lunes, diciembre 6

La eterna historia de la prisión

Davis, 16 años, tráfico de estupefacientes.  Ángel, 15 años, robo a mano armada y violencia. Butch, 17 años, agresión a un oficial correccional. Tres chicos con una misma sentencia: tres meses en una correccional juvenil, donde tendrán que sobrevivir a ellos mismos.

Dog Pound es la segunda película del director francés Kim Chapiron, rodada en Estados Unidos aunque la mayoría de sus actores sean canadienses.

Cuenta el calvario de estos tres chicos en un penal que sale del control de sus guardias. Drogas, tensión, violencia son los ingredientes comunes de esta historia muy repetida en el cine, donde no se juzga a los personajes, todos son víctimas del sistema.

Pero lo bueno de Dog Pound es la actuación de los novatos actores de televisión Adam Butcher, Shane Kippel y Mateo Morales combinadas con las de no actores y reclusos reales que hacen que la película coquetee con el documental. Este es el logro de Chapiron.

La película, que es una coproducción entre Francia y Canadá, fue estrenada este año con buenas críticas, aunque algunos –como yo- quedaron insatisfechos con el final. Leí por ahí, que Dog Pound es una copia fiel de Scum, una película británica de finales de los 70. Sin embargo, esto no pareciera detener su éxito. Obviamente, después de Hunger o Un prophète, al cine europeo la costará mostrar algo de esa calidad.

Es una película muy bien documentada que muestra –una vez más- el mundo que se encierra dentro de los penales. Lamentablemente, estas propuestas ya no nos son ajenas pues, tanto en la ficción como en la vida real, sabemos cómo funciona “el sistema”. No dejo de pensar en Antoine Doinel.

Por cierto, hay un juego de video llamado Dog Pound en el que el jugador debe pegarle a los perros que plagan el pantano. ¿Será una coincidencia?
 

*Gracias a Juan por esta recomendación.
 

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