miércoles, agosto 17

Cine (sexo) mexicano

Año bisiesto es una película perturbadora. Tanto lo fue para mí, que hace semanas que la vi y apenas hoy –noche desgraciada- escribo sobre ella.

Juan Cruz me advirtió sobre algunas escenas fuertes de sexo y sado, pero esas secuencias, muy bien logradas por cierto, no me afectaron tanto como la esencia de la historia: la soledad.

Dirigida por el australiano-mexicano Michael Rowe, cuenta la historia de Laura: “una reportera freelance (¿yo?) que vive en el DF. Es una joven de origen oaxaqueño, indígena, poco agraciada físicamente, según el discutible estándar de belleza. Vive en la soledad (¿?), visitada periódicamente por su hermano menor, mientras satisface su sexualidad con amantes ocasionales o masturbándose mientras espía a los vecinos (¿?). Una noche lleva a su departamento a Arturo (¿amigo X?), con quien inicia una relación sexual anómala, cada vez más degradante y cruel pero también, paradójicamente, más cariñosa. Así, ella se somete al dominio de su amante hasta límites insospechados. (Sinopsis de correcamara.com.mx, sin las interrogantes)

Laura (Mónica del Carmen) y Arturo (Gustavo Sánchez Parra – Amores Perros-) se entienden sin hablar mucho, basta estar desnudos. El tema del sado puede publicitar mucho una película, más si es de corte independiente e intimista, pero el asombro y lo grotesco ocupan otro lugar en Año bisiesto.

La decadencia y la soledad juegan un papel fundamental en la trama. Bisiesto es el año que Laura recuerda y en el que quiere permanecer para siempre. Bisiesta parece esta noche de frío en la que –después de leer este post- algunos correrán a buscar la peli, o a mi ventana.

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