domingo, enero 23

Dime lo que comes y te diré quién eres

Hace 38 años, cuatro amigos se reunieron en una vieja casona de París para cocinar y comer. El objetivo: morir.

La grande bouffe (1973) es una comedia extraordinaria, atroz, dirigida por el italiano Marco Ferreri: Marcello, un piloto de aerolínea; Michel, un ejecutivo de televisión; Ugo, un chef; y, Philippe, un juez que vive con su nana, se reúnen en el chalet de Philippe a comer hasta morir. Después de la primera noche, Marcello insiste en invitar mujeres. Tres prostitutas lo hacen durante un día o dos; Andrea, una maestra de una escuela cercana, se queda hasta el final. El chalet, la comida y un auto Bugati son apoyos esenciales para estas cuatro vidas desafortunadas.

Marcello Mastroianni, Michel Piccoli, Philippe Noiret (Cinema Paradiso) y Ugo Tognazzi dan vida a los cuatro personajes que se entregan al placer. Un fin de semana soñado para todo hombre: solos en casa con putas y comida.

El hecho de que los personajes tengan los mismos nombres de los autores demuestra la espontaneidad y honestidad artística de Ferrero. La película fue rodaba cronológicamente y los actores improvisaban mientras comían y se divertían. Debió ser una agradable filmación.

Sin embargo La gran bouffe no es una película sobre gastronomía, sino sobre la crisis existencial y el suicidio. Anarquía total en la cocina y en la vida, banquetes que no sacian las satisfacciones personales, personajes que están al borde de la desolación y buscan la muerte de la manera más placentera. Es una película sobre la soledad.

Aunque a finales de los 70 no fue bien acogida debido a sus escenas escatológicas, este suicidio gastronómico colectivo es brillante y es hoy referencia del cine-gula junto a El festin de Babette (Dinamarca) y Vatel (Francia).

A continuación una de las recetas de la película recogida en el texto que escribió Ugo Tognazzi sobre sus experiencias en la filmación.
¡Bon apetit!

Cocktail de camarones (secuencia número 36)
Para seis personas utilicen:
300 gramos de colas de camarones (peso neto, se entiende, es decir, pelados)
4 tomates
200 gramos de mayonesa
unas 3 cucharadas de ketchup
un trozo de ají verde dulce (optativo)
ralladura de rábano
jugo de medio limón
una cucharada de perifollo picado (no lo han conseguido, ¿verdad? Y bueno: una cucharada de perejil picado)
Worcestershire sauce y Tabasco: unas gotas
una taza de crema batida no dulce
un corazón de lechuga
Provéanse ahora de una cuchara de madera y un bol, mezclen la mayonesa con el rábano rallado, con el ketchup, el jugo de limón, las gotas de Worcestershire sauce y de Tabasco, y a esta mezcla amalgamen al final la crema batida.
Aparte, habrán cortado en cubitos los tomates, en trocitos,el ají y los habrán mezclado con los camarones. Tomen, por fin, seis copitas de vidrio, las de doble fondo para el hielo picado, y dispongan las hojas de lechuga oportunamente recortadas como una "cuna". Repartan sobre las cunas la mezcla de camarones y cubran bien con la salsa, sin que rebose. Salpiquen con yema de huevo picada, perifollo o perejil y sirvan frío.
Cantando, tal vez, una canción de cuna.

Texto completo y más recetas aquí: LA GRAN BOUFFE

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