jueves, agosto 25

Hogwarts: la batalla final

Terminó la saga. La historia del mago más famoso de esta época llego a su fin, y con ella todos los secretos de Hogwarts.

Para personas como yo, que entendieron que era mejor ver las películas que leer los siete libros y no molestarnos en conocer los pormenores de la historia antes de los estrenos en el cine; Harry Potter and the Deathly Hallows (II) descubre todos los secretos de la vida de Harry.

Un final lleno de acción hace de ésta una de las mejores películas de la saga. Increíblemente bien producida y con un clímax muy bien logrado, se lleva a cabo la batalla de Hogwarts, entre la Orden del Fénix  y Voldemort. 

Considerando que la primera entrega de la Deathly Hallows hizo hincapié en la profunda sensación de pérdida y aislamiento entre Harry, Ron y Hermione, el guionista Steve Kloves y el director David Yates dejan atrás la atmósfera de pesimismo para dar paso a batalla urgente. Varias secuencias son memorables, especialmente los flashback, fundamentales en la historia. Círculo cerrado a los Tarantino.

Mi amigo R y yo coincidimos en algo: esperábamos más de nuestro héroe Severus Snape (Alan Rickman). Aunque es la clave de todo el filme, queríamos más acción, más protagonismo de parte de este personaje misterioso y encantador. Rickman se destacó en todas las películas y sus escenas dejarán un dramático recuerdo. Muchos han catalogado a Snape como uno de los personajes más complejos de la literatura juvenil.

Quedé satisfecha con el cierre y la despedida de los tres amigos inseparables: Harry, Ron y Hermione. Aplaudo el trabajo de David Yates por llevar las últimas cuatro películas al cine y mantener el elenco estable: Daniel Radcliffe, Emma Watson y Ruper Grint.

Ya encontraré otro mago al que seguir, mientras encuentro mi Patronus.

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