domingo, noviembre 28

“Servidumbre moderna” para debatir

“No hay que conquistar el poder, hay que destruirlo”.  Esta es una de las frases que destacan en este documental colombo-francés dirigido por Jean-François Brient y Víctor León Fuentes en 2009.

La servidumbre moderna es un libro y un documental producidos de manera  independiente. Según la información del sitio web oficial, los directores crearon una película de 52 minutos de duración a partir de fragmentos malversados de películas de ficción y de documentales. A esto yo le agrego: y citas de filósofos y pensadores descontextualizadas.

Dice en la web: “Algunos querrán encontrar aquí soluciones o respuestas preconcebidas del género “¿Cómo hacer la revolución?”. Este no es el propósito de esta película. Se trata más bien de hacer la crítica precisa de la sociedad a la que debemos combatir. Esta película es ante todo una herramienta militante cuyo propósito es hacer que la mayoría se cuestione y que la crítica se propague allí donde no tiene acceso. Las soluciones y los elementos del programa debemos construirlos juntos a través de la práctica. No necesitamos un gurú que venga a explicarnos cómo debemos actuar: la libertad de acción debe ser nuestro rasgo característico. Quienes desean continuar siendo esclavos esperan su mesías o la obra que bastaría seguir al pie de la letra para lograr ser libre. Ya hemos visto muchas de esas obras o de esos hombres en la historia del siglo XX que se propusieron constituir la vanguardia revolucionaria y conducir al proletariado hacia la liberación de su condición; los resultados de esa pesadilla hablan por sí mismos.”

Si bien el objetivo del documental es “abrir los ojos” ante la condición de “esclavos modernos” en la que todos estamos sumergidos, es un propuesta poco creativa, con imágenes y textos fatalistas que no hace ningún aporte a la discusión occidental sobre el consumismo. Por el contrario, la descontextualización de imágenes y el guión forzado permiten que la “realidad” se perciba como falsedad, casi caricatura.

El cierre es un llamado a la violencia, a la revolución desvalorizada que se convierte en vandalismo. No hay un llamado al diálogo. Es cierto que vivimos bajo el manto sagrado del capitalismo, estoy totalmente de acuerdo, pero apuesto por la justicia social y no por la violencia.

Toda la info está aquí: http://www.delaservitudemoderne.org/

Por mi parte, dejo este post disponible para el debate.

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