domingo, febrero 21

Un historia del Bronx

Monzantg

Una película de lecciones.
Durante 8 años, un adolescente tiene la vida partida entre dos conciencias.
Su papá, un hombre trabajador, de esos de todos los días que apenas gana y que va al Yankee Stadium con la misma devoción que lleva una cruz y defiende la honra de sus padres.
Y el mafioso del barrio que, en la cárcel, en vez de levantar pesas y meterse en problemas, leyó. Y leyó a Maquiavelo, El príncipe, una de cuyas afirmaciones más conocidas ‘Mejor ser temido que amado, pero no odiado’, le da buena parte de la estructura a un guión autobiográfico.
Dos formas de educar a un mismo joven: el ideal amargo de la honradez desde la pobreza y el realismo crudo de la calle y el crimen.
Los prejuicios, el racismo, una ética delictiva, las virtudes del malo, los defectos del bueno, la valoración del talento, el no poder confiar en nadie, el agradecimiento a quien te salva la vida, el fanatismo a empresas privadas, a marcas que no hacen nada para ayudarte mientras enriquecen con tu fanatismo.
Producida y dirigida por Robert De Niro, con guión de Chaz Plamentieri, con ellos como actores principales y con un cameo de lujo de uno de los actores más importantes en películas sobre la mafia.
Contada desde la mirada del adolescente, y en la tradición de la nostalgia de Francis Ford Coppola, Una historia del Bronx forma parte de una importante cantidad de buenas películas que Hollywood ha dedicado a la mafia estadounidense formada por inmigrantes, en este caso italianos, pero también las hay sobre irlandeses, latinos (sobre todo cubanos), judíos, negros estadounidenses, rusos, ingleses y europeos del Este.
A escala de grises, un guión escrito para decir frases útiles. 

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