lunes, diciembre 26

En la piel de Almodóvar

Escrita y dirigida por Pedro Almodóvar, La piel que habito es una película que se puede abordar desde distintas perspectivas: la temática, las actuaciones, la puesta en escena de los valores, la buena dirección del genio español, y muchas más.

Es una película que se rechaza a la primera, pero sus escenas más fuertes quedan dando vueltas en la cabeza durante varios días. Mi amiga H. dijo que no recordaba una película tan fuerte de Almodóvar. Para mí, aquella escena del Padre Manolo en un día de playa con los niños del colegio, en La mala educación, es tan impactante como algunas de La piel que habito. Lo que sí es cierto es que Almodóvar logra remover sentimientos encontrados y reflexiones sobre el cine y la vida.

Dice el director en la web de la película, producida por El deseo: “Una historia de estas características me hacía pensar en Luis Buñuel, Alfred Hitchcock, todos los Fritz Lang (desde el gótico al noir). Pensé también en la estética pop del terror de la Hammer, o en el más psicodélico y kitsch del giallo italiano (Dario Argento, Mario Bava, Umberto Lenzi…) El lirismo de Georges Franju en “Los ojos sin rostro” también me vino a la memoria. Después de valorar todas estas referencias me di cuenta de que ninguna de ellas se ajustaba a los que yo necesitaba para “La piel que habito”. Así que decidí tomar mi propio camino y dejarme arrastrar por la intuición, al fin y al cabo eso es lo que siempre he hecho”.

Antonio Banderas hace un personaje terrible y brillante. Resaltan también las actuaciones de Elena Alaya y la sempiterna reina del cine español Marisa Paredes.

Un asunto de ética se pone en juego. Recomendable para los amantes del buen cine, ese que despierta dudas sobre el mundo en el que vivimos. Una película que produce tanta repulsión y fascinación al mismo tiempo, vale la pena verla; incluso, varias veces.

No hay comentarios:

Publicar un comentario