domingo, marzo 31

Amour




Si existe el amor verdadero, está en Amour de Michael Haneke; y si hay una visión realista y hermosa de la muerte, está en este párrafo de Memento Mori, el libro de Muriel Spark (1959)

   Se reunieron otra vez en el comedor, donde un fuego chisporroteaba débilmente, iluminado por la luz del sol.

   Henry Mortimer dijo:

   -Si pudiese volver a vivir mi vida, me crearía el hábito de prepararme mentalmente todas las noches ante la idea de la muerte. Por así decirlo, practicaría la rememoración de la muerte. Es la práctica que más intensidad le da a la vida. La proximidad de la muerte no debería tomarnos por sorpresa. Debería ser parte de la expectativa total de la vida. Sin un sentido constante de la presencia de la muerte, la vida es desabrida. Sería lo mismo que vivir alimentándose con clara de huevo.


Una combinación perfecta para pensar en la vida que nos queda.


Amour
Michael Haneke, 2012
Protagonizada por Jean-Louis Trintignant, Emmanuelle Riva e Isabelle Huppert.
Oscar a la mejor película extranjera y 42 premios más.

La mirada infantil en el cine latinoamericano


“La imagen que el grupo tiene del ambiente que lo rodea y de su estable relación con ese ambiente, 
es fundamental para la idea que el grupo se forma de sí mismo, 
y penetra cada elemento de su conciencia, moderando y gobernando su evolución”.
M. Halbwachs


Mucho antes del nacimiento de Antoine Doneil – el personaje de François Truffaut protagonista de Los 400 golpes (1959), El amor a los veinte años (1962), y El amor en fuga (1979) – ya había niños malqueridos en el séptimo arte, pero a muchos nos gusta pensar que todos los males que puede sufrir un menor, especialmente en situación de calle, están en Antoine Doneil. El cine está lleno de personajes chiquitos que crecen en pobreza, marginalidad e injusticia social.

De Los 400 golpes se ha escrito mucho, pero hay una crítica de Edmond Orts que resume bien el argumento y da pie a este artículo: “Los 400 golpes es la crónica de una soledad y desamparo. La historia de un niño que palpa el sinsabor del olvido y que busca su propia identidad en el instinto de la libertad. François Truffaut, que comprendió como pocos cineastas lo que ha hecho el sentido de la frustración en la niñez, descubre con fino talento cinematográfico la psicología del desarraigo que anida en el entrañable personaje central de esa dura narración”.

«Desarraigo» y «frustración» son dos conceptos que golpean fuerte cuando se habla de niñez. En 1950, Luis Buñuel hizo su apuesta con Los Olvidados, una historia sobre un grupo de adolescentes marginales cuya proyección fue prohibida en las salas mexicanas.

La Unesco reconoció el filme de Buñuel como “Memoria del Mundo”, segunda película en recibir esta distinción después de Metrópolis de Fritz Lang. El premio busca resguardar documentos destacados de la historia mundial, incluye archivos sobre violaciones a los derechos humanos en la dictadura chilena de Pinochet, el manuscrito original de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano redactado en Francia en 1789, una colección de 800 grabaciones originales de Carlos Gardel, entre otros. “Memoria del Mundo” no se refiere a la esencia de la película ni la crudeza del guion.

Los olvidados retrata un momento en la vida de varios jóvenes que viven en un barrio de extrema pobreza en México, pero que se comportan como adultos: aman, odian, hieren y matan. Aquí la posición del adulto es muy cuestionada. El surrealismo característico de Buñuel desnuda las miserias humanas en una trama un tanto ilógica pero real, aún 60 años después.

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lunes, marzo 25

Ruby Sparks

A veces, me tranco, no puedo escribir...

Si tuviera una máquina manual, me sentaría frente a una ventana a escribir una novela.

Si tuviera que inventar un personaje, un hombre, el hombre perfecto, sería Paul Dano.




Ruby Sparks (2012)
(La chica de mis sueños)
Director: Jonathan Dayton, Valerie Faris
Guión: Zoe Kazan
Protagonistas: Paul Dano, Zoe Kazan, Cris Messina, Annette Bening y Antonio Banderas.



martes, marzo 5

Sonrisas tras el burka



Los limoneros (Etz Limon, 2008) debe ser una de las películas del cine israelí que trata mejor el tema de la mujer. Mujer en conflicto bélico, en conflicto existencial.

Dirigida por el siempre atrevido Eran Riklis, la película suma elementos para constatar, una vez mas, cuan afectado se ve el sexo femenino en los países del medio oriente, donde impera una sociedad marcada por el machismo y la intolerancia. Reiteración, mas no cliché.

La historia de unos limoneros que se convierten en una amenaza a la seguridad nacional israelí, fue la excusa para que Riklis, continuando con lo que comenzó cuatro años antes con La novia siria, contara su versión de la realidad. “Nada es blanco o negro”, según dijo alguna vez a la prensa.

En Los limoneros se yuxtaponen las historias de dos mujeres en la frontera Israel-Cisjordania: una viuda que vive solo para sus plantas de limones (interpretada por la afamada Hiam Abbass) y la esposa del ministro israelí, ambas angustiadas por la soledad y el miedo, encerradas en sus búnkeres culturales. Dos mujeres separadas por una muralla y unidas por un contexto social insoslayable.

Sumisa, impasible y esperanzada es la imagen de la mujer que impera en el cine del medio oriente. Historias duras que merecen ser contadas, muchas veces incluso con un toque de humor. En Niwemang (Media luna, 2006) el iraní Bahman Ghobadi cuenta la historia de Mamo, un sexagenario cantante de renombre, que ha conseguido un permiso para dar un concierto en el Kurdistán iraquí junto con una banda de músicos que deberá reunir después de varios años de separación. Pero la historia, muy divertida por cierto, da un giro cuando Mamo se empeña en llevar al viaje a Hesho, una cantante exiliada que debe pasar de incógnito por la frontera ya que está prohibido a las mujeres iraníes cantar en público, especialmente en compañía de hombres.

Bahman Ghobadi, uno de los mas aclamados directores del nuevo cine iraní, tiene acostumbrado a su público a ver historias muy crudas y realistas, como Turtles can fly (2004). Son películas que consumen un poco el alma, pero que gustan por la crítica siempre presente, la realidad que no calla a pesar de la industria. En Media luna, llamada así por la pandereta que se usa en la música iraní, el tema “género” se suaviza con el júbilo de las mujeres cantantes. Es como si, desde siempre, la definición de mujer está asociada a los conceptos de alegría y esperanza.

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