Obviemos que muero por Ryan Gosling, y que Michelle Williams me parece una actriz que promete, desde que era una niña rebelde en Dawson´s Creek.
Obviemos que las películas de conflictos amorosos me mueven ciertas “cosas” personales, especialmente las que reflejan el tema de pareja y familia dentro de un contexto social desafortunado.
Entonces pensemos en Blue Valentine como una buena opción para una noche de cine en casa.
Los reproches vendrán después.
Después de ir a google a ver qué más ha hecho el director Derek Cianfrance. Después de leer un par de críticas que justifican las dieciocho nominaciones de la película a diferentes premios y varios galardones para los actores. Después de deleitarse con las actuaciones de ambos: Gosling soberbio, recio y atractivo como siempre en un personaje que recuerda al Paul Newman de Un tranvía llamado deseo; Williams, con una actuación de carácter extraordinaria. Diálogos que se mueven entre lo defensivo y lo ofensivo, hirientes, como la vida misma.
Y digo, los reproches vendrán después, porque actuaciones como éstas son tan convincentes que lo que provoca es hacer esa llamada que hemos retrasado por días y gritar: ¡hijo de puta!
Después viene la liberación… esa es la magia del cine.
Pd. ¿Mencioné que la película es excelente?

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