jueves, septiembre 29

Ganar o no

El poster de Win Win, ya indica lo lamentable que será la historia, no sólo porque muestra dos sujetos con cara de perdedores sentados solos en unas gradas, sino porque uno de ellos es Paul Giamatti.

Escrita y dirigida por Thomas McCarthy, Win Win (Ganamos todos, 2011) tiene una nominación  a los ESPY Awards y muy buenas críticas, especialmente por las actuaciones de Giamatti, Amy Ryan y el joven revelación Alex Shaffer.

La historia va así: Mike Flaherty es un abogado sin demasiada suerte en su trabajo que dedica su tiempo libre a entrenar a los muchachos de una escuela de lucha libre. Ante los apuros económicos, Mike asume la defensa de un viejo cliente con la esperanza de mantenerse a flote. Pero, aparece el nieto adolescente de su cliente que, además, es toda una promesa deportiva. Todo cambia.

Ya McCarthy me había deslumbrado con sus personajes bien logrados en The visitor. Inolvidable actuación de Richard Jenkins.

Perdedores somos todos. En algún momento de nuestra vida llegamos al fondo y, si el tema es lo económico, cuánto cuesta salir del agujero. De eso tengo mil historias.

Lo que me gusta de Win Win, además del título de entusiasmo-emprendedor-porteño, es la semejanza que tiene con The Blind Side, película por la que Sandra Bullock ganó un Oscar. Esa necesidad de la mujer de proteger al indefenso, de la manera que sea. Desde la mamá pingüino que guarda a su cría en su regazo para que no muera de frío, hasta la indígena que camina kilómetros de tierra seca con el niño atado en la espalda. La maestra abnegada, la tía preferida, la vecina más vieja.

Aunque el personaje principal de Win Win es Mike, interpretado por Giamatti con esa carga de bonachón sin remedio, es la madre de la familia, Jackie, la que capta toda mi atención.

Películas como ésta reivindican ante mí el papel de madre ejemplar, esa que, quizás, nunca seré.