domingo, mayo 22

Animado con buena música

Es la combinación perfecta para despejar la mente y pasar un buen rato: un animado con banda sonora exquisita.

Es el caso de Goshu, el violoncelista (Sero hiki no Gôshu) del director japonés Isao Takahata. La película es de 1982 y vaya que se nota en la técnica, pero no por deficiencias, sino por la limpieza del dibujo y el buen uso del color, sin saturaciones.

Esta es la historia de Goshu, un solitario violoncelista profesional que, durante el día, atiende su huerta y, por la tarde, va a sus ensayos. Durante los ensayos para los recitales, el director de la orquesta se molesta con él porque no está tocando suficientemente bien. Goshu parece que no está conectado con su instrumento, pero una serie de visitantes inesperados lo ayudarán con sus ensayos: ¡animales que hablan! Lógico, es una película para niños.

Goshu, el violoncelista es un cuento con su típica moraleja: dejarse ayudar por los demás nos lleva por buen camino.

“Agarre consejo” diría mi abuela.

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