y sus sueños para el futuro. Es una historia tierna y a la vez desgarradora.

Les dejo dos trailer:  Pecados de mi padre y Promises.

¡Paz!

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