martes, febrero 8

Eterna juventud

Cuando uno se sabe la historia espera mucho más de la película.

Eso me pasó con Dorian Gray, la famosa leyenda del retrato que hace joven y bello por siempre a un muchacho inexperto heredero de una fortuna.

El Príncipe Caspián de Las Crónicas de Narnia, Ben Barnes, hace esta vez un papel seductor y terriblemente bello que enloquece a la Londres de 1890 gracias al retrato que lo mantiene con vida. Colin Firth –perfecto como siempre- personifica a Lord Henry Wotton, el hombre que conduce al joven Dorian a una vida de vicios, excesos y violencia.

Esta nueva versión libre de la obra de Oscar Wilde tiene buenas interpretaciones, especialmente la de Barnes: amablemente serena al principio y excesiva al final.

Destaca el maquillaje, la fotografía y los efectos especiales que hacen de la obra de Wilde una película bien ambientada y dirigida. Un mérito para el destacado director de películas de época Oliver Parker.

No faltarán los que critiquen la fidelidad -o no- a la obra original. Por mi parte, no hay mucho que decir sobre Dorian Gray. Es un filme ameno que mantiene el interés, quizás, porque las escenas de fiestas de sexo y excesos sean las más atractivas.

Mi amigo R. quiere ser como Dorian Gray. ¡Cualquiera!

1 comentario:

  1. El tipo de la foto parece el gráfico del ANTES y DESPUÉS de un rostro con piel reseca, en una cuña de NIVEA Creme Winter Edition.

    :D

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